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ERIC SARDINAS. CASTIGANDO EL DOBRO
Pura energía desde el minuto cero, el resonador era castigado con las púas sujetas a sus dedos, golpeado, manipulado casi con desprecio.


Pura energía desde el minuto cero, el resonador era castigado con las púas sujetas a sus dedos, golpeado, manipulado casi con desprecio.