
ANANDA MIDA + MELTEM
La Deskomunal, Barcelona
18.03.26
Miércoles futbolero que no impidió que la sala registrara algo más de media entrada para disfrutar de sonidos psicodélicos, marcados por un contundente stoner y dosis de doom, dependiendo de la banda que los repartía.

A las 9 p.m. salió a escena el trío Meltem, a quien ya pudimos disfrutar en la sala Upload, abriendo para los polacos Belzebong –crónica aquí-. Tal y como podréis leer, la banda de Barcelona nos impactó en enero del 2025 y lo mismo sucedió en La Deskomunal. Pero he de apuntar que la utilización de proyecciones y la cercanía entre ellos provocó un feedback mucho más interesante, aunque para el guitarrista, Dani, el de Upload seguía siendo su concierto preferido.
Durante cerca de 50 minutos, mostraron un arrollador show de stoner doom, con apuntes de rock setentero y aire mediterráneo, que igual podía sonar andalusíes como de Oriente Medio.

Con una energía arrebatadora repasaron temas de su primer álbum, Mare Nostrum, así como probaron algún tema nuevo que no identificamos, pero que, en el contexto de su actuación, perseveraba en la misma línea sónica. Pep Carabante, tras la batería gigantesca, domina todo el torbellino del grupo, cantando con una voz poderosa, a veces casi gutural, otras recuerda los cantos gregorianos y en las que menos solo chilla como si no hubiera un mañana. Dani Pozuelo con su guitarra Gretsch, similar al modelo G523OT pero sin golpeador, pues ya era él suficiente para maltratar el instrumento, desplegó un recital de sonidos eléctricos muy dispares unos de otros, pero que mezclados suponen una fuerte arma de personalidad. Simplemente ver su pedalera asusta. Él es la parte más visual del trío, y te roba la mirada cuando pisa el wha-wha, se vuelve para conectar con el ampli a través de un acople o simplemente se lía a mamporros con el cuerpo de la guitarra. El bajista era nuevo, Mitja Besen, en realidad su segundo concierto, pero su labor estuvo perfectamente acoplada con el resto, levantando cuerdas con rostro sereno pero una virulencia muy marcada en el sonido.
Meltem es una banda muy interesante que, además de remarcar su sonido stoner, ciertos giros de sonido más clásicos, les aportan un carácter distintivo y personal.
No dejes de seguirles la pista.

No hubo mucho tiempo de espera, el necesario para cambiar prácticamente todo el backline. Rápidamente subió al entarimado de La Deskomunal la agrupación italiana, formada por Max Hear a la batería -fundador de Go Down Records-, Matteo Pablo Scolaro al bajo y guitarra –Go Down Records y compositor de los temas de Ananda Mida-, Pietro a la guitarra -también guitarra en la banda Percossa Fossile– y Conny Ochs a la voz.
Hay que decir que, tal como nos contaron tras el concierto, Pablo Scolaro es uno de los dos guitarristas de Anada Mida, pero en esta gira ocupa las cuatro cuerdas, porque el propietario del instrumento está practicando snowboarding en Canadá. De hecho, en numerosas ocasiones se juntan tres guitarras en el escenario.

Abrieron el show con la bellísima «Swamp Thing», un tema que sirve perfectamente para hacer una radiografía de lo que ofrece el grupo. Melodías setenteras, con ritmos pausados y una voz que procede in crescendo, para que surjan varias secuencias de stoner rock, que además de romper el ambiente creado, son una explosión de creatividad para los oídos.
Pablo utiliza en el bajo un space echo, que consigue que en ocasiones parezca que hay dos bajistas, y que además vuelca el componente arenoso de desert rock en algunos momentos culminantes del concierto. Todos los músicos destacan por su habilidad; Max juega con la batería de forma muy inteligente, bajando a un simple juego de platos en los momentos más psicodélicos e íntimos, para reventar cuando llega la rabia. Pietro, un tanto de lo mismo, como cohibido en su esquina, marcando arpegios y acordes muy pausados, hasta que llega el momento de destrozar la calma y se nos muestra como un estupendo animal en escena. Quizás cabría remarcar que el escenario de La Deskomunal se les quedó pequeño, que se vieron neutralizados a veces por el poco espacio, y es cuando uno piensa, cómo nos hubieran dejado con dos o tres guitarras.

Los temas se suceden y son complicados de reconocer, pues la improvisación estudiada es muy evidente y todo está diferente al estudio, pero milimetrado; nada más en algunos solos de guitarra parecía haber un dispendio de riesgo no controlado. «Doom and The Medicine Man» sonó a clásico californiano, con desvaríos secuenciales de dureza hard rock que te colocaban en órbita; así todo el concierto sin pausa.
Diréis que no comento nada de Conny, el vocalista; es porque merece un apartado para él solo. Hacía tiempo que no veía en bandas de estilo similar o cercano un frontman tan espectacular, con una voz opulenta y con unos matices y registros muy singulares. Además, no para de bailar, de marcar los tempos con las manos o la cabeza, de girarse en redondo para dar paso al solo de guitarra o de bajo. Conny es un vocalista muy especial, que se crece en directo. Realmente encantador y embaucador en escena.

Las influencias de la banda se notan en caminos clásicos como Led Zeppelin, Yes o, en el último tema, que no reconocí, a The Doors; pero buscan en la distorsión y sonido más pantanoso refuerzos como Kyuss, Clutch y sobre todo Motorpsycho.
Al final del show, Pietro y Pablo intercambiaron instrumentos, y si bien ya conocíamos la posición original de Pablo en las seis cuerdas, que contabilizó adecuadamente, luciéndose en un solo y agachado, jugando con la pedalera; nos sorprendió sobremanera la energía y destreza de Pietro en el bajo, como si necesitara reivindicarse por encima de los demás, aporreando las cuatro gruesas cuerdas como si de un bajista de metal extremo se tratara. Y puedo asegurar que su sonido era demoníaco; lo testifican mis castigadas orejas en el día de hoy.
Estás de gira por la península; hoy en la Sala Zeta de Zaragoza, con Meltem. Para pasar el día 20 a Bilbao y el 21 a Madrid.
Os recomiendo que no los dejéis pasar por alto. Vosotros mismos, luego no os quejéis.
Texto y fotos: JL Bad


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