
GUS G. AND RONNIE ROMERO
Sala Wolf, Barcelona
13.10.25
Buena propuesta musical para el inicio de semana en que los conciertos un lunes no se prodigan y son tan de agradecer, sobre todo si se trata de unos músicos con un background como los que nos acontecen.

Pero vayamos por partes, para abrir la noche la promotora RM Concert Promotions contó con la banda barcelonesa Tabü, con largo recorrido de sus creadores a sus espaldas, que aprovecharon para presentar su último trabajo, Talisman, publicado en julio del año pasado. David García a la voz y Jose Ángel Sánchez a la batería, junto con Pablo Nogueira y Felip Sanangustin en las guitarras y George Stewart al bajo, desgranaron su hard rock melódico, salpicado de continuos guiños en escena al Heavy metal tradicional. Su repertorio fue íntegramente cantado en castellano, con efectiva alternancia de guitarras y una contundente base rítmica, sobre todo impulsada por la batería de Sánchez, que da mayor peso a la banda aún en los momentos más intimistas, donde David puede resultar más almibarado de lo esperado.

Contaron con una buena respuesta del público mas fiel de las primeras filas y engranaron la noche para recibir a los principales que no eran otros que la asociación de músicos formada por el griego Gus G. a la guitarra, bien conocido por su banda Firewind o por haber militado para el añorado Ozzy Osbourne, aunque también se curtió en Dream Evil, Nightrage, Mystic Prophecy o Arch Enemy y el vocalista chileno Ronnie Romero, conocido por hacer lo propio en Rainbow, Michael Schenker Group, Elegant Weapons, The Ferrymen y Lords Of Black. Acompañándolos estaban el batería belga Jo Nunez, (compañero de Gus G. en Firewind, y de Romero en Lords Of Black) con buen background en trabajos con Marty Friedman, Kamelot y Dragonland y el bajista italiano Andrea Arcangeli, miembro oficial de grupos como DGM, Noveria, Hevidence, entre otros

Con este pacto de altos vuelos comenzó un show que abrió con dos temas del último disco instrumental de Gus G., Quantum Leap con unos potentes riffs iniciales y una contundente base rítmica que rozaba el trash en los compases iniciales para anunciar Force Majeure y que se abrirían a la melodía del primer solo de la noche, un tema totalmente instrumental donde las melodías se superponían a los riffs. Igual de instrumental, y sin rastro de Romero, fue el siguiente tema, Quantum Leap, sin exhibiciones de destreza gratuitas, incluso en los momentos más shred, conjugó un muy buen tono en la creación de las melodías y combinó la velocidad de las escalas con patrones de gran intensidad, estirando cuerdas para dar una gran profundidad. Lo hizo ciertamente bonito y creó un muy buen aperitivo para la aparición del simpático Romero, que llegó con su habitual sonrisa y desprendiendo buen rollo para encarar su primer tema, Castarway on the Moon, de Too many Lies, Too Many Maters su álbum creado totalmente en solitario. Su timbre y potencia quedaron fuera de toda duda, con una voz que llenó todos los espacios. Del mismo álbum, le siguió Chased by Shadows, puro metal clásico con un sabor muy Dio y variados cambios de ritmo que dieron paso a una ejecución impecable por parte de Gus G. Una vez más demostró que tiene un muy buen gusto para las ejecuciones sin artificios, en la justa y efectiva medida.

