
X ANIVERSARIO SARDINA FEST
MELCOCHAS
AUTOMATIC LOVERS
MING CITY ROCKERS
DADDY LONG LEGS
LOS CHICOS
Petit Hípica/Sala Upload. Barcelona
11/07/2025
Una salvajada lo vivido la pasada noche del viernes en la sala Upload, con sardinada previa y concierto de MELCOCHAS en la terraza de la Petit Hípica. A eso de las nueve de la noche empezó a sonar la música mientras la gente daba cuenta de las sabrosas sardinas a la plancha, incluidas en la entrada y provistas por La Chana, que son parte intrínseca del festival. También había butifarras y gazpacho a la venta para quien se quedara con hambre.

MELCOCHAS cumplieron con creces su labor de ir poniendo en situación al personal con su vitaminado Punk Pop. Eran la representación local en el evento y, como comentamos, gustaron mucho, aunque el tocar a pie de suelo hacía que fuera difícil ver cómo se desenvolvían. Una muy personal versión del «I wanna be your dog» redondeó un concierto ideal para ir entrando en calor. Ambientazo desde el principio con miembros de DADDY LONG LEGS y LOS CHICOS mezclados entre el público. En este festival se funden en un todo público y artistas, durante toda la tarde-noche deambulaban por ahí, disfrutando de las otras bandas e interactuando con la gente.
Tras la merienda-cena nos dirigimos en romería por las cuestas de Montjuic hacia la sala Upload a disfrutar de las cuatro bandas que nos quedaban por ver.

Menudos cuatro bolos, la que se lio en la sala desde el primer grupo fue de órdago. Con algo de retraso sobre el horario previsto salieron a escena los madrileños AUTOMATIC LOVERS, que fueron la sorpresa de la noche. Apenas había escuchado un par de temas suyos (no tienen todavía ni disco) y menudo puñetazo en la cara de banda. Tan jóvenes que da hasta un poco de rabia, sobre todo su cantante, que luego me enteré de que tiene veintiún años. Esta formación puede darnos muchas alegrías en el futuro, son todo actitud. Al citado vocalista, que empezó un poco parado, pero que conforme iba avanzando el bolo y se iba desabrochando botones de la camisa, se iba soltando más y más, se le sumaban un batería que sonaba como un trueno, un elegante y espigado bajista y, el alma de la banda, el guitarra con un peinado afro rubio a lo Lou Reed, época «Sally can’t dance». Vaya personaje, en el mejor sentido de la palabra, como animaba al público, como no paraba de hacer cabriolas y desfasar, sin dejar de meter riffs afiladísimos y soltar perlas como «Tenemos Merchan, compradnos algo, que no tenemos ni para drogas». Dieron un pase de cuarenta minutos para enmarcar. Se comió el escenario esta banda de la escuela ramoniana, la cual, si se cuidan un poquito y toman buenas decisiones, puede llegar bastante lejos. Enormes AUTOMATIC LOVERS.

Tras una pequeña pausa, ocuparon el escenario MING CITY ROCKERS, atípico trío del norte de Inglaterra, más concretamente de Immingham. Un batería que era un auténtico animal y en vanguardia, al bajo y a la guitarra dos chicas con una imagen muy grunge, que nos ofrecieron una fantástica mezcla de Punk y Power pop, con atronadores guitarrazos, altas dosis de melodía y actitud provocadora. Inclasificables y alucinantes, también condensaron su repertorio en cuarenta minutos que supieron a gloria.

A estas alturas, la sala ya estaba en ebullición, eran ya las doce y media de la noche, todavía nos quedaban por ver DADDY LONG LEGS y LOS CHICOS, y la recta final del Sardina no decepcionó en absoluto. Los de Brooklyn eran reincidentes en Upload, todavía tenemos en el recuerdo su genial concierto del 2022. Como la anterior vez, no me explico por qué esta banda no lo está petando más. Lo tienen todo, una imagen muy potente, encarnada en el bigardo Brian, que si no hace los dos metros, poco le faltará, a las voces, gruñidos, armónica y guitarra. Secundado por unos compinches que no le van a la zaga en cuanto a calidad y entrega, destacando su loco baterista, que toca un reducido kit, apenas bombo y caja, ya sea con baquetas o con una maraca. DADDY LONG LEGS desnudan el Blues y le dan la energía y la potencia del Garage Rock de manera magistral. La armónica de Brian suena como una locomotora sin frenos directa al infierno. Ritmos básicos, tormenta de guitarras, un afilado teclado y actitud gamberra dan forma a un combo que en poco más de cincuenta minutos arrasó la Upload y volvió a la gente más loca de lo que ya estaban. Merecen reinar por todo lo alto.

Lo de LOS CHICOS fue ya el acabose, el mejor final de fiesta posible. «Somos el coche escoba», bramó Rafa, su vocalista, cuando salieron al escenario pasadas las dos de la mañana. Había menos gente en la sala, pero l@s que nos quedamos no nos arrepentimos para nada de haberle robado unas horas al sueño. Llevan ya veinte años pateando culos e incendiando escenarios y no fallan. Sus directos son siempre una fiesta y su bolazo para poner fin al Sardina no fue una excepción. Rafa volvió a significarse como profeta del caos y agorero del desfase, llevando al público a la catarsis. Los guitarristas gemelos, Antonio y Gerardo, con sus características americanas, no se quedaron mancos en cuanto a hacer el cabra, revolcándose por el suelo, cuál croqueta, bajándose a tocar entre el respetable y corriendo de un lado para otro del escenario como pollos descabezados. El cachondo de Guille al bajo y Ral a los parches proporcionaban la espídica base rítmica sobre la que los hermanos nos fundían a guitarrazos mientras Rafa hacía sus locuras y se subía a donde fuera físicamente posible sin parar de arengar al personal. El momento culmen fue cuando Brian de DADDY LONG LEGS salió a escena con ellos a darle bien a la armónica y aquello se vino abajo. Invasiones de escenario, gente saltando desde el mismo, cervezas volando y el público disfrutando de lo lindo de este aquelarre rockero al que llaman Sardina Fest. En un momento determinado, Rafa tuvo a bien pedir la presencia en el escenario de Charlie, dueño del Psycho (el garito rockero por antonomasia de Barcelona). Sardinero mayor, y uno de los artífices de este pequeño, pero muy matón, festival. Le hizo prometer que el año que viene habrá una nueva edición y recibió el calor del público y un merecido reconocimiento, al que nos sumamos desde Bad Music. ¡Muchas gracias por todo Charlie!
Un festival que terminó pasadas las tres de la mañana (los directos, luego había Djs rockeros), que transcurrió sin ningún incidente, lo cual, habida cuenta del nivel de desfase y del alcohol consumido es de destacar, en un ambiente inmejorable de camaradería y en el que vimos cuatro bolos absolutamente maravillosos en la sala, no puedo elegir uno.
Por tanto, felicitar efusivamente a la organización y desear que tengamos Sardina por muchos años. Se han hecho un hueco en la apretada agenda festivalera, y en nuestros corazones también. ¡Larga vida al Sardina Fest!
Texto: Nico García
Fotos: Pili Pimpinela


Deja un comentario