Guadalupe Plata
Sala Upload

12.12.24

Con un rojo infernal, como suele ser costumbre en sus conciertos en Upload, se presentaron por segunda vez en este año, Guadalupe Plata.
Para el staff de Bad Music, su concierto del pasado mes de mayo, ha sido el mejor de una banda nacional en este ejercicio, y ciertamente, si nos preocupaba alguna duda existencial, la cortaron de tajo con un concierto magnífico, que enloqueció al numeroso público que asistió a pesar del día lluvioso que padecimos.

Es realmente digno de estudio, el feedback que mantiene este dúo, en ocasiones trío, con el público, llevándoles al delirio colectivo con una nula comunicación verbal, solamente con su música y entrega al ritual nocturno.


De esta forma, la noche va creciendo en locura, al mismo tiempo que se adentra en la mortuoria memorabilia de los de Úbeda, en un ritual oscuro y en ocasiones siniestro, que embauca al espectador y lo hipnotiza, para llevarlo como alma en pena a su luctuoso universo.
A medida que avanza el aquelarre, uno se percata que ya no existe vuelta atrás, que te has adentrado en la antesala de un infierno repleto de huesos, conjuros, gatos negros, serpientes, sapos y culebras, que se mezclan con un santoral popular y mayoritariamente pagano, que atrapa prisioneros.

Hay temas con los cuales el respetable, que dejó de serlo a la segunda canción, enloquece, volcando su locura a base de gritos, aullidos y gallos, muchos gallos —sobre todo el gigante que me machaco la oreja derecha, que todavía no se ha repuesto—. «Al infierno te vayas», «Duermo con serpientes», «Qué he sacado con quererte», «Y.N.T.M.A.», «Huele a rata», «Calle 24», «Rata», «Mi tumba», «Milana», «Estoy roto», «El cóndor pasa», «La cigüeña», «En mi tumba», «I’d Rather Be a Devil», «Cementerio», «Baby me vuelves loco» y «Jesús está llorando», configuran uno de los mejores repertorios que se pueden disfrutar hoy en día en nuestro país. Es por eso que en cada concierto roban almas perdidas para su causa, como este día que asistieron por primera vez a su ritual, Lost N’Found, dúo de blues ancestral, afincado en Barcelona, que salieron de Upload levitando de entusiasmo.
Guadalupe Plata tiene una conexión especial, un cordón umbilical con el blues más primitivo y el folclore andaluz, ese que está al margen de lo que la cada día menos santa iglesia, pero que se postula en el sendero de las profecías, las leyendas, sabiduría popular. Pedro de Dios a la guitarra y Carlos Jimena en la batería, son almas gemelas, su compenetración va más allá de la típica que se genera en un local de ensayo, no usan set list, se miran, un golpe de cabeza, un pequeño diálogo y comienza la canción. En muchos temas cuentan con la colaboración inestimable de Luis Aróstegui, en diferentes percusiones, pero omnipresente con su botella de anís de El Mono, golpeada con un tenedor o un cuchillo, según las necesidades, y que es el eslabón perdido con la wahsboard del blues primitivo.
Contando los días que faltan para su primera visita en 2025, porque el espíritu y el alma, al menos la nuestra, necesitan su dosis de Guadalupe Plata, para seguir deambulando por este siniestro mundo.
Texto y fotos: BM


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