
CAROLYN WONDERLAND
Razz 3. Barcelona
29.10.25
Se nos presentaba una opción perfecta para disfrutar de un concierto de blues, de los llamados de poso, a cargo de Carolyn Wonderland, que no se deja ver demasiado por nuestro país y cuenta con una gran voz y una técnica impecable a la guitarra. La primera sorpresa fue encontrar a su izquierda a su amiga Shelley King, dos mujeres que se manejan perfectamente en los lenguajes del blues y el country y eso hacía presagiar una gran noche.
La floja entrada para el gran nivel que se presentaba esa noche, no impidió que el show menguara en calidad, aunque sí es cierto que Carolyn se mostró toda la noche taciturna, sobre todo con el sonido de su amplificador, que no le daba el feedback que necesitaba.

Comenzó con un clásico de Blind Willie Johnson, «Nobody’s Fault But Mine» con una magnífica intro en la que volcó un derroche de voz que apenas necesitaba amplificación. En unos segundos el abanico de matices vocales que nos mostró, nos sacudió de la cabeza a los pies. Una entrada así, en un arranque de concierto, es un lujo que no se lo puede permitir cualquier cantante. El tema estuvo en todo momento apoyado por la segunda voz de Shelly, dando entrada a unos matices preciosos que levantaron un muy merecido reconocimiento entre los asistentes.
Rápidamente, se volcó en su último trabajo Truth Is, en los que se palió la ausencia del teclado y piano del álbum con un trabajo impecable a cargo de su Gibson, no obstante, no se la veía cómoda con su amplificador y algo no le iba bien, así que en muchas ocasiones tocaba casi encima del mismo para poderse oír y a ratos se la veía excesivamente acalorada.

Shelley King la miraba desde la calma de esa vieja amiga que la iba a asistir y cogió el testigo de cantar. Comenzaron a sonar las primeras notas de «Madam Mystic», tema del álbum del mismo nombre, un country en el cual Carolyn volvió a lucirse silbando desde la comodidad que le ofrecía la cálida voz de Shelley, que volvería a cantar otro tema suyo más avanzado el concierto, demostrando que tiene un tono precioso y una muy buena técnica. Pero ahora tocaba un momento muy especial, las dos sentadas y Carolyn con una lap steel guitar, sin ninguna finger pick (ella no usa ningún tipo de púa con ninguna de sus guitarras) dando un juego a sus dedos y muñeca que hipnotizaba, a la vez que arrastraba su tonebar por las seis cuerdas, arrancando algo más que el bonito y agradecido sonido que proporciona siempre una Lap. Cuando se encadenan las notas así y se crean esas melodías, entras en otra sala del instrumento que está sonando. El silencio lo contaba todo y recreó unos temas en un ambiente a momentos mágico. Sonaron «Sooner Or Later» y «Misunderstood» entre otros.


A decir verdad, más de la mitad del concierto se lo pasaron sentadas Carolyn y Shelley, con gran calidad de ejecución, pero cierto que algo falto de la energía que los temas más animados expresan en estudio. Tuvimos el momento de recordar que Carolyn fue guitarra de los Bluesbreakers de John Mayall con «Don’t Waste My Time», con esos giros de voz y melodía tan country, para terminar con un par de temas más y finiquitar con otro de los temas incluidos en Truth Is, «Orange Juice Blues» de Richard Manuel de The Band que nos dejó un gran sabor de boca.

Un muy buen concierto de una experta guitarrista y gran vocalista, diferente al blues de Texas que todos esperábamos, pero es que ella usa variados estilos. No en vano ha tocado con diferentes músicos a lo largo de todo el país desde muy joven y tiene variadas influencias. Fue muy intimista y, en ocasiones, nos llevaron a momentos muy especiales y de gran carga emotiva, como cuando tocó «Blues for Gene» (dedicada a su fallecido gran amigo y pianista Gene Taylor. Dios! Ahí falto el fantástico piano de Henri Hebert, lleno de sentimiento, con el que se grabó el tema) quizás también faltó que se sintiera más cómoda con su sonido encima del escenario para rubricar un excelente concierto, pero lo cierto es que, cuando puedes mascar las notas junto con quien las ejecuta, es una experiencia altamente gratificante y de las que dejan poso.
Una gran voz la que combina esta genuina guitarrista con una técnica muy personal y llena de matices en sus temas. Muy recomendable de disfrutar siempre que la tengáis a tiro y para todos los amantes de las steel guitars.
Texto: Lady P.
Fotos: JL Bad


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