El pasado miércoles, 18 de febrero, tuvimos como invitado en el infierno a Óscar Avendaño, guitarrista y voz de la banda gallega The Bo Derek’s. En ese programa de Bad Music Radio, pudimos escuchar todo lo que nos contó sobre su último disco, Working Class R’N’R, que fue elegido por la redacción como uno de los Discos Imprescindibles de 2025.
The Bo Derek’s
es una de las bandas nacionales más pinchadas en el programa de radio, y desde hace tiempo teníamos en nuestro punto de mira torturar a Óscar, cosa que hemos logrado. Ahora nos falta disfrutar del trío en directo.

The Bo Derek’s está formado por Óscar Avendaño a la voz y las guitarras, más los hermanos Martín; Jorge Lorre y Rufus El Guarro, bajo y batería respectivamente. Evidentemente, ya que lo teníamos en el averno, aprovechamos para hablar de su libro, «¡Lo tengo en vinilo!», y de otro de sus proyectos, Avendaño y Reposado… pero vamos por el principio.

Como es la primera ocasión que estás en Bad Music, ¿qué te parece si comenzamos presentándotelos, de dónde vienes y en dónde estás?

—Bueno, pues si nos atenemos a la literalidad, vengo de Vigo y estoy en Vigo, o sea, no me he movido de Vigo en toda la vida, salvo para ir a hacer alguna cosa fuera, pero llevo toda la vida en Vigo. Si nos vamos a otro tipo de contexto, pues tengo 52 años y llevo tocando desde los 19 o 18 años, y he tocado en infinidad de bandas, siendo la más importante, supongo, Siniestro Total, para los que fui bajista durante 21 o 22 años, algo así. ¿Dónde estoy ahora? Pues ahora estoy tocando la guitarra con varias bandas y siendo vocalista de alguna de ellas, siendo la más importante los Bo Derek’s; para mí es donde más me estoy centrando los últimos años, aunque hay alguna cosa más como ese grupo Guadiana, como yo lo llamo, como son los Avendaño y Reposado, que va apareciendo y desapareciendo de vez en cuando, y este año va a reaparecer otra vez.

En seis años, The Bo Derek’s tiene cuatro discos; si tenemos en cuenta que dos años prácticamente nos los robó el Covid, ¿se puede decir que sois prolíficos?

—Pues no sé si se puede decir que somos prolíficos; supongo que lo normal, un disco cada dos años. Si pensamos que Creedence Clearwater Revival grababa dos discos al año y eran dos putas obras maestras, pues lo nuestro lo hace cualquiera. Sacas un disco; el disco te sirve para hacer una gira, la gira te sirve para hacer festivales; esto se agota y hay que sacar otro disco para volver a empezar. De todos modos, a mí personalmente me gusta mucho grabar discos, no todos los de la banda somos así, hay a quien le gusta más el directo. A mí me gusta el directo muchísimo, pero también me gusta grabar discos; me lo paso muy bien en el estudio y me resulta algo muy creativo y además, me gusta hacer canciones.

Me gustaría que me explicaras dos definiciones de la banda: Old School R’n’R y Working Class Hero, que además es el título de este cuarto álbum. ¿Os sentís más obreros que estrellas del rock, o es un quiero y no puedo?

