El 28 de marzo de 1973, el cuarteto londinense Led Zeppelin publicó su quinto álbum, House Of The Holy, con evidentes elementos nuevos en su sonido.
El quinto disco del cuarteto londinense generó grandes y naturales expectativas al tratarse del álbum que seguía al más exitoso y emblemático de toda su carrera, editado en 1971, con “Stairway to Heaven” y “Black Dog” como temas estrella. Led Zeppelin había crecido de forma exponencial y su popularidad era ya planetaria.

De tocar en pequeños locales, había pasado a grandes recintos, arenas y estadios. Los tiempos en los que el blues dominaba su música comenzaban a ceder en favor de un sonido más experimental y expansivo en el que sintetizadores, mellotrón y piano eléctrico ganaron protagonismo de la mano del bajista John Paul Jones.

Houses of the Holy es el disco más elaborado, un auténtico punto de inflexión. Fue concebido en un largo período que comenzó en diciembre de 1971 y terminó 9 meses después, en agosto de 1972.

La mayoría de las canciones habían tomado su forma original en los estudios caseros de Jones y el guitarrista Jimmy Page, con algunas ideas surgidas durante el tiempo en Headly Grange, la casa donde se gestó el cuarto disco, conocido por El Leñador o simplemente IV.

Los temas se retocaron y grabadon en los estudios Electric Ladyland de Nueva York, en los Olympic Studios de Londres y sobre todo en el Rolling Stones Mobile Studio ubicado en Stargroves, la casa de Mick Jagger en el condado de Hampshire.


Fue el primer álbum al que pusieron un nombre específico y no un número romano correlativo, aunque como el anterior, tampoco fue escrito en el arte de la carátula diseñada por Hipgnosis, la cual causó controversia por las imágenes de niños desnudos escalando el Giant´s Causeway, la formación volcánica en Irlanda del Norte.

El disco lo abre la intrincada “The Song´s Remains the Same”, con múltiples capas de guitarras que a veces recuerdan a Steve Howe de Yes, una base rítmica que pasa del frenesí a la calma bluesera, y la voz de Robert Plant en uno de sus performances más agudos.

Es la puerta de entrada a un mundo de sorpresas que prosigue con la maravillosa “The Rain Song”, cuyo pasaje introductorio con guitarra acústica y mellotrón fue en su momento una exquisitez inesperada.

La guitarra acústica inicia “Over the Hill and Far Away”, introduciendo el sonido folk que ya habían abordado en discos previos, antes que el tema adquiera un pegadizo ritmo ligeramente funky.



El inimitable John Bonham arranca “The Crunge” y su ritmo sincopado lo refuerza la guitarra funky de Page mientras Plant canta una melodía muy soul y Jones introduce el sintetizador.
El tema lo componen los cuatro a partir de sesiones de jammings y la influencia para entonces de James Brown.

El lado B lo abre “Dancing Days”, inspirada en una melodía india que Plant y Page oyeron en un viaje a Bombay. Fue editada como single, uno de los quince que publicó Led Zeppelin en toda su historia.

Otra de las novedades de Houses of The Holy fue la influencia reggae en “D’yer Mak’er” (nombre que significa Jamaica), pieza que nunca tocaron completa en concierto y que los fans jamás se tomaron en serio. Es una de las pocas en las que comparten composición los cuatro.

En contraposición, “No Quarter” es uno de los temas más profundos y maravillosos de Led Zeppelin. El piano eléctrico Fender Rhodes de Jones y la guitarra distorsionada de Page llevan al clímax del álbum, mientras Plant ofrece una de sus más sentidas interpretaciones con su voz ligeramente tratada. Este tema cobró una nueva dimensión en 1994, cuando Plant & Page grabaron el álbum llamado precisamente No Quarter, mucho más étnico y progresivo.
Además, el versátil Jones ejecuta el Moog Taurus en lugar del bajo.


El cierre del álbum es con la intensa “The Ocean”, con uno de esos ritmos contundentes de Bonham que dialoga muy bien con los riffs de Page, mientras la voz de Plant se mueve en su punto de agudeza máxima.

Durante la gira que lo acompañó, fueron filmadas las tres presentaciones en el Madison Square Garden de Nueva York en octubre de 1973, que formaron parte del filme “The Songs Remain the Same” dirigido por Peter Clifton y Joe Massot, el cual se estrenó tres años después.
Paradójicamente, la canción que da título al disco fue dejada afuera y posteriormente incluida en el siguiente doble LP, Physical Graffiti (1975).



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