
DEWOLFF
[La 2] de Apolo. Barcelona
11/02/2025
Triunfo sin paliativos el de nuestros neerlandeses favoritos. Nos visitan casi cada año, cada vez en una sala mejor y más grande y todas las revientan. No importan las veces que hayan venido, amén de cuando los pudimos ver de teloneros de THE BLACK CROWES aquí en Barcelona o su recordada actuación en el Azkena Rock, la gente que los ha visto repite y recomienda el bolo a sus amistades. El marketing de toda la vida, el boca a boca, el que funciona.

Por tanto, un éxito el casi llenar la mediana de Apolo un frío martes por la noche el de una banda que tiene una particularidad que me fascina: son solo tres tíos, el frontman (Pablo), además de cantar, toca la guitarra, y los otros dos (Luka y Robin) están sentados tocando la batería y el piano respectivamente. Lejos de ser un hándicap, hacen de la necesidad virtud y no sé cómo lo hacen (bueno, sí que lo sé, con calidad, entrega y pasión), pero ofrecen un show vivo, dinámico y que no decae nunca. Llevo media docena de veces con ellos y todas han sido fantásticas, pero la del martes se lleva la palma por varias razones, algunas técnicas, esto es mejor escenario y un juego de luces a la altura de la bandaza que son, y otras más humanas. Tanto Luka como Robin han ido mejorando con el paso de los años su arte con el instrumento hasta alcanzar el excelso nivel que atesoran, pero en el caso de Pablo Van de Poel es más visible la mejoría. A mayor escenario más es la exigencia para el tío que lleva las riendas del show y pasa el examen con nota. Un Pablo que tuvo una epifanía viendo cantar en una iglesia de Memphis a Al Green, desde entonces hay un toque más soul en los discos de DEWOLFF, camino que emprendieron con Love, death & in between (2023) y que tuvo su continuación en Muscle shoals (2024), disco que venían a presentar, dos obras que dan cuenta del gran nivel creativo de la banda y del perfecto encaje en su sonido de la Black music. Y en directo arrasan, tocan mejor que nunca después de, como recordaron durante el bolo, diecisiete años juntos (!). Más números, diez álbumes de estudio les contemplan a estos ya veteranos treintañeros. Todo en DEWOLFF es tan real… la pasión que ponen, como se dejan llevar por la música…, hasta algo tan tópico y pasado de moda como el solo de batería en ellos es disfrutable. Tuvieron el detallazo de acordarse, una vez más, de Rocksound, la primera sala que los trajo a la ciudad y disfrutaron como niños, especialmente Pablo, la gran foto de Xavi que acompaña a la crónica es bastante representativa de lo que fue la noche, subido a la barra, desde donde se tocó un tema, bebiéndose el triunfo en forma de cerveza.
De momento, el bolo del año para un servidor.
Texto: Nico García
Fotos: Xavi Malacacara


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