—Lo de Old School Rock and Roll fue porque cuando empezamos con la banda sentí que había un tipo de grupos de rock and roll que, no es que hubiesen desaparecido, pero se estaba perdiendo… Por eso lo de old school, que en los noventa, por ejemplo, había un montón de bandas así y que ahora ya pocas hay, y por eso usé ese término en su momento. En cuanto a lo de Working Class R’n’R, que es el título del último disco, es porque realmente nosotros somos obreros, no somos estrellas del rock en absoluto, desde luego no podemos y tampoco creo que sea ese nuestro interés. En mi caso estoy seguro de que me gusta el lugar que hemos ocupado, que es el de una banda currante, una banda trabajadora y copada, y no nos caen los anillos por tocar, por viajar ni por hacer lo que haya que hacer. Lo único que me jode un poco es que, como obrero, como profesional, nuestro trabajo no sea totalmente tomado en serio. Creemos que es un trabajo tan digno como cualquier otro y así debería ser tomado, y nos jode que la gente se crea que vamos por ahí a emborracharnos y a pasarlo bien; lo pasamos bien, nos emborrachamos alguna vez como cualquiera, pero no es algo que ni muchísimo menos pase todos los días. Sobre todo hacemos nuestro trabajo y nuestro trabajo va mucho más allá de estar en el escenario durante una hora y media, nuestro trabajo implica hacerse las horas de furgoneta que haya que hacerse, implica que hay que ensayar lo que haya que ensayar, cargar, descargar y dormir donde se pueda dormir y ese es el trabajo completo y no solamente la parte del escenario.

Este cuarto álbum se coló en el quinto puesto de Los discos Nacionales Imprescindibles de 2025, de las listas del programa. ¿Es vuestro mejor disco?

—Yo no sé si este es nuestro mejor disco tampoco, no sé, tampoco me lo planteo, somos un grupo de rock and roll, no pretendemos descubrir la pólvora ni cambiar nada, pretendemos ser un grupo honesto y trabajador. A mí nuestros cuatro discos me gustan por igual, tal vez sea el que suena mejor y a lo mejor depende de cuándo saques el disco, te tienen más en cuenta o menos, pero a mí nuestros cuatro discos me gustan por igual, por diferentes motivos; además, creo que siempre vamos como evolucionando un poquitín dentro de nuestros parámetros, metiendo alguna cosita nueva, jugando con alguna cosa nueva; desde luego es un disco del que estoy muy contento, pero de los otros también.

Los dos últimos trabajos están grabados con Martín Guevara de Capsula; supongo que os habéis entendido bien para repetir.

—Sí, en cuanto a Martín Guevara, lo conocimos personalmente tocando con Capsula. Tocamos Capsula y The Bo Derek’s y Terrier, que era un tercer grupo en Lisboa durante la pandemia, e hicimos buenas migas. Se acercó a saludarnos y nos dijo que le hacía ilusión grabarnos y nos regaló una grabación de una canción. Fuimos y como somos muy rápidos, en el tiempo de una canción grabamos dos. Nos quedamos encantados, o sea, fue un regalo por su parte, nos quedamos encantados y decidimos que a lo mejor era el sitio donde más se ajustaba el resultado a lo que nosotros buscábamos. Además, he de decir que a mí me gusta grabar fuera de casa, me gusta tirarme unos días estando el grupo reunido sin nada más en que pensar, sin llegar a casa y pensar, pues eso, que tienes una hora o que mañana tiene que venir el fontanero o lo que sea; estás concentrado en eso y a mí me gusta. Bilbao siempre nos ha tratado muy bien y eso, van dos discos seguidos, probablemente hagamos otro con él. Pero no tenemos ni canciones ni nada. Esto lo estoy hablando por hablar.

He leído que el disco se grabó en día y medio, ¿eso es llevarlo todo estudiado como para un examen y tocarlo en directo? Porque si no, me parece imposible. 

—Como te decía antes, nosotros somos muy rápidos; también es que es un grupo super sencillo, lo que ves es lo que hay: guitarra, bajo y batería y voz; esto tienes que llevarlo ensayado, y lo nuestro no es una cosa especialmente complicada; cuanto más directo, mejor. Nosotros creemos muchísimo en el menos es más, entonces, lo llevas ensayadito, tocas como si fuera un concierto y lo normal es que a la segunda toma o, como mucho, hay algún tema que a lo mejor se resiste y lo tocas tres veces, pero algunos a la primera ya están. Luego añades voces y poca cosa más hay que hacer. Somos rápidos, pero tampoco creo que lo nuestro tenga especialmente mérito; creo que es porque es como se tiene que hacer.


Las letras de la banda son lo que más nos gusta. ¿Qué porcentaje hay de mala leche, ironía o simplemente humor negro?

