
DEWOLFF + THE GRAND EAST
Sala Upload. Barcelona
25/02/2023
Un orgullo haber sido testigos de la evolución de DEWOLFF, de reventar en varias ocasiones Rocksound, a llenar la Wolf, pasando por su conquista del corazón de l@s azkeneros el año pasado a su última visita, en calidad de teloneros de THE BLACK CROWES, siendo en esta gira la primera vez que se presentaban en pabellón. A la vista de su enorme calidad y su lenta, pero segura, ascensión a la élite del Rock internacional, es probable que en unos años ocupen ellos la cabecera en eventos más masivos, el hecho de que vendieran todo el papel semanas antes también refuerza esta predicción, y si en directo van ganando enteros en estudio han dado un salto de calidad con esa enormidad titulada (brillantemente) «Love, death & in betwen» (2023) recién publicada. Un disco doble que no solo es el mejor de su carrera, sino uno de los firmes candidatos a disco del año, amén de haber llegado al número uno en Países Bajos, su tierra.

Gran ambiente y una expectación que se podía ver en las caras y respirar en el ambiente cuando tomaron al asalto el escenario THE GRAND EAST. Normalmente, hago un chequeo previo de los teloneros que voy a ver, pero esta vez por falta de tiempo no pude y eso jugó a mi favor, pues, a lo mucho que me gustó la banda se sumó el efecto sorpresa. Aquello no fue un bolo, aquello fue una fiesta de fin de curso, un combo que mezclaba con insolencia el Funk, el Blues, la Electrónica con un frontman hiperactivo que era una mezcla entre John Belushi y un alemán de vacaciones en Lloret de Mar, corte de pelo mullet y mini shorts incluidos. El resto de la banda no le iba a la zaga, parecían sacados de una peli de Wes Anderson. Muy divertidos y más que apuntados por si los vemos en el futuro en algún cartel.

Y pasadas las nueve y media el plato fuerte, unos DEWOLFF en modo conquista del mundo que no fallaron, es más, maravillaron. Lo primero que sorprendió es que se presentaran ellos tres solos sin ningún apoyo en escena, habida cuenta de la cantidad de coros y vientos que suenan en su nuevo disco, pero no, ellos se las arreglan para que no los eches de menos. Un set muy equilibrado con cuatro temas del reciente álbum, entre ellas «Nightrain» (menudo pepinazo) que ya presentaron en sus conciertos con los cuervos, la sinuosa cadencia de «Will o’ the wisp», la soulera «Heart stopping kinda show» y esa barbaridad de dieciséis minutos, una cara entera en el vinilo, «Rosita» que aquí incluso alargaron. Unas cuantas canciones de esa sorpresa que fue «Tascam tapes» (2020), su famoso disco grabado en una furgoneta por menos de cincuenta euros, y algunas de «Wolffpack» (2021), «Thrust» (2018) y de «Roux-ga-roux» (2015). Tienen para elegir estos treintañeros entre su ya extensa discografía, y a quienes a su corta edad se les puede calificar ya de veteranos. Empezaron en esto de adolescentes (Luka el batería tenía catorce años) y pasaron directamente del instituto a la vida rockera sin pasar por la universidad, a lo Lebron James. Su universidad fueron los garitos y festivales de toda Europa. Giras y más giras que han ido puliendo su descomunal talento.

Ahora que tocan en escenarios más grandes crece la exigencia sobre Pablo, cantante y guitarrista, antiguamente se parapetaba tras su instrumento, pero se ha dado cuenta de que al ser el único miembro de la banda que está de pie tiene que darle un extra a la audiencia y ha dado un paso adelante. Está más suelto, más desatado, se deja la guitarra colgando y levanta los brazos en plan mesiánico, se deja llevar por la música entrando en trance, en definitiva, se cree una estrella del Rock y lo transmite. Robin Piso sigue haciendo un trabajo sensacional en los teclados, llenando de matices la música del combo, haciendo la línea de bajo y encajando a la perfección con la guitarra de Pablo Van de Poel. Luka, el hermano pequeño de Pablo, cada vez toca mejor y es alucinante el sonido que crean entre los tres. Concierto de diez, de aquellos de «yo estuve allí» y la sensación de que van a llegar lejos, y nos alegra, porque además de buenos, son majísimos, cercanos y humildes y siempre tienen un recuerdo para el Rocksound en sus conciertos. El futuro es suyo.
Texto: Nico García
Fotos: Pili Pimpinela


Deja un comentario