Reckless Kelly & Lucinda Williams
Sala Apolo, Barcelona
19.06.25

Pues no estamos tan mal. La oferta de Barcelona para conciertos de medio aforo, es de lujo. Lejos del atraco del precio de las entradas del mainstream, las salas y promotores están programando artistas de primer orden a precios asequibles. Y de primerísimo orden es Lucinda Williams. La dama del rock, el folk y el country. Poseedora de tres premios Grammy. Esta vez acompañada por los Reckless Kelly, la legendaria banda de Americana-Outlaw-Country-Rock instalada en Texas desde 1996, que también cuentan con un premio Grammy.

Y qué noche se quedó. La sala Apolo 1 se llenó con el ambiente de las grandes ocasiones. El escenario montado a modo de gran producción, lucía con los lujosos riders de las dos bandas. Puntuales aparecieron los Reckless Kelly. Sólidos desde la primera nota. Era su primera visita a España y estaban encantados. Tocaron una hora escasa que supo a gloria. Te hacen cerrar los ojos con las baladas country y las melodiosas voces de los hermanos Willy Cody Braun. Willy como frontman y líder de la banda. Cody, imprescindible multiinstrumentista (voz, violín folk, mandolina, armónica). Tabernero con el violín, inmenso y exquisito con su mandolina Rickenbacker y conmovedor con la voz. Te levantaban con un bluegrass increíblemente ejecutado. En estos momentos recordé a nuestros Th’ Booty Hunters particulares. Intensos todo el tiempo, los Reckless Kelly, nos llevaron a caballo por las Montañas Rocosas, las llanuras de Texas y los rápidos de Colorado. Vestidos de montañeros, con actitud outlaw, finalizaron el show por todo lo alto, dando paso a Lucinda Williams. Un concierto inolvidable que merece estar entre los mejores del año. 

La sonrisa más bonita del rock, se presentó lentamente sobre el escenario. Majestuosa y cálida, arrancó un emocionado recibimiento de los presentes. El rubio platino de su pelo y su rebeldía en forma de chupa de cuero y bambas Converse, sugería que a pesar de los años y de las visibles secuelas de haber sufrido un derrame cerebral, venía a ofrecer algo al alcance de pocos. Y así fue. A pesar de los años, la voz de Lucinda sigue nítida y potente. Y su propuesta, actual y contundente. Auxiliada por una banda de lujo, conocidos con el nombre de Buick 6. A la  derecha, David Sutton en el bajo. Pendiente todo el tiempo de la cantante. Doug Pettibone, llevando el peso principal de las guitarras y ocasionalmente al Lap Steel. El gran Marc Ford (The Black Crowes) haciendo diabluras con la guitarra solista y acompañante. Un teclista de New York equipado con Leslie y unos cuantos teclados y finalmente, lo mejor de la banda: uno de los más grandes baterías que he visto en directo. Brady Blade. Un espectáculo seguir su actuación. Sus golpes a los platos y la caja sobresalian por encima de la PA. Sería ese el motivo de que la batería estuviera ubicada al fondo del escenario a unos cuantos metros del resto. Transmitía toda la intensidad y emoción de cada tema. Impresionante su actuación. 

Arrancó suave con el clásico «Can’t let go», seguida de uno de sus últimos temas, «Rock n Roll Heart». Tema en el que colaboró Bruce Springsteen y que Lucinda nos recordó. Temazos de discos anteriores como «Car Wheels» o «Drunken Angel». A medida que avanzaba el concierto, la banda iba a más. Más intensidad, más compenetración. «Righteously» o «You can’t Rule me» sonaron inmensas. Entre tema y tema fue explicando pasajes de su vida y fue conquistando uno a uno, todos los corazones. El público coreó emocionadamente una electrizante versión de The Beatles «While My Guitar Gently Weeps». Se despidió con «Honey Bee» y volvió para fundirse con tres bises incendiarios que acabaron con «Rockin’ in the free World» y el Apolo se vino abajo.
Texto y fotos: Xavi Malacara


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