—Aquí sí que hablo a título personal porque las letras son mías; creo que sobre todo humor negro, ironía mucha y mala leche también, pero humor negro contiene ironía y mala leche. Me gusta mucho contar historias que parecen autobiográficas, sobre gente que conozco o historias que escucho en la calle, que he vivido de segunda mano; algunas hablan de mí, no demasiadas en esta banda, y luego me inspiro mucho en clásicos, en canciones de otra gente y le das una vuelta, utilizas frases pilladas de aquí y de allá, pero sí, yo me defiendo con el humor, para mí es imprescindible y, como gallego que soy, tengo mucho humor negro, y esto a veces, me granjea malos entendidos con mucha gente, pero normalmente no.

También he leído que The Bo Derek’s es una banda de directo; no he tenido todavía la oportunidad de veros encima de un escenario, pero, ¿Cómo van los conciertos en un momento en el que todos los músicos se quejan?

—Sí, efectivamente, los Bo Derek’s somos una banda de directo, está clarísimo; de hecho, es lo que te decía de las grabaciones de los discos: nosotros grabamos los discos como cuando tocamos en directo, es sota, caballo, rey… Le añadimos alguna cosita porque, bueno, el directo tiene una energía que en estudio no puedes transmitir porque es imposible. Por muy energético que toques en el estudio, no es lo mismo, no tienes el público delante, no lo vives igual. Le añades algún teclado, le añades algunos metales y por eso grabamos tan rápido. Sí, somos una banda de directo y me preguntas cómo van los conciertos. Pues los conciertos van como van, no están demasiado bien pagados, ni están demasiado defendidos ni por el público ni por la gente que está metida dentro, ni siquiera por nosotros mismos, me temo. Creo que pecamos en general de un cierto buenismo que nos lleva a no exigir ciertas condiciones, y no hablo solamente de nosotros, el grupo; hablo de los grupos, hablo de las salas, hablo de que un poco nos hemos conformado con lo que hay y dices que todos los músicos se quejan, pues normal, normal que se quejen, es lo que hay. En definitiva sí, como me preguntas, los discos son la excusa para salir a la carretera. Tienes que sacar discos para salir a la carretera; eso no quita que, como te decía antes, a mí me gusta mucho hacer canciones, me gusta hacer la música, me gusta ver cómo nacen en los ensayos cuando tú llevas una canción y la tocas con tus compañeros y se transforma o crece, pilla una dirección que no era exactamente la que esperabas cuando estabas haciendo la canción en casa. A mí todo eso me gusta muchísimo y me gusta mucho escribir letras, pero es un proceso que odio… Joder, es como un parto, me enfrento a las letras de un disco con pánico diciendo: «Dios mío, no se me ocurre nada, no sé lo que voy a hacer», y luego salen y, mientras están saliendo, es un proceso que disfruto muchísimo; me gusta hacer discos y sí, efectivamente, también es una excusa para salir a la carretera; todo funciona.


Por egoísmo, ¿para cuándo Barcelona?

—Pues mira, la verdad es que me gustaría decirte que pronto, pero la verdad es que no nos reclaman demasiado por Barcelona; yo tengo amigos, todos tenemos amigos a los que nos gustaría ver pronto, pero es que al final Barcelona está muy lejos, tío. Barcelona está muy lejos y económicamente nos resulta muy caro ir hasta ahí y, aunque hemos ido a sitios que nos quedan igual de lejos, yo qué sé, Antequera, Alicante, es que nos han llamado, nos dan un dinero fijo; más o menos que nos permite saber que vamos a volver sin empobrecernos, pero ir a la aventura a Barcelona es muy jodido. Estáis unos cuantos, pero no parece que seáis suficientes como para que podamos arriesgarnos a hacernos 12 horas de furgoneta y ver qué sucede. Es una putada, pero ganas tenemos, que conste.

Otra curiosidad es la rabia con la que cantas en Bo Derek’s, sobre todo si la comparamos con Reposado. Son grupos diferentes, estilos diferentes, pero también necesita un registro distinto.

