
COWPUNKS AND GLAMPIRES TOUR
THE 69 EYES
D-A-D
Salamandra, L’Hospitalet
19.01.26
Todavía, a día de hoy, me invade la duda de saber qué grupo atrajo más público a Salamandra, que muchos de vosotros pensaréis que más da, pero en el fondo era el factor para decidir quién de las dos bandas tocaba última, y al parecer en nuestro país tenía más seguidores el sonido oscuro de The 69 Eyes que el hard rock contundente de D-A-D. Porque para qué nos vamos a engañar, a priori eran dos universos paralelos que debían convivir en armonía, como se vio.
Los primeros en salir al elevado escenario fueron los daneses D-A-D, toda una garantía de diversión a base de rock potente y una puesta en escena muy peculiar, sobre todo por su bajista Stig Pedersen, que necesita un tráiler aparte para su colección de bajos de dos cuerdas, estrafalarios y espectaculares. Al frente está Jesper Binzer, voz y guitarra rítmica, a su derecha el siempre afilado hermano Jacob Binzer, armado con su guitarra y el sombrero de copa tan característico, y en la tarima trasera Laust Sonne, con un golpeo y un tempo tal, que parece que estén tocando dos baterías. Eso sí, la atención se la llevaba el desfile de bajos del epiléptico Pedersen.



Comenzaron con todo un trallazo de energía, «Jihad», y desde ese momento todo fue a degüello, con un repertorio que hizo balance de sus cuarenta y dos años de carrera. La poderosa «1st, 2nd & 3rd» ya colocó la sala patas arriba, y con «Girl Nation» del extraordinario álbum No Fuel Left For The Pilgrims, ya tenían al público en el bolsillo, tanto rockeros como góticos por igual.

No había piedad para los condenados y los temas se iban enlazando con pocas presentaciones, salvo para agradecer la presencia de tanta gente, rozando el sold out, descansar la voz carrasposa de Jesper, o dejar unos segundos para el cambio de modelito, es decir bajo, de Pedersen.
La banda recuperó temas como «Riding With Sue» del disco Call Of The Wild de 1986, con una contundencia que no tenía el original, como abrían la Caja de Pandora con «The Ghost» del último álbum en estudio, Speed Of Darknes. Pedersen se subía a la batería, le hacía reverencias a Jacob cuando se adelantaba con uno de sus solos, punteado sin púa alguna, mientras que Sonne se lo pasaba en grande aporreando todo lo aporreable y más. Demostrando que por derecho propio llevan cuatro décadas sin desfallecer.

Tras algo más de una hora llegó la calma con un precioso «Laugh’n’a 1/2» del trabajo Riskin’ It All de 2009, para finalizar su tremendo show con «Sleeping My Day Away» del aclamado No Fuel Left For The Pilgrims del 89. Todo un repaso a su magnífica discografía, con un show descarnado, potente y un punto de humor que nunca puede faltar en el lateral de Pedersen y sus cachibaches de dos cuerdas.

Con una iluminación más tenue, adecuada a la imagen de The 69 Eyes, saltaron al entarimado con una siniestra «Devils», donde ya sentaron las bases de su sonido gótico, pesado y diabólico, con un Jyrki 69 que se erige en el todopoderoso ser de su inframundo particular, con esa voz profunda y grave que no puedo evitar comparar al con Glenn Danzing; Bazie y Timo-Timo en el intercambio de solos de sus guitarras, el primero más dinámico en escena, mientras que el segundo es más estático, sin que eso sea un defecto, mientras que el sonido aplastante y en ocasiones asfixiante que desprende la banda se debe en la mayoría de casos a la labor de Archzie al bajo y Jussi 69 en la batería.

Jyrki 69 no paraba de sacar a relucir la Mano Cornuda de la abuela de DIO, y de moverse como un auténtico sacerdote maligno por el estrado, mientras que iban solventando temas que colocaban en trance a la parroquia oscura; «I Survive», tema que han publicado recientemente en colaboración con Steve Stevens, que hemos podido escuchar en los últimos programas de Bad Music Radio y que fue coreado como un himno satánico.
Personalmente, enganchaba más con los temas más oscuros como el tenebroso «The Chair» del álbum Blessed Be del 2000, en el cual la voz de Jyrki alcanzaba su más poderosa profundidad. Pero como contraste, la mayoría de fans se agitaron más con temas como «Never Say Die» de 2007, «Brandon Lee» y «Gothic Girl» del anteriormente mencionado álbum, pero más iluminadas interpretaciones.

Lo cierto es que The 69 Eyes supieron conectar con su público, lo cual es evidente y saludable, Y también con el resto de la sala, que apostando por D-A-D y su hard rock, se sorprendieron, muchos disfrutaron -entre los que me encuentro- y en algunos casos, se transformaron en fans de la banda.
Como decía antes, dos universos paralelos que caminan cerca por el influjo del rock, pero que no llegan a cruzarse nunca; dos maneras de entender la música y con dos puestas en escena muy diferentes. No seré yo quien afirme que D-A-D ganaron el combate a The 69 Eyes, pues la música jamás debe tomarse como una competición, pero sí que puedo afirmar que fue una gran noche, y que el concierto de D-A-D, tardaré bastante en quitarlo de mi cabeza… me encantó y además prefiero que siga ahí dentro por mucho tiempo.
Texto: JL Bad
Fotos: DBruc / JL Bad


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