
GREENLEAF
SALA UPLOAD, Barcelona
25.11.25
Tenía muchas ganas de ver de nuevo a Greenleaf, sobre todo porque no pude asistir a su anterior vista a la misma sala, en abril del año pasado, y me tenía que remontar a un extraordinario concierto cargado de sudor y pasión en la desaparecida Rocksound, allá por mayo de 2017.
Esta vez la sensación ha sido muy diferente y no del todo satisfactoria.

Salieron en tromba en formato trío, Tommi Holappa a la guitarra, Hans Fröhlich en el bajo y Sebastian Olsson a la batería, para acosarnos con un instrumental brutal, por fuerza y por nitidez de audio. Todo hacía presagiar una gran noche. En el siguiente tema salió el vocalista Arvid Hällagård y comenzaron a interpretar «Breathe, Breathe Out» pero la voz no se escuchaba en absoluto, y eso que Arvid se desgañitaba gritando. Todo parecía un enorme problema de sonido, que se acució más todavía con la estupenda «Sweet In The Sound», donde se baja el nivel de la voz y Arvid deja entrever sus ramalazos de soul… nada de nada. El público cantaba, Hans en el bajo era el hombre de la eterna sonrisa, la batería de Olsson sonaba atronadora y la guitarra de Tommi como siempre, asesina, pero Arvid lo estaba pasando mal, muy mal.

Poco a poco se fue solucionando el problema, y sonaron de forma excelente piezas como «Tides» y «The Drum», pero desconozco si por el esfuerzo de las tres primeras canciones o porque no está en su mejor momento, la voz de Arvid se fue apagando y mientras que él ponía toda la actitud posible, lo que resultó encomiable, las cuerdas vocales no le respondían.
De esta forma, y es una lástima, podemos decir que lo mejor de la noche fueron las instrumentales, la de inicio del concierto y la primera del bis, pero ojo, no fue un mal bolo, simplemente que no tuvieron su noche. La garra que demostraron los músicos queda reflejada en el hecho de que Olsson rompió la caja y menos mal que había una de recambio. Lástima, porque había mucha hambre de Greenleaf.
Texto y fotos: JL Bad


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