El 19 de febrero de 1980: el vocalista de AC/DCBon Scott, fue declarado muerto a su llegada a un hospital de Londres tras una noche de copas. Scott fue encontrado en el asiento del copiloto del coche aparcado de un amigo. El informe forense oficial indicó que había «emborrachado hasta morir» tras asfixiarse con su propio vómito.

Bon Scott falleció a la edad de 33 años. Uno de los más grandes vocalistas del hard rock, Scott se unió a AC/DC en 1974, no mucho antes de que la banda australiana grabara su debut, High Voltage. Durante los siguientes seis años, Scott grabaría su voz en siete álbumes con AC/DC, incluyendo su obra maestra de 1979, Highway to Hell. Trágicamente, el líder fiestero murió justo cuando el grupo estaba a punto de tener su gran éxito comercial. Mientras AC/DC continuaría reclutando a Brian Johnston como su nuevo cantante, rindieron homenaje a su compañero de banda caído en su siguiente éxito de ventas, Back in Black.


Bon Scott nunca había sido fácil de tratar, pues su carácter era complicado. Era una de esas personas que derrochan energía y consumen su vida como si no hubiera un mañana. Siempre estaba o buscando o predispuesto a la bronca, lo cual, añadido a su afición desmesurada por la botella, era una combinación explosiva y letal. Sus borracheras eran antológicas y en ocasiones podía desaparecer durante días. En más de una ocasión, al finalizar un concierto, se escabullía de fiesta y el resto de compañeros no sabían dónde localizarle, para aparecer justo antes de subir al escenario, en lo que seguro fue un calvario continuo para sus compañeros y que minó la relación con ellos, sobre todo con Angus.

Scott manifestó que no estaba de acuerdo con el giro que había tomado el sonido del grupo y pretendía que el siguiente disco fuera un retorno a las raíces, algo que no entraba en la planificación de los Young, más viendo el resultado obtenido por Highway To Hell.

La grabación de Highway to Hell fue un pequeño infierno por la irresponsabilidad del vocalista y no estaban dispuestos a pasar por el mismo calvario con el nuevo trabajo, sobre todo después de tener el mercado americano a sus pies. Esta es una posibilidad totalmente plausible y la única forma de entender cómo pudieron tener un recambio tan rápido tras la tragedia.

Bon Scott había manifestado en alguna ocasión su intención de salir del grupo o al menos intentar hacer algo en solitario debido a que el sonido de la banda le ponía muchas limitaciones.

El 12 o 15 de febrero de 1980 se reunieron los hermanos Young con Bon Scott para comenzar la composición de los temas del nuevo disco. Tal y como siempre trabajaban, se presentaban las ideas a guitarra y Scott tocando la batería para que más tarde el vocalista sacara los textos. Se sabe que se le presentaron a Scott dos temas, «Have a Drink On Me» y «Let Me Put My Love Into You», pero resulta extraño que no hubiera más, puesto que en abril estaban apalabrados los estudios Compass Point Studios de Bahamas.

Durante esos días, Scott estuvo en contacto con Bernard Bonvoisin, cantante del grupo francés Trust y gran amigo del escocés. Scott estaba trabajando en los textos de Bonvoisin para la grabación de un disco de cara al mercado anglófilo, mientras que la banda estaba grabando su nuevo disco en los estudios Scorpio Sound de Londres, un álbum que se llamaría Repression y en el cual se incluyó el tema «Ride On», donde colabora Bon Scott, siendo la última grabación de su vida, grabada el 14 de febrero.

El 19 de febrero, Bon Scott fue encontrado muerto en un Renault 5 propiedad de su amigo Alistair Kinnear, configurando otra de las muertes más extrañas de la historia del rock. Se dijo que Bon Scott había fallecido dentro de un coche propiedad de su amigo Alistair Kinnear, por una sobredosis de alcohol y heroína, pero si bien es cierto que consumió esa noche, todos sus amigos y conocidos aseguran que odiaba la heroína. También se aseguró que murió ahogado en su propio vómito, pero es rotundamente falso, por lo que todas las versiones coinciden en remarcar el fallecimiento por una ingesta desmesurada de alcohol, tal y como reza en su certificado de defunción: «muerte accidental por intoxicación aguda por alcohol».