El público estaba bastante arriba y es que los cuatro temas elegidos (dos de Gus y dos de Romero) hasta el momento estaban sonando de lujo y justo Romero abrió veda para encarar algunas versiones clásicas como Mob Rules y Kill The King con ese registro tan Dio que le va como anillo al dedo y en el que se mueve con tanto dominio. Llegaban pronto las versiones, pero… no parecía importarle a nadie, ni siquiera a mí, y es que lo que sonaba te hacía retroceder a grandes tiempos ¡y no solo por conocer la letra! (como ocurre en la mayoría de los covers actualmente). El respeto al tratamiento de los temas, en cuanto a interpretación, estaba en un listón ciertamente alto.
Otro cover más y me atrevería a decir que por elección de Gus, Cold Sweat/ Thin Lizzy, incluida en su instrumental Quantum Leap con esos potentes riffs iniciales y volando sobre el mástil para encarar el típico tapping central al más puro estilo Sykes. La verdad, me gustó mucho como la hicieron.
Y llego el momento para un tema compuesto por los dos, My Premonition que se publicó el pasado mes de junio y el estribillo diría que Romero claramente se lo trae de su época en MSG. Un efectivo tema en el que desde el principio ambos jugaron y alternaron protagonismo. Le siguieron dos temas más de Gus de otro de sus discos en solitario, I Am The Fire, la primera Redemption, que en su día grabó con la colaboración a la voz de Michael Starr de Steel Panther y he de decir que la voz de Romero encajaba muchísimo mejor en el tema, especialmente en cuanto a la potencia de los agudos y I am The Fire que también ganó enteros con su voz frente al original.

Para hablar de tablas esa noche, hay que recurrir a la simpatía de Romero y su saber hacer encima del escenario, sabiendo cómo manejar al público y llevarlos al punto que él desea, contando anécdotas de su compañero Gus que está aprendiendo castellano, y siempre ambos con una sonrisa en la cara y gran complicidad. Incluso llamando la atención de seguridad que intentó prohibir hacer fotos a alguien de primera fila y él replicó que se hicieran todas las fotos que se quisieran. Así estaba el tema cuando anunciaba Destiny Is Calling de Firewind, con una base rítmica endiablada donde Nunez tuvo especial lucimiento. Un punto a tener en cuenta es que o se prescindía de los teclados o se llevaban pregrabados y optaron por esta última opción en el tema, de forma muy sutil pero perfectamente perceptible. Una vez más en la noche Gus no defraudaba, lo mismo que en los siguientes covers, Highway Star y un enorme Stargazer, este último en merecido homenaje a la etapa de Romero en Rainbow y por lo que dijo su canción preferida desde que era pequeño. Tras esto se retiraron con intenciones de tomar un respiro antes de acometer el esperado encore.

Como al principio de la noche, salió Gus en solitario para interpretar su Fearless instrumental, con una base rítmica muy potente, donde técnica y habilidad contenida fueron las mayores señales de calidad encima del escenario. Fue muy hábil manteniendo el pulso del tema sin caer en la desidia de solos interminables propios de un directo para acaparar la atención del público. Fue un buen alquimista de recursos que nos llevó por pesados riffs sin dejar de lado su lado más shred, bajándolo al lado más melódico en los puntos centrales del tema para situarnos ante la llegada de los siempre efectivos tappings. Toda una demostración de capacidades para llegar al homenaje que nos tenía reservado de su etapa con Ozzy.
La locura se desató en cuestión de segundos con Bark at the Moon y ¿quién puede resistirse a esos riffs iniciales mientras se hacen unas rítmicas que cabalgan endiabladas a esa salvajada de solo que compuso Jake E Lee, si se estaba ejecutando con buena técnica y sin destrozos? Pues nadie en la sala a juzgar por los rugidos y las melenas volando. Le siguió la coreable Shoot in the Dark y el colofón fue War Pigs que mostró en definitiva una buena y engranada formación, compacta y muy disfrutable. El set list estuvo bien compensado por los trabajos en solitario de ambos, a pesar de las numerosas versiones, pero ¿cómo recriminarlo si se han curtido en los grandes escenarios interpretándolas con sus creadores originales? Yo no, ni un pero a lo que hicieron esa noche y de la forma que lo hicieron.
En definitiva un gran concierto de hard rock con un listado de canciones que te trasladaban a tiempos más poderosos. Una calidad que pocas veces se encuentra tan bien expuesta, y sobre todo, con tanta cercanía y sencillez que en los tiempos que corren, donde cualquier acto susceptible de entrar en merchandising tiene precio, es de admirar.
Toda una lección de lo que hacer para no vivir a la sombra de, sin olvidarse de homenajear a los que les proporcionaron la sombra que les hizo crecer.
Esperamos nuevas composiciones en conjunto de ambos porque hacen un buen y disfrutable tándem.
Sin lugar a dudas, totalmente recomendables si tienes la oportunidad.
Texto: Lady P
Fotos: JL Bad


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