
SONIC WEAPON
Sala Padró, Cornellà
18.01.24
Día complicado, como suele ser habitual cada fin de semana en Barcelona, repleta de conciertos que se solapan unos con otros, manteniendo un target de público similar. Amaro en la Sala Wolf, A Contra Blues en Estraperlo —en breve crónica de los compañeros—, La NIt Més Freda de L’Any en La Capsa, y Sonic Weapon en la Sala Padró. La respuesta a este bucle de fin de semana es muy sencilla, atreverse a organizar un concierto en la ciudad y su cinturón metropolitano —el extranjero para TMB—, es poco más o menos igual que enrolarse en la Patrulla Suicida de La Vida de Brian, por lo que las actuaciones se centran en viernes o sábado, más si tenemos en cuenta que se trata de bandas que no tienen ningún apoyo mediático.
Es por eso que ver la Sala Padró con algo más de media entrada, era para felicitar a los francotiradores que siguen disparando proyectiles desde la más triste inopia popular, en este caso, la propia banda: Sonic Weapon.

Pero antes de entrar en materia, destacar la sala en cuestión. Este reportero tribulete comparte barrio con el local desde casi cuatro años, y este sábado fue la primera vez que recaí en ella. Una sala excelente de pequeño aforo —130 personas—, gestionada por una entidad cultural y con un escenario estupendo, equipo de luces y sonido eficaces, donde posiblemente falte algo de subwoofer para ser un equipamiento de lujo.
La banda Sonic Weapon nos invitaba a la presentación oficial de su nuevo trabajo, The Aim Of The Game, tercer disco firmado por los de Sant Joan Despí, lo que de por sí es toda una victoria y motivo de enorme enhorabuena. Como deberían mandar los cánones, aunque pocas veces se ve, el grupo interpretó al completo el álbum, demostrando de esta forma sentirse orgullosos de todo lo publicado.
Una banda que ejerce a la perfección el esquema de líder como vocalista y guitarra solista al frente, status que recae sobre Frank Gala, acompañado por dos escuderos de lujo en los extremos, que ejercen de base contundente y estímulo visual. Madre mía, la cantidad de púas que llegaron a regalar al público, Germán Sánchez en la guitarra rítmica y Sweet Alejandro en el bajo. Todo esto visto y controlado desde la batería, por Felipe Corvo, estupendo percuta que desde una altura adecuada para dejarse ver y esconderse al mismo tiempo, era el motor de la banda, provocando una combustión que no falló ni en relentí.

Frank fue desvelando los temas, que si bien no fueron interpretados en el orden del álbum, sí cayeron todos sin discusión, antes de pasar a una segunda parte del bolo, donde se recordaron canciones de los dos anteriores discos. Los nuevos temas, producidos por Sergio Frutos, quien también ejercía de productor sonoro del concierto, muestran una fuerte evolución con respecto a los dos primeros discos, con un alma más hard rock, que en el buen hacer de Frank a las seis cuerdas, se nos mostraban en ocasiones más southern en los solos.
De esta manera, con una introducción de Judas Priets, desgranaron «10 Secons From Now», «Too Much For My Brain» y «Rock Them All Tonight», antes del preceptivo saludo, anunciando la interpretación del disco al completo. Buen sonido, con cierta ausencia de graves antes mencionada en la P.A, y posiblemente un excesivo volumen de amplificadores que enmarañó el audio en determinado momento, pero que no impidió que disfrutáramos de un gran concierto. El show finiquitaba su primera parte con la semi acústica «All The Wrong Decisions» y la instrumental «Ban-Ban-Banam», que como explicaron, es un homenaje a la new wave of british heavy metal, y que retomaba los gustos de la banda por los sacerdotes de Judas.
El resto del bolo se cerró con seis temas de los dos anteriores trabajos, colocando la losa de la noche con el conocido «Showtime». De esta forma, Sonic Weapon, se reivindicaron como pecadores musicales en una Barcelona autista para el rock, su propuesta tiene la suficiente calidad para caminar con la cara muy alta, y el disco The Aim Of The Game, debería tener un recorrido acorde con la calidad mostrada, pero si ya es admirable, publicar un tercer álbum de rock en este país, más encomiable es defenderlo en tierra hostil, como les tocará a partir de ahora.
La noche terminó en la barra del bar, con una cerveza en la mano y una buena charla sobre música, que es la única reivindicación real que se puede hacer en este asqueroso mundo.
Texto: JLBad
Fotos: Teresa Canturrí


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