La última borrachera de Bon Scott
Bon Scott es una de las figuras del rock más veneradas y respetadas; su imagen de rockero indomable, de gamberro impertérrito y borracho eterno representa los esquemas de lo que para muchos es la esencia de esta música. Su tremenda y sórdida personalidad, aposentada por su gran voz rota y la colección de canciones irrepetibles que nos dejó, le han convertido en todo un mito, que muchos consideran más grande que el propio grupo que lo lanzó a la fama.

Su tumba del cementerio de Fremantle, ciudad que lo vio crecer, es uno de los puntos de peregrinación más importantes de Australia, obligando a las autoridades de National Trust of Australia a incluirla en la lista de lugares Patrimonio Cultural del país. En su ciudad, la figura de Scott es aclamada como un semidiós y se levantó una estatua en su nombre, tal y como tienen otros músicos a lo largo de la geografía del planeta. Phil Lynott, Rory Gallagher, Jimi Hendrix, Stevie Ray Vaughan, Gary Moore -próximamente-, Freddie Mercury y muchos más.

El 9 de julio de 2006, esa devoción desmedida y en ocasiones enfermiza condujo a que unos fans, evidentemente trastornados, robaran la lápida de su ídolo, como recuerdo macabro del dios caído, justo el día que hubiera cumplido 60 años.

El 9 de febrero de 1980, Bon Scott, de 33 años, fue encontrado muerto en el coche de un amigo; la causa certificada de su muerte fue intoxicación etílica y muerte accidental por broncoaspiración; es decir, se ahogó con su propio vómito.

La versión oficial de la muerte de Bon Scott solo pareció convencer a sus compañeros de grupo, más preocupados por pasar el duelo lo antes posible y reiniciar su carrera profesional. Sin embargo, hay demasiadas lagunas sobre lo que ocurrió la última noche de Scott; su última juerga se llevó demasiados secretos a la tumba y ha creado durante estos 40 años una de las teorías de la conspiración más controvertidas del rock.

Siguiendo el hilo que han dejado varias investigaciones a lo largo de estas cuatro décadas, intentaremos deshacer el ovillo y arrojar un poco de luz sobre su óbito o, por el contrario, más incertidumbre, pero cumpliendo con la obligación de recordar que las teorías de conspiración son meras especulaciones, que las leyendas son una serie de elucubraciones imposibles de verificar, aunque en muchas ocasiones contengan más veracidad que las versiones oficiales.

Bon Scott había alquilado un apartamento de Ashley Court, cerca de Victoria Station en Westminster. El 18 de febrero de 1980 terminó de trabajar en algunas letras del nuevo disco de AC/DC y decidió que debía liberarse mentalmente. Llamó a Silver Smith, con quien mantenía una relación a medio camino entre amigable y sentimental; de hecho, en la historia oficial de su muerte se dijo que eran expareja, pero no está del todo claro.

Bon Scott la invita a salir a tomar algo, pero Smith le dice que no puede y le propone que acompañe a Alistair Kinnear, cosa que acepta, y juntos se dirigen a The Music Machine en Camden Town, donde se presenta en concierto la banda Lonesome No More y The Only Ones, la nueva formación de Peter Pernett. Esa misma noche estaba en el club Billy Duffy, quien sería guitarrista de The Cult, pues había ido a estudiar la propuesta, que finalmente aceptó, de incorporarse a Lonesome No More. Al parecer, tanto Bon Scott como Alistair Kinnear bebieron más de la cuenta, pero fue el vocalista de AC/DC quien se llevó la peor parte, por lo que Kinnear decidió llevarlo a su casa en su Renault 5. Aquí comienzan las incongruencias de la historia.

