
TOY DIVISIÓN (Primera edición)
Th’Booty Hunters
Estraperlo. Badalona
22.10.23
Llegamos tarde a Estraperlo, parece ser que tengo el gafe y siempre que me propongo ir, pillo algún accidente en la Ronda, por lo que no pudimos ver la presentación del libro de Lere, «El monstruo y la chica del balonazo», dedicado al efecto de las redes sociales en los niños. No obstante, pudimos comprobar que en la puerta de la sala, estaba Xavi Ollé con dos niños subidos en su chepa y al parecer, no le estaban torturando, pues se reía. Desestimamos llamar a la autoridad competente y ver el suplicio con cierta congoja, pero alegres, porque el concierto no había comenzado.
Estupenda iniciativa de Estraperlo, ante la que nos descubrimos. Concierto para toda la familia, con la vista puesta en la gente menuda. El equipo de Bad Music íbamos con cierto recelo, valorando si los cazadores de culos, eran el grupo adecuado para el inicio de tal empresa, dando por sentado que la bestia estaría sedada y no sería peligrosa. Gran equivocación, encadenando un error tras otro.
El primero de ellos, era pensar que los amigos de los cerdos no eran apropiados, el segundo, que iban a estar narcotizados y sosegados.

Era especialmente placentero, verificar la afluencia de enanos en la sala, armados con sus auriculares sordos y con adultos que sufrían sus vejaciones, que si ahora a caballo, que ahora en brazos, que quiero bailar, beber, mear, cagar, comer, otra vez a caballito, ahora los dos… Lástima no matarlos antes de cogerles cariño… me refiero a los torturadores, no al grupo.
Comenzó la fiesta con la banda muy equilibrada y cara de susto, pues en primera fila, se había ubicado para la ocasión un foso de fieras rabiosas, que amenazaban en asaltar el escenario y no dejar títere con cabeza. Tras la introducción, bastante bonancible de «Rage», Xavi soltó la primera píldora, «Queridos niños, a partir de ahora todo irá a peor. Espero que resistáis la caída». Perfecto, a degüello y sin piedad. «Black and Deker».

La guitarra de Xavi no estaba por la labor, quizás vengándose de la violencia recibida de forma continuada y decidió que hasta aquí había llegado y se suicidó en público. Consejo de hombre viejuno el que soltó el vocalista, consejos vendo y para mí no tengo. «Niños, cuando tienes algo que te gusta y quieres mucho, porque te diviertes con ello, si lo maltratas, te quedas sin juguete. Cuidad las cosas que queréis».
Lo curioso del caso, o no, es que la fauna menuda, lejos de asustarse como mandan los cánones, se excitaron sobremanera cuando la guitarra de rompió, cuando Ollé se roció a él y al banjo de agua, cuando escupió la misma hacia el techo duchándose, cuando mojó las primeras filas y sobre todo, y ahí he de decir que me acojoné y temí por nuestra integridad física, cuando quemó, no una, dos guitarras. Los enanos echaban espuma por la boca y creo que sus ojos pedían sangre y vísceras.
Así que, como la decisión más inteligente era escapar, pero la puerta estaba parapetada por infantes armados con pañales, babas y algunos más crecidos, cargados de azúcar, parecían antropófagos feroces, decidí hacer mutis por el foro y aterrizar en el puesto de merchandising, sabiendo que todo lo vendido esa mañana, iba destinado a Los Xuklis, tanto las ropas puestas a la venta por la asociación Rock Pels Xuklis, como el merchan de la banda.

De esta forma pude escabullirme del ataque por sorpresa que perpetraron los salvajes con «Funny Consequences», ver con impotencia como Xavi declaraba a gritos «Qué mal padre soy», a buen seguro tras ser amenazado por los liliputienses de primera fila. ¡Pobre hombre!
La banda, que de inconscientes tienen fama merecida, subieron a una peligrosa de rizos al escenario, la levantaron en brazos y se quedaron tan contentos, los lunáticos. Pensábamos que no se tirarían al foso, porque toda prudencia es poca con estos elementos, pero nos volvimos a equivocar, bajaron e inmediatamente, fueron rodeados por progenitores y descendientes, que no contentos con ese comportamiento, atacaron por sorpresa el escenario y comenzaron un espectáculo dantesco con el backline… daba pena ver maltratar la batería, el contrabajo o los amplis; demasiado para mis ojos, por lo que decidí escapar de Estraperlo en un despiste de los diminutos gorgojos que vigilaban la vía de huída.
Fabulosa iniciativa, que nos deparó una mañana de domingo espléndida, con unos Booty muy familiares, que siguen siendo lo mismo de cafres que en formato nocturno. Si nos quejamos de que no hay relevo generacional, sería bueno que fuéramos creando iniciativas como la de hoy, porque los enanos se lo pasaron chiripitiflatucos… ya sé, me ha quedado viejuno, pero coño, es que lo soy.
Texto y fotos: JLBad


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