
El 3 de febrero de 1967, el productor Joe Meek disparó a su casera, Violet Shenton, y luego se pegó un tiro en su apartamento de Londres. Meek produjo el éxito de The Tornadoes, «Telstar», el primer número 1 en Estados Unidos de un grupo británico. Meek se interesaba por la espiritualidad y asistía con frecuencia a sesiones espiritistas. En una de ellas, en 1958, le advirtieron que Buddy Holly moriría el 3 de febrero del año siguiente. Meek hizo todo lo posible por encontrar a Holly cuando estaba en Londres para advertirle, pero fracasó. Holly falleció el 3 de febrero de 1959.
Ese día, Buddy Holly, de 22 años, The Big Bopper y Ritchie Valens, de 17, fallecieron en un accidente poco después de despegar de Clear Lake, Iowa. El piloto del avión monomotor Beechcraft Bonanza también falleció. Holly alquiló el avión tras sufrir problemas de calefacción en su autobús de gira. Los tres viajaban a Fargo, Dakota del Norte, para el siguiente concierto de su gira Winter Dance Party Tour, que Holly había programado para recorrer 24 ciudades en tres semanas, con el fin de recaudar fondos tras la disolución de su banda, The Crickets, el año pasado. El 3 de febrero de 1959, se conoce como «El día que murió la música»

Joe Meek. El loco del rock espacial
Robert George Meek fue uno de los productores e ingeniero de sonido más importantes de la explosión de la música popular en el Reino Unido, pasando a la historia como uno de los pioneros de la lounge music o música espacial, así como del pop experimental. Produjo singles de éxito como «Johnny Remember Me» de John Leyton, «Tribute to Buddy Holly» de Mike Berry en 1961 o «Have I the Right?» de la banda The Honeycombs en el 1964; siendo recordado por ser el compositor y productor de «Telstar», un instrumental grabado por The Tornados que consiguió ser el primer single británico que alcanzó el #1 en Estados Unidos en 1962. La revista New Musical Express lo nombró como el mejor productor de todos los tiempos en el año 2014, pasando por delante de George Martin, Quincy Jones, Nile Rodgers y Phil Spector. La cara oscura de Meek siempre estuvo presente y le ayudó a crear su seña de identidad musical. Aficionado al espiritismo, se obsesionó en la comunicación con los muertos, esgrimiendo durante décadas que estaba en contacto permanente con Buddy Holly. Su amor por la tecnología sonora y la electrónica se transformó en la creencia de la existencia de otros mundos y que los extraterrestres estaban ocultos entre nosotros. Reprimido sexualmente en una Inglaterra homófoba, escondió su homosexualidad desde niño, profundizando un enorme sentimiento de vergüenza que marcaría su personalidad adulta.

En 1963, cuando ya gozaba de un prestigio musical que lo podría haber catapultado a lo más alto de la industria, fue arrestado por mantener relaciones inmorales con un joven en un baño público, siendo repudiado por amigos y un sector de la profesión. Meek se refugió en sus paranoias y se adentró en el mundo del ocultismo en paralelo al consumo de antidepresivos con los que combatía una situación traumática marcada por una bancarrota profesional que lo estaba arruinando. Para terminar de destruir su débil moral, se vio amenazado por los gemelos Kray y su banda The Firm, gánsters que dominaban el crimen organizado en el este de Londres y que querían hacerse con la gestión económica de The Tornados. Lo amenazaron, chantajearon y destrozaron su automóvil, un Ford Zodiac de lujo.
Amenazado por la mafia, perseguido por la policía
Quizás el hecho de haber sido amenazado por la mafia, sumado a su frágil estado mental y su interés ya enfermizo por temas de ocultismo, Meek comenzó a creer que estaba poseído por demonios. Su trastornada mente terminó en una esquizofrenia extrema que le llevó a una etapa de su vida cargada de sufrimiento. Sostenía que Decca Records había colocado micrófonos en su casa para robarle las ideas, acusó públicamente al productor Phil Spector de apropiación intelectual indebida, que se había producido supuestamente por inducción en una llamada telefónica de este. Cuentan que en una ocasión en el estudio de grabación le puso una pistola en la cabeza al batería Mitch Mitchell (posteriormente en The Experience de Jimi Hendrix), por no tocar con la energía que él buscaba.
Para desmoronar toda su estructura mental, la policía lo detuvo para interrogarle en un caso macabro de crimen homosexual conocido como The Suitcase Murder, donde la víctima fue descuartizada. Meek fue puesto en libertad, ya que se trató de una horripilante rutina policial, que arrestaba a todos los homosexuales con antecedentes ante casos como ese, pero fue la gota que colmó el vaso. El 2 de febrero de 1967, Joe Meek irrumpió violentamente en casa de un amigo, vestido completamente de negro y gritando que estaba poseído por Satanás; a la mañana siguiente, cuando se cumplían 18 años del aniversario de la muerte de su ídolo Buddy Holly, asesinó de un tiro en la cabeza a su casera Violet Shenton, a quien acusaba de espiarle para otras compañías discográficas, para acto seguido volarse la tapa de los sesos. Para los amantes de las casualidades macabras, hay que apuntar que Phil Spector, justo 36 años después, otro 3 de febrero, asesinó en su propia casa, de un tiro en la boca a la actriz californiana Lana Clarkson.
P.D. Texto extraído del libro «El lado oscuro del rock», publicado por Ma Non Troppo y escrito por José Luis Martín


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