
La fisonomía del Paral·lel barcelonés, no se concibe sin la figura del uno de sus locales más emblemáticos, El Molino, aunque eso mismo se pensaba del Teatro Arnau y, sin embargo, su memoria se desvanece entre tapias obsoletas, grafitis callejeros, ratas y ríos de meados etílicos. Pero El Molino ha perdurado en el tiempo, con sus cambios, primero como tasca de obreros borrachos —La Pasajera—, más tarde intentando emular al templo de perdición parisino —Petit Moulin Rouge—, hasta terminar mutilado y cristianizado por las tropas golpistas del enano cabrón, una vez terminada la Guerra Civil —El Molino—.
Transformaciones tan inverosímiles, que lo llevaron a ser sede de la Unión Patriota Española, partido que fundó el dictador Miguel Primo de Ribera, o pasar a ser gestionado por la CNT, durante la contienda contra los golpistas del gallego cabrón, quien precisamente hoy, 20 de noviembre, pero de 1975, la palmó, aunque no se haya marchado todavía.
Este mes de noviembre comenzó una nueva etapa en el Music Hall del Paral·lel, con una programación exigente, original y muy interesante. Lo sincrético de su estilo, hace que se pueda congregar a público de numerosas disciplinas e inquietudes. No en vano, el segundo día de apertura, Bad Music, pudo cubrir el extraordinario recital de Cantes Malditos, donde el cantaor flamenco Antonio Fernández, realizaba una fusión bastarda con Pedro de Dios, guitarra y voz de Guadalupe Plata —banda fetiche de Bad Music—, en un cruce de caminos entre el blues y el flamenco.

Para el año que viene, El Molino, consigue que su góndola gire a máxima velocidad de centrifugación y nos presenta una programación sobresaliente, dentro de la cual, descubrimos joyas que están en nuestra zona de confort, o que pueden motivarnos para salir del círculo vicioso que representa esa comodidad, y buscar nuevos horizontes. Nombres como el de Big Mama o Sax-o-Rama, se mezclan entre jazz, flamenco, electrónica o hip hop, con otros de la talla como Calexico o Steve Gunn.
Un año que promete ser especial para un local mítico, que ha vuelto a mover sus aspas, y que esperamos que sea para una larga e imprescindible historia en la noche barcelonesa. Noche de una ciudad que cierra salas a la misma velocidad que vende barrios a los fondos buitre, la última en caer ha sido Bóveda —al parecer por la denuncia de un solo vecino—, y que necesita iconos de calidad y credibilidad, para dejar de ser un escaparate uniformado de la gentrificación capitalista universal.
Atentos a las novedades que puede presentar en un fututo El Molino, pero de momento, apuntad esas fechas y nombres:
Jueves 23 de enero. Barcelona Big Blues Band
Viernes 24 de enero. Immanuel Wilkins —dos pases
Domingo 26 de enero. Sax-O-Rama
Jueves 30 de enero. Big Mama Montse & Captain’s Brotherhood
Viernes 7 de febrero. Calexico Trío —dos pases
Sábado 1 de marzo. Steve Gunn —dos pases


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