
Derby Motoreta´s Burrito Kachimba
B-Extra Son Estrella Galicia
Fàbrica Fabra i Coast
6.03.22
Día extraño de entrada, lluvioso en un invierno sin lluvia, un quiero y no puedo que sólo hacía que enturbiar un domingo en el cual íbamos de concierto, pero a una hora intempestiva, como la tormenta que amenazaba y no llegaba; a las 12 de la mañana debíamos recoger las acreditaciones, hora esta que sólo es válida para aquellos que gustan de terminar la semana con un buen sermón o destrozarse los músculos encima de un aparato de tortura de dos ruedas, pero no para seres nocturnos que habitualmente han hecho de las suyas en sábado por la noche y no han tenido tiempo de recargarse cual vulgar robot de limpieza. Se cumplían nueve años de una de las mudanzas más dolorosas que he padecido, algo que no podría volver a pasar pues arrastro un hombro medio turuleta desde hace más de un mes, que entre otras cosas me impidió ahogarme entre la muchedumbre que abarrotaba la fábrica y que no hacía cara, en la mayoría de los casos, de acabarse de levantar de la cama y mucho menos de haber salido de misa. No obstante, acomodado en un lateral, limpio de feligreses pero con la mirada atenta a los regates oportunos que tuve que ejercer en los controles de avituallamiento, pude renacer de la batalla sin ningún trauma más en mi cuerpo.

Y digo batalla porque desde que comenzó el concierto, el numeroso ejército de seguidores no paró de saltar, bailar y desgañitarse a cantar. Venía con ciertas reticencias, puesto que si bien es cierto que los dos discos que han editado hasta la fecha me parecen de lo mejor que se ha producido en este país en años, me ocurría lo mismo que con otras bandas de diferente índole, que sin saber muy bien el porqué, son acogidas por el público y sobre todo por la prensa «modenna» y los encuentro alejados de lo que debería ser su hábitat natural, evidentemente el desubicado y desorientado era yo, porque allí todo el mundo lo tenía claro, se trataba de una auténtica banda de rock con mayúsculas.
Un poco más tarde de la hora prevista comenzó a sonar la introducción de «KMBD», es decir Kachimba Burrito Motoreta´s Derby, dando paso a «The New Gizz» y su fraseo de sintetizador que de inmediato abre la caja de los truenos y el despliegue de volumen guitarrero que no cesó prácticamente en todo el concierto. La cabeza se despeja, los oídos se destaponan y el hombro me dice que el bajo y el bombo le están jodiendo bastante, pues que se aguante, que más lo llevo yo soportando un mes y pico y no digo nada. Con «Porcelana Teeth» parecen más una banda de stoner rock que otra cosa, el sonido empuja hacia atrás y el concierto sube enormemente de presencia y personalidad, el toque andaluz que imprime la voz de Dandy Piranha no hace otra cosa que provocarnos recuerdos del añorado Jesús de la Rosa y sus Triana, pero su postura en escena está a medio camino de un Robert Plant mezclado con algunas dosis del vendedor de tejanos de Coverdale. Un «Buenas noches Barcelona», aunque estamos en la hora del vermut y los chicos ya saben que tienen al respetable en el bolsillo, a partir de ahí pueden hacer lo que les apetezca.

El siguiente bloque es demoledor, terrorífico, aplastante, no dejando ni un momento para el descanso caen sin piedad «Caño Cojo», «El Valle» con tu batería arrasando desde atrás, «RGTQ» y la locura colectiva con «Las Leyes de la Frontera» y su sonido kinkidelia como ellos lo denominan y que es una abrumadora dosis de hard rock, flamenco y psicodelia sin ningún tipo de rubor ni complejo, que además es aceptado como agua de mayo por el público, llenando la fábrica de gallos vomitados de las cintos de gargantas y desparramados con el principio de «Gitana» y sus cánticos aflamencados, donde cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, pero era una constante en todo en concierto, todas y cada una de las canciones fueron tarareadas y cantadas de principio a fin, al igual que «Turbocamello» y las dos partes de «Somnium Igni», que a mi entender fue todo un acierto empalmarlas y lo confieso, yo también lancé gallos a diestro y siniestro con «El camino ha sido largo, pero he de llegar vive Dios, que en la huerta de la villa espera mi corazón», siento mucho el mal rato que pasarían los afectados, pero son daños colaterales.

«Aliento del Dragón», «Dámela», «13 Monos» y «Samrkanda» fueron un final de concierto que ya quisieran muchos de los llamados clásicos o grandes, dos cosas que estos chavales tienen a raudales, su sonido es novedoso pero respira esa esencia de los clásicos que no pasan de moda y su personalidad es indiscutible, con una puesta en escena magnifica, un feedback muy cercano con el público, con humildad y sobre todo entrega, con instantes de auténtico éxtasis sonoro, como cuando en este último tema el «Universo se parta en dos».
No hubo bis, todo empalmado que el arroz y la familia espera con la mesa puesta, pero no era de recibo irse sin dejar caer a Lorca y «Nana del caballo grande» que ya inmortalizó el gran Camarón y terminar con «El salto del Gitano». Rápidamente sonó la música enlatada porque no había intención de dejarles marchar, en lo que ha sido una de las mejores actuaciones que he visto en mucho tiempo. DMBC tienen un futuro esplendoroso y estoy convencido que ahora que van a cruzar el charco para recaer en Estados Unidos, Argentina, Chile y México, se van a venir con un gran número de fans en las maletas. De eso estoy seguro, igual de que el domingo fue un gran día, aunque estaba tristón, pero al mal tiempo buena música y si es en directo mucho mejor.
Texto y fotos: Jlbad


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