The Quireboys
La Nau

1.12.22

Pues vaya cómo está el panorama, no sé si habrá un país con más densidad de talibanes en el planeta, pero desde luego estamos entre los primeros, sin dudarlo. The Quireboys ya no son lo que eran, falta Spike; pues claro que falta y podremos discutir quién tiene el derecho a quedarse con el nombre y explotarlo, seguro que se podía escribir un libro y si me apuras, estirando la paja, hasta tres, de situaciones parecidas.
Recuerdo en mi juventud – sí, batallita del abuelo incluida – que me pasó en varias ocasiones y si hubiera hecho caso a los talibanes de mi grupo de colegas, me hubiera perdido muchas cosas. No hubiera estado en el concierto de Maiden, «porque sin Paul Di´Anno son una panda de moñas»; aunque los vi en navidades de 1981, no me hubiera reencontrado con Motörhead en el 82 con la gira del «Iron Fist», porque según «mis entendidos cercanos», Brian Robertson – ¡un ex Thin Lizzy! – «era un julai», no, ellos no vinieron y no vieron como eunucos supinos y carentes de la mínima inteligencia para poner un paso después del otro sin defecar y limpiarse el culo, le tiraban pesetas y hasta monedas de cinco duros, con lo que costaba ganarlas; pero sobre todo y por encima de todo, no hubiera visto a Pink Floyd en el Estadi de Sarrià, ya que según los estudiosos del metal y la siderurgia musical, «aquello no era Pink Floyd sin Waters y el pinkfloid eres tú»llevo una camiseta que lo pone… ni a AC/DC porque sin el bueno de Bon Scott «eran un truño»… ¿Sigo?

El caso de The Quireboys me recuerda mucho al de Pink Floyd, un músico que no está en el origen de la especie, sufre una mutación y se apodera de la banda, quizás habría que matizar que David Gilmour no estuvo ni en el primer disco, y le pispó al sesudo de Waters el tinglado, mientras que en The Quireboys, Guy Griffin, guitarrista y voz actual de la banda, sí que ha estado desde aquel estupendo debut, «A Bit of What You Fancy». Sea cómo fuere, el caso es que Spike no está, lo han despedido de su propio grupo y ayer noche, debían de luchar contra el fútbol y la «todo poderosa roja» y contra los prejuicios y lealtades, muy respetables, por otra parte, pero si les hubiera hecho caso como antaño, tendría en mi background musical una noche menos de buen rock´n´roll y tal como está el panorama, es un lujo que no me quiero permitir.
La banda contaba con el refuerzo de Chip Z’Nuff de Enuff Z’ Nuff al bajo, mientras que el resto de la formación queda con Paul Guerin a la guitarra solista, Dave McCluskey en la batería y Keith Weir al teclado, bajo la omnipresente presencia de Griffin que se ha transformado en el dueño del grupo.

Pero vamos por partes, como dijo Jack El Destripador. Primero de todo, la sala presentó un aspecto inmejorable de público, entrado en canas y calvas como es de recibo, pero entregados a los temas que fueron levantando el entusiasmo del personal, para terminar con una auténtica fiesta de rock’n’roll, como debe de ser.
Segundo, nos tangaron, porque no tocaron íntegramente el disco debut, pero como tengo memoria de pez y no quiero equivocarme, rescato un párrafo de la promo hecha para la gira nacional: «En el nuevo Tour de The Quireboys “A Bit Of What You Fancy Tour 2022”, interpretarán íntegro su mítico disco»; pues ni mítico, ni pepinos en vinagre, solamente aparecieron siete piezas del álbum y eso sí que fue una destrempada, coitos interruptos o salir mal follados de La Nau, pero no es de juzgado de guardia que no tocaran «Hey You»… lo cortes no quita lo valiente.

Musicalmente, fue una estupenda noche de rock´n´roll, donde la banda no ha perdido su faceta canalla y ha ganado en sonido honky, habilidad que debemos agradecerle a Keith Weir. Solvencia y buena predisposición no siempre van ligadas con calidad y brillo, más si entra el alcohol de por medio, que en la media docena de veces que han pasado por Barna, lo hemos podido comprobar, pero anoche, hubo destellos de calidad, frescura, la voz de Griffin no es la de Spike, pero cubre a la perfección lo necesario para levantar y mantener el show arriba toda la noche. Sí, es cierto que se pierde en glamour, y la presencia escénica de Spike no se puede sustituir así cómo así, pero también es verídico que a la tercera canción ya estaba metido en trance y no le eché en falta, aunque siempre es una pena que las cosas terminen así.

En definitiva, buen sonido, gran ambiente, cerveza fresquita, temas que sabes cantar de pe a pa, buena banda encima del entarimado y grandes fans abajo… This Is Rock´n´roll… no, no voy a decir But I Like It.

Texto y fotos: JLbad


Descubre más desde BAD MUSIC RADIO

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde BAD MUSIC RADIO

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo