JOHNNY BIG STONE & SWEET MARTA
MEAM
, Barcelona
1.05.26
Día Internacional de los Trabajadores y festivo, que probablemente ayudó a que la sala de audiciones del Museo Europeo de Arte Moderno registrara un récord de asistentes para disfrutar de un concierto de early blues o, como dijo Johnny Pedraza, blues del primitivo.

El caso es que jamás había visto tanto ambiente en el MEAM, pero también he de decir que, para la calidad de la propuesta que se presentaba, el respetable fue poco colaborativo, por no apuntar que frío, ya que hacía bastante calor en la sala.

El esqueleto del show lo compusieron los temas del álbum Love Gone, autoeditado en febrero de este mismo año. En una primera parte del show, Johnny se lanzó con la guitarra resonadora, mientras que para el final utilizó la electroacústica, mientras que Marta se iba intercambiando armónicas según las necesidades de cada tema.


Johnny ejerció de vocalista en la mayoría de temas, dejando libertad a Sweet Marta para explayarse soplando ese pequeño instrumento, que puede resultar diabólico en labios psicópatas, sobre todo aquellos que no han aprendido que el silencio se vuelve música en ocasiones. Sweet Marta es diferente y desplegó todo su encanto soplante, dominando uno de los momentos más excitantes de la tarde con el obligado chugging, que paró en varias estaciones, recorrió kilómetros con la caldera echando fuego, se escondió en túneles, doblando notas y soltando vapor con la respiración rítmica, para regresar a la estación de inicio. Un viaje fantástico.

Una tarde que contó con la participación de Vicente Zummel, programador de la sala, junto a Roser Blues, interpretando un blues gamberro de tugurio de moral baja del Mississippi, pero utilizando su armónica solo al final del mismo.

Gran velada de blues añejo, donde sonaron versiones incluidas en el álbum, como el «Honey Bee» de Muddy Waters, y otras que no aparecen, destacando el gran cover de «Early In The Morning» de Sonny Boy Williamson II. Así como temas propios, «Rebel Rooster» y «My Happiness». La destreza de ambos músicos nos hizo disfrutar del show, por calidad y fidelidad al género, en el cual es lícito silbar, gritar, berrear en ocasiones y entrar en trance, lo que dista mucho de estar en un concierto de música culta; esto es música de barro y alcohol de garrafón.
Texto y fotos: JL Bad


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