Jornada de puertas abiertas
OSCAR WOLF THE STREET SERENADERS
Aclam Club
, Barcelona
26.03.26

Gran tarde-noche en Aclam Club, en el primer día de puertas abiertas de esta sala, que ejerce las veces de museo de guitarras, motocicletas y cámaras fotográficas. Desde la apertura de la sala pudimos disfrutar de una gran colección de guitarras expuestas; calculo que más de doscientas unidades. Cada instrumento está colgado o encerrado en una vitrina, pero tiene un QR que te aporta toda la información necesaria. Es imposible recorrer en condiciones toda la colección; de hecho, en las dos horas de disfrute, tan solo pude centrarme en mi debilidad, las guitarras Fender, y aun así, no tuve tiempos de revisarlas todas, por lo que se tercia otra visita.



Llegó la hora del concierto de Oscar Wolf & The Street Serenaders y comprobar la sonoridad de la amplia sala Aclam Club, pues era nuestra primera visita al recinto. Tras una charla del responsable del museo, Marcel Caballé, que nos contó anécdotas de algunos instrumentos, que particularmente me hubiera gustado una narrativa más extensa, pero la jornada estaba apretada y era el momento de la música.


Cinco músicos capitaneados por Oscar Wolf, una banda que se formaba con clarinete, trompeta, contrabajo, washboard, más la guitarra y voz de Oscar.
Aquí hay que decir que tanto Oscar como Quico en la washboard son viejos conocidos de Bad Music, y en los dos casos podemos testificar que son dos músicos con un talento innato, que han crecido muchísimo en los últimos años.
Por preferencias personales, prefiero ver el repertorio de blues de Oscar Wolf, pero he de reconocer que de inmediato me enganché al sonido generoso, primitivo, festivo y de alta calidad de la propuesta.
La sonoridad de la sala es perfecta, al menos para formatos como el divulgado esta noche, con una limpieza de ecualización que te permite escuchar con nitidez cualquier instrumento desde diferentes ángulos de la sala.


La propuesta sonora caminaba por el jazz de New Orleans, música de calle y alegría, con un ritmo jubiloso que invitaba a levantarse de la silla y mover el esqueleto: swing con marcado carácter de jazz manouche, música de entre guerras y jazz de principios de los años 30.
Un show dividido en dos pases, y que se decoraba con un buen puñado de parejas de baile, que daban colorido al ambiente.
La sorpresa del segundo pase fue la petición de Oscar para que le dejaran una guitarra de la exposición; con un poco de teatralidad, el músico escogió una guitarra Selmer Maccaferri Grand Bouche, construida en Francia en 1933, que le llegó a las manos desde la vitrina perfectamente afinada.
Se notó la sonoridad del viejo instrumento, emergiendo con notoriedad con el resto de sus compañeros de combo. Una guitarra perfecta para acercarse más al jazz manouche, y que puso el colofón al show, no sin antes de que Oscar atacara con un blues en toda regla que nos supo a oro.
Gran tarde-noche en Aclam Club, una sala que en abril tiene una programación muy interesante, entre la que destaca la actuación de los americanos Thompson Springs. Habrá que volver.
Texto y fotos: BM



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