
LANGFINGER
Sala Razzmatazz 3. Barcelona
16/05/2024
Ya en la previa, mientras nos pimplábamos un bocata en el bar, nos llegaron las malas noticias: la venta había ido fatal. Uno de esos días tontos entre semana en los que, no se sabe por qué, la gente no se anima. Al llegar a la sala lo comprobamos in situ, alrededor de treinta personas, una verdadera lástima, pues la banda es buenísima, jóvenes, originales y con nuevo disco bajo el brazo, el cojonudo «Pendulum» (2024).

No se arredró por esta circunstancia el poderoso trío de Göteborg y tomaron el escenario con la mejor de las sonrisas y la actitud correcta, actitud de arrasar. De entre las numerosas bandas suecas de calidad que nos visitan a menudo, LANGFINGER es una de las más originales que puedes ver, suenan duro y potente, pero no son heavy, la influencia del Hard rock de los setenta está ahí, pero no es tan obvia como en otras bandas. De hecho, por momentos pueden sonar a grupos como CLUTCH o QUEENS OF THE STONE AGE, por decir un par bien conocidos. La música alternativa de los noventa, o grunge, también forma parte de la paleta de influencias de los suecos. En directo son demoledores, Jesper atiza su kit de batería con una potencia bestial, Kalle, el guitarrista, es un gran riffer, le saca un gran partido al wah-wah y de tanto en tanto se vuelve loco y se arrodilla, poniéndose a manipular pedales, sobre todo en los finales de las canciones. Victor aporta sus pantanosas líneas de bajo y una gran voz y presencia escénica, canta con mucha autoridad y confianza. Empezaron fuerte, y ya el segundo tema, de título «Arctic», empezamos sin remedio a cabecear como pavos (y ya sin parar hasta el final, así tengo yo el cuello hoy). Nos llevaban por donde querían, dominan el arte de bajar una canción de revoluciones para luego subir de golpe y hacerte estallar. «Orbiter» fue uno de los momentos álgidos del show, sinuosa y lisérgica, y en la que antes de empezar, Victor preguntó por fans del Prog, para que vean lo eclécticos que son, como también brillaron, remontándose a sus comienzos, con «Fantasy ridge».

Apenas tocaron siete u ocho temas en una hora justa de show, me queda la duda de si acortaron el set debido a la pobre asistencia, pero nos dejaron bien satisfech@s, aunque más satisfech@s estaríamos si al gran bolo que dieron LANGFINGER se le hubiese sumado un buen juego de luces. Razzmatazz debería hacer un esfuerzo e incluir un técnico en el precio del alquiler de la sala. Pasa a menudo y desluce mucho. Así que ya sabéis, amig@s, a la próxima no falléis. LANGFINGER. Recomendadísimos.
Texto: Nico García
Fotos: Peter Pankrock


Deja un comentario