ERIC MARTIN
Uleashed Unplugged
Razz 3, Barcelona
17.04.25

La pequeña del Razz era la sala que acogía la actuación del cantante de Mr. BIG, Eric Martin. Guste o no ese es el principal reclamo de una de las voces que representan la gloria de una época pasada, donde sus giras aglutinaban una legión de incondicionales fans por la calidad de los músicos que lo conformaban, el bien llamado supergrupo, como principal culto. 

La sala presentaba el lleno esperado por su capacidad con los suficientes incondicionales para restar frialdad a su acogida, y es que el de Long Island no rubricó una buena actuación en su último paso por la grande del Razz, donde sus problemas de voz fueron muy evidentes y continuamente maquillados por sus escuderos, Gilbert y Sheehan, que estuvieron en su línea, sin bajar su listón, a la altura de los mejores tiempos para  anunciar la despedida del grupo. 

Pero vayamos a la pequeña del Razz. Apareció Martin con su aire de tipo humilde y cercano, con el guitarrista David Cotterill, Demon, a su izquierda y el batería Pablo Garrocho a su espalda.

Lo hizo contento y directo, atacando una versión de Willy Dixon, I Just Want to  Make Love to You. Aquí pudimos comprobar que lucía un buen registro de entrada y, los cambios y quiebros habituales en su rasgada voz, los encaraba solventemente. Era un buen inicio sin duda. 

Se metieron en el segundo tema, ahora sí, abriendo la caja de los truenos que es Daddy, Brother, Lover and Little Boy (The Electric Drill Song) levantando al público al instante. Y es que el acierto de incluir a Garrocho en el set acústico le dio ese plus que necesitaba el set list basado, casi íntegramente, en temas de Mr. BIG. La voz de Martin seguía sonando a lo que debía de sonar y la complicidad con Cotterill era más que patente, aunque como buena seguidora de Mr Big, el solo se quedó algo justo pero dejó muy buena sensación para encarar el siguiente tema con el público bastante arriba. El efectivo Take Cover permitió seguir constatando que la pérdida de tono en los quiebros de voz, no iba a ser un problema para Eric. Ese registro intimista fue ideal y se movió como pez en agua con un tono precioso. La gente lo coreaba y él correspondía agradecido. Estaba claro que había un grueso de seguidores de su banda de cabecera que cantaron al unísono el resto de temas que siguieron, Fragile, el animado Voodoo Kiss o la muy coreada Shine de la época en la que Kotzen estuvo en Mr Big. En ella se reconoce el sello Kotzen y estilo al instante, al igual que en Superfantastic, también resuelta con mucho acierto. 

Seguíamos con muy buenas sensaciones respecto estado de forma de la voz de Eric y es que la estaba administrando hábilmente con el Set List escogido. Respirando cómodo, bromeando con el público e incluso, en momentos críticos, diciendo a alguno de la primera fila que vaya plan ver el concierto a través de la grabación del móvil. Llegó el momento de otra de las versiones más aplaudidas y coreadas de la noche, el Wild World de Cat Stevens que Mr Big popularizó en su tercer disco, Bump Ahead. Aquí se volvió a quedar algo simple el trabajo de Cotterill y es que las sombras de Gilbert y Kotzen son muy alargadas. Siempre diré que no es la cantidad de notas, sino como se ejecutan esas notas, lo que marca diferencias y matices en las sensaciones que producen las canciones al público y más en temas de esta índole. 

De todos modos la complicidad entre Cotterill y Eric Martin fue encomiable y el mejor escenario posible para la interpretación del Set List escogido. Just Take my Heart fue otro de los temas del Lean into it y que Martin bordó a la voz cuando sobrepasaba el ecuador del concierto.  

La traca final vino de la mano de temas como What If We Were New, enlazando con el momento estrella de Cotterill, que supo sumergirnos, por un instante, en una escena típica de Tarantino de la mano de la tercera versión de la noche, Misirlou. Martin acabó rompiendo una cuerda, que amablemente le cambio Cotterill (esto no le hubiese pasado con Gilbert ni de coña!). 

El bueno de Martin aprovechó el servicio para interactuar con el público y contar batallitas, entre otras, como Paul Gilbert que era su compañero habitual de habitación en las giras, prácticamente le contestaba a cualquier pregunta con su guitarra colgada, haciendo filigranas todo el tiempo, lo que aprendía gratis y ahora podía defender. Tras las risas y ya reparada su guitarra, continuó el show con Back in Blue que junto con el penúltimo tema, There Goes the Neighborhood fueron los temas seleccionados de su trabajo en solitario. 

Se intercaló la efectiva Electrified que volvió a poner la sala a tono para la almibarada, y siempre exitosa, To Be With You que fue íntegramente cantada por el público. 

Se despidió con Dancing with my Devils con la sala totalmente rendida. 
Su cercanía y simpatía volvieron a quedar patentes, tanto encima como abajo del escenario. 
Y es que Martin es ese perfil de buen chico que siempre va a querer To Be With You.

Texto: Lady P
Fotos: DBruc


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