
GEORGE THOROGOOD & THE DESTROYERS
Sala Apolo. Barcelona.
12/07/2022
Velada histórica la vivida en una abarrotada Apolo, no era para menos, pues tras casi cinco décadas en el show business, se presentaba por primera vez en Barcelona George Thorogood acompañado de sus inseparables Destroyers. Expectación máxima, sensación de ver a una leyenda viva y todo el roquerío (o buena parte de él) de Barcelona y alrededores presente y más que predispuesto al disfrute musical.

Cuando faltaban veinte minutos para las nueve de la noche, las luces y la voz de un speaker tipo combate de boxeo nos anunciaban que aquello arrancaba, enseguida se materializaron delante nuestra George y sus muchachos. Bastante bien de físico a sus setenta y dos primaveras, el bueno de George quizá no tenga la voz de antaño aunque este hecho pasa a secundario ante el torrente de energía y actitud que desplegó durante la casi hora y media de recital. Repito: setenta y dos años. Y sin overdubs ni coros grabados ni mierdas que esto es Rock n’Roll, hostias. El dominio del instrumento pasmoso, toda una vida dando conciertos, especialmente en el exigente y muy competitivo mercado americano se nota. Y un repertorio, con una sabia combinación de temas propios y covers de referentes básicos del Blues y del Rock como BO DIDDLEY o THE SONICS, que tiraba de espaldas.
Empezaron la descarga con «Rock party» de título poco inequívoco, y ya a los primeros compases las Estrellas con las que nos refrescábamos empezaron a tener gusto a Budweiser y las centenarias paredes de la Apolo se transformaron en los muros de un garito motero de Texas o de un club de Blues de Chicago. Tras una serie de versiones llegó el turno de la propia «I drink alone», perfecto preludio de uno de los momentos álgidos del show con la original de Amos Milburn «One bourbon, one scotch, one beer», un clásico de la banda aunque no sea suya. No faltaron, como no podía ser de otra manera, sus cantos al lado salvaje de la vida «Bad to the bone», poco antes del bis, y «Born to be bad», con la que se despidieron, intercaladas con una marchosa versión del «Tequila» de THE CHAMPS y el «Move it on over» de HANK WILLIAMS. Asimismo hubo momentos también de pura jam bluesera en la que la banda funcionaba como un reloj suizo al tiempo que el saxo aportaba el groove perfecto para los desfases guitarreros de George, pleno de energía durante todo el bolo y exhortando al público a rockear duro con las maneras del que sabe exaltar a una audiencia.

Testosterónico concierto el de este capo del género, quien, al igual que unos ZZ TOP o unos AC/DC se dedica en cuerpo y alma a propagar la palabra de CHUCK BERRY, de JOHN LEE HOOKER y otros padres del invento. En definitiva, nos dieron lo que veníamos a buscar. No sé si es el mejor show del mundo pero de lo que no me cabe la menor duda es que GEORGE THOROGOOD & THE DESTROYERS dan el mejor concierto del que son capaces. Y eso es mucho.
Texto: Nico García
Fotos: Pili Pimpinela


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