El extraño viaje hacia el final

En el trayecto desde The Music Machine al apartamento de Scott, este se desmayó por la borrachera. Siempre según Kinnear, le cogió las llaves del apartamento para ver si había alguien en él que le pudiera echar una mano para subir al borracho. Desgraciadamente, no había nadie y cuando Kinnear bajó a intentar subir a Scott, se dio cuenta de que había dejado las llaves dentro. Años más tarde, Smith cambió esta versión explicando que Kinnear le había asegurado que no pudo abrir el apartamento porque las llaves se habían atascado en la cerradura y fue imposible sacarlas, pero el conserje del edificio dejó una nota que encontró la policía donde avisaba a Bon Scott que se habían encontrado las llaves tiradas en la escalera, la puerta del apartamento abierta y las luces y la radio encendidas. Kinnear llama a Silver para explicarle la situación y pedirle consejo, siendo ella quien le propuso llevárselo a su casa, que Scott se marcharía al despertar la mona y no molestaría mucho. La versión de Silver apunta que cuando llamó Kinnear, estaba muy nervioso y alterado, proponiéndole llevar a Scott a su apartamento, pero ella se negó por estar con Joe Fury, amigo común y personaje que no existe o al menos como tal. Según Pete Way y Paul Chapman de UFO, Fury era un camello de heroína que deambulaba por la escena londinense. Llegó a trabajar de roadie para UFO, Wild Horses y Little River Band, entre otros grupos, pero era un sujeto poco fiable. También se le conocía como Joe King, Joe Silver y Joe Furey, entre otros seudónimos más.

Siguiendo el consejo de su amiga, Kinnear cruzó la ciudad y se llevó a Bon Scott a su casa, en el 67 de Overhill Road, pero al llegar comprobó que no podía con el cuerpo de Bon Scott y volvió a llamar a Smith, quien de nuevo le aconsejó que lo dejara durmiendo en el coche con una nota donde pusiera la dirección. Según ella, Bon Scott estaba acostumbrado a perder el control y el conocimiento por el alcohol y lo comprendería. Kinnear aseguró que subió a su apartamento y bajó unas mantas con las que arropó a Scott, dejó la nota y se fue a dormir tranquilo, pensando que cuando despertara, subiría.

Según la declaración de Kinnear: «Debieron haber sido las cuatro o cinco de la mañana en ese momento, y dormí hasta las once cuando una amiga, Leslie Loads, me despertó. Tenía tanta resaca que le pedí a Leslie que me hiciera un favor: ir a ver a Bon. Lo hizo y regresó para decirme que mi auto estaba vacío, así que volví a dormir, suponiendo que Bon se había despertado y había tomado un taxi a casa». Alistair se despertó a media tarde y cuando bajó a su coche, aparcado en la misma puerta del apartamento, se encontró a Bon Scott dentro y sin respirar.

Bon Scott fue trasladado al King’s College Hospital en Camberwell, donde se certificó su defunción al ingresar el cadáver el 19 de febrero de 1980.


Los misterios de la historia

Alistair Kinnear desapareció misteriosamente al poco tiempo, en cuanto la investigación policial determinó que la causa de la muerte fue a consecuencia de la ingesta de alcohol. No se supo nada de él hasta 2005, cuando concedió algunas entrevistas ratificando su declaración de 1980.

Jon Fury también se esfumó de la escena londinense, pero en 2016 el periodista Jesse Fink lo encontró en Nueva Gales del Sur, Australia, dirigiendo un negocio de alquiler de automóviles. Fury fue señalado por el escritor australiano Clinton Walter en su libro de 1994 Highway to Hell: The Life and Times of AC / DC Legend Bon Scott, como camello del vocalista y personaje que le provocó una sobredosis de heroína.

La misma acusación se esgrimió en un artículo publicado en la revista Classic Rock y firmado por el periodista Geoff Barton, basado en unas declaraciones de Paul Chapman de UFO. Chapman y su compañero Pete Way siempre han sido de la opinión de que Bon Scott falleció a consecuencia de una sobredosis de heroína y de la reacción negligente de la gente que le acompañaba esa noche. Además, apuntan, sin nombrar, a un compañero de AC/DC, que horas después de la muerte de Bon, estaba comprando heroína de nuevo. Un compañero muy violento y peligroso, capaz de hacer cualquier cosa, en clara alusión al batería Phil Rudd.

En el año 2015, Zena Kakoulli, esposa de Peter Perrett de The Only Ones, banda que actuó en el The Music Machine la última noche de Bon Scott, le confesó a Jesse Fink que ella fue con Alistair y Scott al apartamento del primero, pero marchó pronto. Esta declaración de por sí tumba todas las admitidas en la investigación inicial, pero no se reabrió el caso.

Más extraño resulta que Paul Chapman recibiera una llamada de Joe Bloe, un australiano amigo de Chapman y Scott, a las diez de la mañana en la que le decía que Bon Scott había muerto. La llamada se produjo horas antes de que fuera encontrado el cadáver del vocalista.

Al mismo tiempo, y para disparar la imaginación ante todo este caso, el apartamento de Alistair fue saqueado dos días después de la muerte de Bon Scott, en lo que para muchos fue el detonante de que desapareciera durante años.

Las lagunas existentes muestran muchas dudas. ¿Por qué Alistair no llevó a Bon Scott a casa de Silver, que estaba mucho más cerca que la suya? ¿Por qué Silver se negó y, sin embargo, permitió que estuvieran más de cuatro horas dando vueltas por Londres con Scott desmayado? ¿Por qué, ante la gravedad, no se lo llevó a un hospital? Si bien es cierto que pocos bebedores perdonarían un lavado de estómago por una borrachera habitual, ese día era evidente que no era como siempre.

¿Dónde estaba Leslie Loads, amiga de Alistair, que vio el coche vacío?

Si hubiera estado en el apartamento, podrían haberlo subido. Pero desapareció sin dejar rastro.

Las dos hipótesis más concluyentes que han aparecido en estos 46 años son las siguientes: Todo es tan locamente veraz como se contó, pero Bon Scott falleció a consecuencia de una hipotermia en el Renault. La ingesta desmesurada de alcohol produce una bajada de la temperatura corporal importante y la temperatura de madrugada en el interior de un automóvil pudo descender lo suficiente como para provocar una parada cardiaca. Aquí entra en juego la negligencia de los acompañantes y el hecho de que fuera mentira lo de taparle con mantas.

Pero quizás la más plausible y determinante es que la fiesta se les fue de las manos y Bon Scott falleció por el consumo excesivo de alcohol mezclado con la inhalación de heroína. Todos los personajes que estaban alrededor de él pertenecían al mundo del trapicheo con esa sustancia; sobre todo Kinnear y Fury se asustaron y no supieron cómo reaccionar, construyendo una historia inverosímil, apoyada en unas coartadas insostenibles, pero que la fama de problemático y alcohólico del difunto les ayudó, ofreciendo una credibilidad añadida a la falta de interés por parte de la policía ante un caso de fácil resolución.

Jamás terminaremos de saber qué ocurrió, porque la última persona que vio con vida a Bon Scott, Alistair Kinnear, fijó su residencia en la costa de Andalucía y justo un año después de su reaparición y de que comenzara a hablar del tema de nuevo, en junio de 2006, zarpó en un yate desde Marsella, Francia, hacia la Costa del Sol en Málaga, pero la embarcación desapareció en el Mediterráneo con dos personas más.

Jamás se encontraron sus cuerpos y en 2015 fue declarado muerto oficialmente.
Nota Redacción: Artículo publicado en el libro «Más Leyendas del Rock», publicado por Ma Non Troppo en 2020. Autor José Luis Martín


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