—Sí, efectivamente, son dos grupos con dos estilos totalmente diferentes, aunque todo gira en torno al rock and roll. Reposado es un grupo un poco más reflexivo, aunque haya momentos de distensión, y Bo Derek’s es un grupo de juerga y sobre todo de mucha energía, con lo cual, pues sí, grito más, pero me parece que es lo que esas canciones piden, me parece que es necesario; no se trata de hacer ningún tipo de alarde ni nada por el estilo, yo simplemente creo que es como tiene que ser.

Hace poco tuvimos de invitado a Hendrik de Los DelTonos, y nos chivó que está metiéndole mano al nuevo álbum de Reposado…

—Pues efectivamente tenemos disco nuevo, que hemos vuelto a grabar en Guitar Town con Hendrik porque Reposado con Hendrik funciona a la perfección. Es un poco lo mismo que te decía antes de cuando Bo Derek’s grabamos en Silver Recordings, el estudio de Martín Guevara. Todo funciona bien, todo funciona espectacularmente, y encima con Hendrik tienes un músico acojonante a tu servicio. Hay unas cuantas canciones nuevas de las que estoy muy contento, la verdad. He vuelto a grabar con Mauro Comesaña a la batería, Andrés Cuña al bajo y yo con guitarras y voz y luego, invitados ilustres como Marcos Montoto de Montefurado o Peralta, David «Mr. D» Vázquez de Moon Cresta, está el propio Hendrick Röver. Estoy muy contento con el disco y tengo muchas ganas de que lo escuchéis. Falta que Hendrik me entregue los másters y, bueno, hacer un diseño de carpeta e intentar salir a la carretera a ver si esta vez somos capaces, porque es un grupo realmente complicado. Los tres estamos muy liados con nuestros diferentes proyectos; al final siempre se queda como una cosa ahí. A mí me gustaría decir que es como una cosa ahí como de lujo, ¿no?, solamente para los domingos, pero bueno, es lo que hay; tengo ganas de la carretera, la verdad que sí.

Tampoco podemos pasar por alto tu libro «¡Lo tengo en vinilo!», que parece que ha sido todo un éxito. ¡Enhorabuena! Cada vez que escucho esa frase, que es a menudo, me parece un tremendo ejercicio de pedantería, aunque quien la dice, normalmente, me echa en cara que yo soy un “pinkfloi”. ¿Qué nos cuentas del libro? ¿Habrá otro?

—Bueno, el libro ha sido todo un éxito, al menos para mí, ja, ja, que no sabía si se iba a vender ningún ejemplar y, al final ha funcionado bastante bien, la frase, bueno, la he dicho un millón de veces, todos la hemos dicho un millón de veces; pero sí, entiendo que se convierte, sobre todo ahora, en un ejercicio de pedantería porque el vinilo ha pasado de ser un objeto funcional que sirve para escuchar música a ser como una especie de muestra del nivel que tienes en la vida, “¡lo tengo en vinilo tío!” bueno porque te lo habrás comprao’ gilipollas, que te habrá costado una pasta porque te lo habrás comprado en Disgogs pagando una millonada pero, es lo que hay. He sido siempre comprador de vinilos y sigo comprando vinilos, es como me gusta escuchar música, es como de verdad la disfruto. En cuanto a si va a ver otro libro, de momento no está en mis planes; a mí me gusta escribir del mismo modo que te decía antes que me gusta escribir canciones, pero no tengo una idea concreta que pueda llevar a un libro. Mis ideas siempre son cortas además mi estilo de escritura es bastante taquigráfico, me voy siempre a lo mínimo, igual que te decía antes de los Bo Derek’s de que menos es más, aquí me funciona un poco igual, creo que cuanto menos adorno las frases, cuanto más directo, soy mejor. Por ejemplo, este libro al principio fue casi el doble, de extensión, empecé recortando, hasta que quedó en lo que es hoy y, me parece que funciona infinitamente mejor que al principio, que era mucho más farragoso. Me cuesta tener una idea que me lleve a escribir un libro completo, así que no creo, de momento no hay planes. Ojalá un día tenga una idea cojonuda y escriba un libro, pero de momento no hay planes.

