FLAMINGO TOURS
Sala Sidecar
. Barcelona 
29/12/2023

Ambiente de celebración en la sala Sidecar para dar cuenta de los diez años como banda de los inclasificables FLAMINGO TOURS. Un imposible cocktail musical en el que cabe el Surf, el Rockabilly, la música fronteriza, el Soul, el RnB y más cosas, aderezado con mucho humor cafre, temática siniestra, cuando no directamente truculenta, y la poderosa voz y presencia de la sin par Myriam Swanson al frente.

Años sin ir a la sala ubicada en ese parque temático de guiris devora-paellas al que llaman Plaça Reial, no me acordaba de lo estrecho, angosto e incómodo que es este local para ver un concierto, mayormente cuando se llena, como sucedió en esta ocasión. La elección fue romántica, entiendo, pues el combo dio sus primeros pasos en Sidecar, como bien nos explicó Myriam, además de explicarnos que el germen de la banda surgió en las fiestas Raw Rebels que se celebraban en la propia sala. Hay que recordar que en los inicios de la formación contaban en sus filas con todo un Mario Cobo y otros figuras han colaborado con ellos como Jordi Mena, que se tocó unos temas con maestría, o Jorge Rebenaque, que han formado parte de la banda de Bunbury. Noche de recordar a antiguos miembros, de explicar anécdotas de la banda, de invitar a amigos que fueron parte de su historia a subir a tocar y, sobre todo, de agradecer al público allí congregado y apiñado el apoyo recibido durante esta década ya de andadura.

No obstante, y pese a ser una celebración de su carrera, empezaron a saco paco con su más reciente, y brillante, «Wild beast from the beast» (2021) y no fue hasta interpretar un buen puñado de temas del disco cuando se remontaron a su primer single «Clap your fingers», contando con la colaboración de Jordi Vega. «Llevaba tiempo muerto» tuvo una gran acogida por parte del respetable, y no es para menos, pues a ver quien es el guapo o la guapa que se resiste a mover el esqueleto con este loco corrido de temática zombie. Si es que son adorables, joder. Hubo tiempo también para un par de versiones en la recta final del concierto, su habitual revisión del tétrico bolero «Dos cruces», llevada a su terreno con mucho arte y una apuesta segura: el «London Calling» de THE CLASH, rememorando los conciertos especiales que dieron en Rocksound y en Apolo celebrando el mítico álbum de los londinenses. Ya con el público más que entregado iban acabando, o eso parecía, con temazos como «Guerrero» o la soulera «The nite tripper», pero aún les quedó fuelle para volver a salir para aplacar a la rugiente audiencia con tres temas más para ya finalizar. Un concierto que fue de menos a más, al principio algo lastrado por problemas con el micro del saxo de Artem y que no fue del todo disfrutado por parte del que escribe por falta de visibilidad. 

La fiesta, esto ya nos lo contaron, siguió, ya en el bar de la sala a pie de calle, un rato más con asistencia de la banda, pero nosotros nos fuimos, pues el olor a gamba de la plaza nos había dado hambre y nos fuimos a mal cenar por ahí. Felicidades por esta década de buena música y grandes conciertos, pero el próximo en la Upload porfa. 

Texto: Nico García 
Fotos: Pili Pimpinela 


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