The Sick Boys
La Deskomunal

Viernes 20 de mayo de 2022

Casi nos pilla por sorpresa el concierto de la banda barcelonesa en el barrio de Sants, apenas anunciado con unos días de antelación que sirvieron para que la sala registrara un lleno precioso que a punto estuvo de colgar el cartel de Sold Out, por muy poco.
No cabe duda que ni lo pensamos, sobre todo cuando un par de días antes podíamos escuchar al completo su nuevo trabajo discográfico en formato EP, «Travelling In Disguice», un gran disco que sabe a poco y que deja entrever algunos cambios en su sonido.
Comienzan el concierto con el primer single publicado como adelanto del Ep, «(You Have To) Prove I´m Wrong» y se desencadena la fiesta, porque no olvidemos que están en su barrio, Sants, donde los adoran y donde han cultivado una parroquia entregada, a fuerza de fiestas populares y grandes conciertos. «Rough Boy», que abre el genial «So Hot!» de 2019, sólo hace que incrementar el calor hasta el punto de lo inaguantable, por lo que los ríos de alcohol comienzan a desfilar de la barra a las gargantas con la misma rapidez que van pasando las canciones, a igual velocidad que lo hacen los postes de la corriente que van en contra dirección y vemos pasar desde la ventana del vagón de tren que está impreso en la portada del «Travelling In Disguice». De esta forma aparecen «You put a spell on me», «Fancy Cars», «Dr. Velvet»«Huracan» y «Evil Gal», donde alcanzamos el ecuador de la noche y estamos completamente agotados, pero con ganas de más fiesta. Su sonido es fuerte, compacto y a pesar de los cambios de la formación, esta se ha ido encajando a lo largo de los años al mismo tiempo que Jordi González ha ido adquiriendo profesionalidad, postura y liderazgo encima del escenario, aunque siempre me ha parecido que es Víctor Herranz, escondido tras su bajo al final del entablado, quien maneja los hilos de todo el tinglado.

Mención especial para el tema «Dead and Gone», que presentaron como una balada para dosificar fuerzas, pero que personalmente creo que es posiblemente el mejor tema de su discografía, con aires más folk y una melodía silbada por el batería, Arnau Julià, que pone la piel del revés.

A partir de ahí no hay piedad para los condenados, a muerte, a degüello, sin contemplaciones, se suceden los juegos con el público, el saxo de Eloi Aracil se hace más poderoso y. grande por momentos, mientras que Cesar Canut se transforma en pieza clave, visual y musicalmente, con solos que levantan las pasiones de las primeras filas. Ya está el pescado vendido, pero hay que rematarlo y hacerlo bien. Jordi se lanza a la piscina y hasta donde le respeta el cable del micro, se entremezcla con la gente provocando un pogo generalizado que a buen seguro escucharon los que pasaban con el metropolitano entre Badal y Pl. Sants o viceversa.

Si pretendes despedirte con «Just A Gigolo» lo tienes claro chaval, porque de hacerlo correrá la sangre a la misma velocidad que la cerveza, así que venga a currar y desgastarse con los bises, donde además añadimos invitados, Txus Blues a su armónica y Carles Sears, ex compañero y trompeta, que redondearon una noche perfecta, donde The Sick Boys dejaron claro que la perdida de un teclado les obliga a ser más contundentes, energéticos y furiosos y creo que lo consiguieron con creces.

Lo que sigo sin entender es cómo actúan en Barcelona antes de hacerlo el próximo 27 de mayo en el Festival de Blues de Santa Coloma de Gramanet, puedo equivocarme, pero no hay tanto público para la descomunal oferta existente, pero quién soy yo para opinar de eso. Yo me fui de La Deskomunal más contento que un tonto con un Chupa Chups de nata con sabor de goma de borrar.
Texto y fotos: JL Bad


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