Me interesa algo que ha quedado de fondo. Esa sensación de que la música y sobre todo el músico están infravalorados. ¿A qué crees que se debe?

—Pues mira, creo que la música y sobre todo el músico ha quedado infravalorado, porque ahora ya está ahí de por sí; tú no tienes más que encender un ordenador, internet, y puedes consumir toda la música que te dé la gana, de un modo que tú crees que es gratuito, pero que en realidad estás pagando a una operadora que, bueno, de alguna manera se está llevando el dinero que deberías darle a los músicos. No sé, la verdad, creo que el principal problema es eso, el fácil acceso a cualquier tipo de obra grabada; puedes tener cualquier disco, da igual el tiempo que eches en un estudio grabando. Si ahora nos liásemos la manta a la cabeza y nos metiésemos en un estudio con una sección de cuerda, hiciésemos el Sargent Peppers, ¿sabes?, si ahora grabásemos el Sargent Peppers, se publicaría y lo estaría escuchando un chaval a través de un teléfono, sin darle puta importancia a nada de lo que hay ahí grabado, porque es una canción más como todas las demás que hay en el teléfono. Quiero que quede claro que no culpo a ese chaval, creo que entre todos la matamos y ella sola se murió; ante todo culpar a la industria por no haber sabido defender de algún modo el valor de esas obras. Tal vez culparía a las operadoras de internet porque, de algún modo, fíjate, en cuestión de derechos, tanto de autor como de producción y lo que quieras, más que el usuario, quien debería estar ahí poniendo algo de pasta deberían ser las operadoras. Si yo me conecto a través de R o de Jazztel o lo que sea, es R quien se va a lucrar de la obra de un montón de creadores, no solamente de música ¿eh?, también de cine, que con las pelis pasa lo mismo: tú ahora ves una película; eres capaz de ver Doctor Zhivago con el móvil en la mano mientras juegas al Candy Crush. Entonces, de algún modo todo se ha desprestigiado un poquito; es una pena, la verdad.

Has estado en una banda que se mueve entre multitudes, potentes discográficas, etc. Ahora todo lo contrario. En Bad Music llevamos años pensando que en nuestro país, en cuestión de música, no hay clase media: O eres de la “clase alta” o eres obrero, ¿qué piensas?

—Pues mira, muy buena pregunta. No sé si estoy capacitado para responder a esa pregunta, pero creo que de algún modo sí que hay una, bueno, una especie de jerarquía muy grande, que están como los grandes, arriba del todo, y se están forrando, y luego los obreros, pero esto tampoco debería hacernos confundir. Quiero decir, creo que un tipo como, yo qué sé, qué ejemplo te puedo poner, alguien que esté arriba, estoy pensando… un Coque Malla, un Quique González, creo que son currantes, son verdaderos currantes a pesar de estar arriba. Siniestro Total: Éramos currantes, nos iba muy bien, pero éramos currantes, y ahora mismo sigo siendo el mismo currante, pero ingresando menos. Me parece muy buena pregunta; no sé si soy capaz de dilucidar de verdad una respuesta, pero bueno, yo siempre me he considerado obrero, me sigo considerando obrero, me gusta tocar, me gusta el trabajo que hago, tengo esa suerte y así seguiré.


Nosotros en Bad Music Radio, seguiremos disfrutando de los discos, y esperando que ocurra algo, no un milagro, porque los de arriba nunca van a hacer nada por nosotros, pero sí un conjuro diabólico o al menos pagano, que de eso los gallegos saben mucho, y podamos disfrutar dentro de poco de su directo. A ver si entre todos podemos salvar el rock’n’roll,
¡Viva Cristo, me cago en Dios!
Texto: Mónica Fernández / JL Bad
Fotos: Archivo Óscar Avendaño


Descubre más desde BAD MUSIC RADIO

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde BAD MUSIC RADIO

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo