
Tres décadas después de su muerte, un nuevo informe forense privado e independiente sugiere que la muerte de Kurt Cobain podría haber sido un homicidio simulado como suicidio.
Cuando Kurt Cobain, líder de Nirvana, murió el 5 de abril de 1994 a la edad de 27 años. Su cuerpo fue encontrado en su apartamento de Seattle. Se dictaminó que la causa de su muerte fue una herida de escopeta autoinfligida en la cara, ya que Cobain llevaba años luchando contra el abuso de drogas y la depresión.
Persistían las conjeturas de que Cobain había sido asesinado, con teorías conspirativas que citaban su supuesta nota de suicidio manipulada y las crecientes sospechas en torno a su tumultuoso matrimonio con Courtney Love. Un documental de 1998 de Nick Broomfield titulado ‘Kurt & Courtney’ siguió estas teorías, investigando la trágica muerte y afirmando que no se podía descartar el asesinato.
Ahora, parece ser que una nueva investigación independiente reaviva el debate sobre lo que realmente ocurrió, cuestiona la sentencia de suicidio y cita pruebas de sobredosis forzada de heroína y de cómo el suicidio pudo ser un homicidio escenificado.
Un equipo forense ha presentado un documento revisado por expertos con pruebas que afirman que Cobain pudo ser atacado por uno o más asaltantes, haber recibido por la fuerza una sobredosis de heroína para incapacitarle y haber recibido después un disparo en la cabeza. También afirman que la escopeta encontrada en sus manos habría sido colocada en sus brazos.
La investigadora independiente Michelle Wilkins, que trabajó con el equipo, declaró al medio británico ‘Daily Mail’ que el especialista forense Brian Burnett revisó las pruebas de la escena del crimen y la autopsia, y concluyó que la muerte de Cobain fue un homicidio.
«Hay cosas en la autopsia que dicen, esta persona no murió rápidamente de una ráfaga de disparos», dice Wilkins. «Está muriendo de una sobredosis, y por eso apenas puede respirar, su sangre no bombea mucho (…) Quiero decir, está en coma, y está sosteniendo esto para poder alcanzar el gatillo y metérselo en la boca. Es una locura». Esta señala el daño orgánico asociado a la privación de oxígeno. «La necrosis del cerebro y del hígado ocurre en una sobredosis. No ocurre en una muerte por escopeta».
Los hallazgos del equipo destacan otras discrepancias clave en la autopsia original y los materiales de la escena del crimen, incluyendo el área «extrañamente limpia» alrededor del cuerpo de Cobain y que la mano de Cobain -que se encontró agarrando el cañón de la escopeta- no tenía salpicaduras de sangre.
«Si alguna vez miras fotos de suicidios con escopeta, son brutales. No hay universo en el que esa mano no esté cubierta de sangre», declara Wilkins. «Los suicidios son sucios, y esta era una escena muy limpia». El equipo también destacó el botiquín de heroína de Cobain, que se encontró ordenado. Wilkins cuestiona la verosimilitud de que alguien con diez veces el límite letal de heroína en su organismo guardara cuidadosamente su equipo antes de pegarse un tiro.
«Se supone que debemos creer que tapó las agujas y puso todo en orden después de inyectarse tres veces, porque eso es lo que hace alguien cuando se está muriendo», expresa a ‘Newsweek’. «A mí me parece que alguien montó una película y quería que estuvieras absolutamente seguro de que se trataba de un suicidio».
El equipo de investigadores ha pedido que se reabra la investigación, pero a pesar de las nuevas afirmaciones, la Oficina del Médico Forense del Condado de King y el Departamento de Policía de Seattle han dicho que el caso seguirá cerrado. «Nuestro detective llegó a la conclusión de que murió por suicidio, y esta sigue siendo la postura mantenida por este departamento», declara al ‘Daily Mail` un portavoz del Departamento de Policía de Seattle.
«Si estamos equivocados, demuéstrennoslo», dice desafiante Wilkins. «Eso es todo lo que les pedimos que hicieran».

La noticia de esta nueva investigación ha provocado el renacer de una teoría de la conspiración que en su día fue aireada por el colectivo Anonymous.
Según Anonymous, varios artistas que presuntamente se suicidaron, como el DJ Avicii, Chris Cornell, vocalista de Soundgarden, o Chester Bennington de Linkin Park, fueron en realidad asesinados por una trama de tráfico de menores que tendría relación con la red pedófila del empresario Jeffrey Epstein.
Además, señalan que el propio Avicii ya dio pistas de la información que conocía sobre estos crímenes a través del videoclip de «For a better day», en el que aparece junto a una joven que se dedica a hacer «justicia» contra varios hombres que han estado acosando a menores de edad.
Entre los artistas que también conocerían la existencia de esta trama estaría también el fallecido actor Paul Walker (de la saga de acción «The Fast and the Furious»), que también habría sido asesinado por tener información sobre una red de pedofilia y trata de menores que habrían intentado dar a conocer.
Según Anonymous, esta trama habría alcanzado a muchas otras celebridades, incluyendo la mismísima Lady Di o el cantante de Nirvana, Kurt Cobain, que poco antes de morir denunció que también tenía una rama activa en Seattle.
En el listado de celebridades implicadas que maneja Anonymous también pueden leerse nombres de famosos como los actores Alec Balwdin, Dustin Hoffman o Ralfh Fiennes, el cantante Mick Jagger, el magnate Flavio Biratore, la modelo Naomi Campbell, miembros de la familia Kennedy.
Todos ellos formarían parte de la lista de «El pequeño libro negro de Jeffrey Epstein» un documento publicado en 2019, que según Anonymous acabó provocando el asesinato del mencionado empresario financiero, con el que tuvo relación el ahora presidente Donald Trump.
Todo está incluido en lo que se denomina la Teoría de la Conspiración de Jeffrey Epstein, de quien también aseguran que fue asesinado, y no se trató de un suicidio. Una teoría conspiranoica que hace unos años nos parecía surrealista y posiblemente ridícula, pero a día de hoy, con un presidente de los Estados Unidos pedófilo, violador y golpista, que se atreve a arrojar a los cocodrilos a los inmigrantes, a asesinar en plena calle a compatriotas, a secuestrar al presidente de un país soberano o a amenazar a Groenlandia de que se la va a quedar, por las buenas o por las malas, ya comienza a no ser tan fantasiosa. ¿No crees?


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