BLAS PICÓN & THE THREE TIME LOSERS
Sala Jamboree
, Barcelona
27.10.24

Fin de semana cinéfilo, con la nueva edición del In-Edit en marcha, pero no podíamos dejar pasar la ocasión para acercarnos al corazón de la Plaça Reial, y ver el concierto de Blas Picón & The Three Time LoserOscar Rabadán, guitarra. Javier Cortés, contrabajo. Wilco Van Eijk, batería. Blas Picón, voz y harmónica—, más si cabe, cuando se había anunciado como una despedida momentánea de los escenarios.
Ninguna referencia al adiós, y eso que disfrutamos de los dos pases de Jamboree, es más, indirectas al futuro, hubo unas cuantas.
La puesta de largo corría a cargo de los The Three Time Loser, con quien, si mi memoria no me traiciona, solo tiene publicado un álbum homónimo. Pero eso representa dificultad alguna, para un músico que siempre ha defendido los temas propios, por encima de las versiones, sin menospreciarlas, pero en esta ocasión no aparecieron en el sótano del jazz.


Un primer pase con muy floja entrada, que se animó bastante en el segundo, pero que siendo cierto que este segundo concierto fue mucho más celebrado, tanto por público como banda, no es menos verdad, que el primero fue un derroche de energía, calor y sudor, a raudales.

La banda es sólida, camina perfectamente en los márgenes del blues primitivo, que es por donde le gusta danzar a Blas Picón, acompañado a su izquierda por el fiel amigo Óscar, que cada día que lo veo, me reafirmo en mi opinión, y creo que es uno de los mejores guitarristas de blues, a nivel nacional. Su fraseo es lento y contundente, pero incisivo, penetrando directamente en la médula espinal, dicho esto con asombro, pues tiene dedos como espárragos de Navarra. Espectacular esa noche, como es habitual en él.


Javier y Wilco son irrespetuosamente perfectos, no fallan una, y eso le deja el camino allanado a Picón para que vuele libre y ejecute sus partes con tranquilidad y sobrado de fuerzas, como cuando abandona el micro a su suerte y canta a pelo, llenando el espacio en su totalidad. Cuando juega con su harmónica y ese micro añejo, que consigue un sonido orgánico y especialmente auténtico, o cuando lo abandona a su suerte y se abalanza contra el Shure 58, para exprimir sonidos más agudos.

Mucho más chistoso e irónico en el segundo pase, arropado por una parroquia, que fue arrojada hace tiempo, a los pecados del blues desde el añorado Honky Tonk de Sants. Cerro la noche con un bis obligado, y nos dejó con la incógnita.
Espero y deseo que si de verdad va a desaparecer de los escenarios, Satanás tenga en cuenta dos cosas; la primera, que no sea por nada grave, y la segunda, que se haga realidad aquel dicho tan británico de, ¡Nunca digas nunca jamás!, así que ¡Hasta pronto!

Texto: JL Bad
Fotos: Diana CF


Descubre más desde BAD MUSIC RADIO

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde BAD MUSIC RADIO

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo