
THE KENNETH BRIAN BAND
Razz 3. Barcelona
8.04.25
Había ganas de ver a The Kenneth Brian Band, pues hacía más de siete años que no se dejaba ver el pelo por aquí. El hombre tatuado es uno de los mayores exponentes del southern rock moderno, y si bien en sus discos se difumina entre lo llamado americana o el country, lo plasmado esta noche de martes en Razz 3 era puro rock.
En formato trío, perfectamente acompañado por Wes Davis al bajo y P.J. Lowe a la batería, dos escoltas de lujo, que le levantan en volandas y proporcionan la energía necesaria para que Kenneth sobrevuele en libertad durante el concierto. La contundencia de esa base rítmica es tan poderosa, que no seré yo quien diga que Brian lo tiene fácil, pero es un gran salvoconducto para conseguir su objetivo de la mejor manera posible.

A pesar de llevar ocho conciertos de su extensa gira peninsular, la voz estaba a tono con el resto dela propuesta, cruda cuando era necesario y relajada y cargada de matices en los temas más idílicos. Pero para qué vamos a engañarnos, lo que fue un regalo caído del cielo, es su forma de atacar la guitarra, donde se nos muestra la verdadera revolución que este hombre está practicando a un género que vive anquilosado en el pasado como símbolo de pureza y a la par de estancamiento.
Kenneth Brian ofreció una auténtica lección de cómo debe sonar el southern rock, quizás no muy puro, entrelazado con otros estilos, pero sureño al cien por cien. Por otro lado, las enseñanzas expuestas no son a base de gimnasia en el mástil, digitando como un poseso, es tranquilo aunque no para quieto salvo por la tiranía del micro, se escapa a buscar el feed back de su amplificador VOX, colocado de tal forma que dominaba la base de la P.A de la sala, no posicionada acorde con las leyes del sonido, o profundiza en puñaladas a base de slide, que desgarran el corazón del oyente.

Quizás sería muy sencillo afirmar que muchos temas suenan a The Allman Brothers y otros a los primitivos Lynyrd Skynyrd, pero sería un circunloquio tan pobre como aseverar que si haces rock suenas a blues. Mama directamente de la fuente de los grandes, pero la pervierte a su gusto y coloca su sonido en el Siglo XXI.
Como suele ocurrir en estos casos, la sala no dibujaba un ambiente proporcional al espectáculo ofrecido, pero la media entrada registrada en el Razz 3, gozo de lo lindo, se entregó hasta desgañitarse y aplaudió hasta que saltaron chispas. Temas como «Texas By Tonight» o «Something Better» del álbum mejor tratado, Welcome Alabama, con media docena de píldoras, arrancaban emociones de hard rock, polvo de carretera y peste a gasolina quemada. With Lions de 2017, fue el recurso escogido para bajar el ritmo lo necesario para inhalar aire y volver al volcán sónico, «Beautiful Storm» o «Fly Away» son buenos ejemplos de ello. De su última entrega, Keys To The Kingdom, tan solo introdujo dos temas, la que da nombre al disco y «Hard Heart»; creo que ese álbum se merece más.
Otras dos instrumentales cayeron como bombonas de oxígeno, una al comenzar el show e «Hideaway» a mitad del repertorio, con casi ocho minutos de maravilla guitarrera que podéis ver en el video de esta crónica.
Terminó el concierto con la sensación de haber asistido a lo mejor que hemos visto en lo que llevamos de año, no solo opinión del que escribe, era una estimación numerosa en la sala. De una forma u otra, la próxima vez que nos visite, no te lo pienses y acude, me lo agradecerás… ¡Fijo!
Texto y fotos: JL Bad


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