VIII ROOTSOUND FEST:
US RAILS
La Deskomunal
, Barcelona
6.11.25
Sigo a US Rails desde que les descubrí con Heartbreak Superstars de 2013, pero por diferentes vicisitudes laborales nunca les vi en directo, por lo que en esta ocasión no podía fallar. De entrada es un acierto que la gente de Acaraperro – Rocksound haya reubicado dos citas de su festival en La Deskomunal, una sala que con un aforo reducido, tiene una distribución que consigue eliminar la frialdad que aparece alguna vez entre público y banda. Por otro lado, el sonido del show fue perfecto y durante los dos pases de cincuenta minutos pudimos disfrutar de una sonoridad limpia, esencial para entrar en comunión con el estilo de US Rails.


La banda nos entregó un recital del mejor rock americano que se puede escuchar y que desgraciadamente no les ha servido para abandonar el underground por donde se mueven cómodamente, cuando su calidad y colección de temas le pueden sacar los colores al más preciado. Cuatro músicos que intercambian instrumentos, cuatro voces solistas a la cual más sibarita, y unas segundas voces que erizan el vello de la nuca. La ausencia por enfermedad de Tom Gillam se cubrió con la regia presencia de Cliff Hillis, músico de Philadelphia y amigo de los músicos, que no solo se encargó del bajo, pues desarrollaba unos coros agudos y en contraposición al resto que elevaban en nivel, o se arrimaba a primera fila para guitarra en mano, soltarse con un tema como solista. El resto en su línea habitual, Ben Arnold arropado por un arcón de madera a modo de asiento de ferrocarril donde escondía el teclado, armado con su acústica y cantando como si no hubieran pasado los años; Matt Muir en la batería, con una sonorización muy sencilla, casi sin aéreos y con la caja envuelta en trapos, que dejaban el instrumento con una resonancia más natural, invirtiendo el tiempo en coros fascinantes y echándose a la espalda temas como solista, con una voz perfecta; mientras que el simpático Scott Bricklin se encargaba de la guitarra eléctrica, fue el que más temas cantó como solista y arengó al público constantemente, tan solo paso a un segundo plano al intercambiar el instrumento con Hillis y esconderse en el fondo del escenario.


Dicho esto nos centraremos en la colección de canciones que no regalaron, comenzando por «Esta La Noche» del nuevo álbum All In, iniciando un primer pase en el que engranaban un tema tras otro con una elegancia y destreza que solo los grandes poseen. De esta forma, cuando sonaba «Live For Another Day» y me fui a embriagarme con una cerveza fría, me preguntaba cómo era posible que no alcanzáramos más de ocho decenas de personas a comprender que este concierto era una auténtica lección de rock americano, sobrevolando en el ambiente apuntes de Eagles, Tom Petty, The Jayhawks, Neil Young o sus compinches de Crosby, Stills & Nash o el primerizo Bruce Springsteen. «Heaven Right Now», «Water In The Well», «Heartbreak Superstar» sonaron como maná para nuestros oídos, al mismo tiempo que nos acercábamos peligrosamente al final de este primer tiempo, cosa que pasó con un tremendo «You’re My Home». Se marcharon con una sonrisa en los labios y saludando a los presentes para intentar reponer fuerzas -hay cierta edad- y retornar al entarimado.


No soy muy partidario de los parones en un concierto, creo que pueden romper la dinámica creada, es como un frenazo en falso y debes volver a arrancar de nuevo no consiguiéndose siempre, pero en esta ocasión no paso nada parecido. Tras un cuarto de hora de reposo, subieron con más energía y realizaron un segundo pase más energético y contundente, abrieron con «Follow The Lights», seguido por «Take You Home» en el cual Bricklin se recreó en un solo de guitarra especialmente brillante. Él y Arnold comenzaron a reunirse en el centro del escenario y a calentar al los asistentes que dicho sea de paso, no necesitaban mucha mecha para estallar de júbilo, y es por eso que cuando el slide se desliza por el mástil en «Can’t Let It Go» ya estábamos todos berreando como posesos. Evidentemente, nadie lo mandó, pero en «Old Song On The Radio» destrozamos las bonitas armonías del escenario con gritos más o menos desafinados en el estribillo. Otro tema destacado fue «Songs of Freedom» de su último álbum, así como «Do What You Love».


Todo terminó con una tremenda ovación para una banda que es muy grande, pero que no consigue la popularidad que se merece, quizás porque llevan toda su vida predicando en el desierto, quizás porque les gusta tomarse la música con otra perspectiva. El caso es que nos regalaron una auténtica lección de rock americano. Gracias.
Texto y fotos: JL Bad


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