
En 1996, Barcelona era otra ciudad muy diferente de la que es ahora; hacía cuatro años que se terminó el caos del ladrillo que aportó la olimpiada, las calles no estaban llenas de agujeros, las Rondas funcionaban a pleno rendimiento, los pisos de la Villa Olímpica comenzaban a caerse a trozos tras haberlos vendido como de alto standing, seguía vivo Can Tunis, las Casas Baratas… pero sobre todo la cultura se vivía a plena oscuridad de la noche, la música en directo no era perseguida, es más, estaba subvencionada; en aquel otoño del 96, Metallica ya había mancillado el emblema olímpico del Sant Jordi, igual que Van Morrison el Pabellón de la Vall d’Hebron. Garatge nos presentaba a The Model Rockets, Social Distortion, Cannibal Corpse, Girls Against Boys o Deus; en Zeleste igual te encontrabas a Agua Benita que a Suede, o en la sala Bikini a Pendragon, El Niño Gusano o Jackson Brown. Podías salir de Les Enfants, Sidecar o el Boogie para ir a comerte un bocata al Frankfurt de Sant Jaume o al Bar Blues, donde servían un John Lee Hooker formidable: Butifarra negra, pimiento verde, guindillas y una salsa que jamás pregunté qué contenía, pero que te quitaba el nublado cerebral que pudieras poseer a esas horas de la noche. Era el momento de moverte por el Paseo Picasso, o cruzar el abandonado Born lleno de pancartas vecinales exigiendo un espacio público, por las columnas de enfrente de la Ciutadella, para llegar justo a la esquina y bajar las escaleras del Magic, y allí, siendo de la tribu que fueras, te sintieras mood por unas horas de la mano de The Magic in The Air Club. En el Magic creo que vi por primera vez a Eneida Fever, una jovencita que pinchaba música que, sin ser de mi zona de confort, me obligaba a mover mis doloridos huesos. También fue la primera vez que vi en directo a Sidonie, Bronco Bullfrog o Magic Bus, bandas de psicodelia pop que me enamoraron. No seré de los que se apunten al carro de ser un asiduo del The Magic in The Air Club, pero sí recuerdo que cada vez que por un motivo u otro acababa allí, pasaban dos cosas: llegaba percudicado a casa y con la ropa empapada de sudor.
Con Eneida Fever he mantenido una buena relación de trabajo, desde Bip Bip Records hasta hoy con Fever! Productions, siendo de esas pocas personas de este circo de la industria musical, que cuando te la encuentras te florece una sonrisa de oreja a oreja y cae un abrazo y unos besos sinceros. Es por eso que tengo la certeza de que los 30 años de The Magic in The Air Club son una celebración muy importante para ella.
¡Felicidades, Eneida!
José Luis Martín

The Magic in The Air Club celebra sus 30 años
El club que acercó la cara más cool de los años 60 a la Barcelona de los 90 y primeros 2000 sigue desvelando detalles de su esperado 30 aniversario y anuncia la primera de las tres bandas que actuarán el próximo 17 de octubre en la sala Upload: Los Retrovisores.
Una ocasión única para recuperar el espíritu, atmósfera y sonidos de un club que ha hecho historia.
La banda barcelonesa será la encargada de aportar el alma más soul y rhythm’n’blues de una noche que promete recuperar el espíritu, la energía y la atmósfera de aquellas legendarias fiestas que marcaron a toda una generación de modernistas, soulies y amantes de los sonidos sixties.
Resulta especialmente emocionante contar con Los Retrovisores en esta celebración, ya que ninguno de sus miembros llegó a vivir las noches originales de Magic in The Air -eran demasiado jóvenes entonces-, pero representan perfectamente la herencia musical y cultural que aquellas fiestas dejaron en nuevas generaciones de músicos y aficionados.

Si hubieran existido en los años 60, seguramente hoy hablaríamos de ellos junto a nombres como Los Íberos o Los Canarios. Y, en pleno 2026, siguen siendo un pequeño milagro a contracorriente: once músicos sobre el escenario, groove explosivo, metales incendiarios y las letras afiladas y brillantes de Víctor Asensio. Además, llegan presentando su último EP Cambio y Corto, considerado ya como uno de los mejores trabajos de su trayectoria.
Con una carrera impecable dentro de la escena estatal, Los Retrovisores se han convertido en una de las bandas más respetadas del circuito gracias a su elegante combinación de soul, beat, boogaloo, R&B y pop sixties, siempre interpretados con una personalidad propia y un directo arrollador.
El 30 aniversario de The Magic in the Air Club contará con un variado plantel de DJs: Eddie Piller, capo de Acid Jazz Records (Reino Unido); Roch “da Mod” Vidal, responsable de Le Mans goes Mod (Francia); el madrileño Miguel Velacoracho; la itinerante Tatjana Rius, alias Belle de Jour (cantante en Filthy Rich) y el escritor barcelonés Carles Armengol, autor de Collado, la maldición de una casa de comidas, asiduo al club desde sus inicios A estos los acompañará la tripleta de selectores residentes del club, compuesta por el artista y músico Marc Argenter, el Dj Eduardo Domingo (Discos Redondos) y Dj Eneida Fever!, creadora del club con apenas 19 años.
La celebración arrancará el viernes 16 de octubre con una warm-up party en Casa Sidral y culminará el sábado 17 de octubre en la sala Upload con una gran fiesta que se alargará hasta las 6 de la mañana.

Un club que creó escena
The Magic in The Air Club arrancó una noche de otoño de 1996 en la sala Magic del Born y, durante años, acercó a la ciudad lo más granado de bandas y DJs de inspiración 60s, plantando cara a la hegemonía electrónica que se había apoderado de la noche barcelonesa. Lo hizo siempre con mentalidad abierta, dando cabida a propuestas de todo tipo, desde las más puristas a las más aperturistas. Un mix singular e irrepetible de Psicodelia, Pop, R&B, Soul, Funk, Beat y sonidos aledaños. Acogió directos de bandas internacionales como Knave, The Perverts, The Strawberry Smell, Bronco Bullfrog o The Woggles; y grupos nacionales como Magic Bus (banda liderada por el bajista Daniel Fernández, ahora con Maika Makovski y Esperanto), Los Buhos, Art School, Elephant Band (primera banda de Xoel López), Les Philippes o Sidonie.
Asimismo, visitaron su cabina Djs de renombre como Frank Popp, Rob Bailey, Andy Lewis, Tony The Tiger, Patou y Jean-Philippe de <>, Richard Searle de Corduroy, Álex Díez y Elena Iglesias de Los Flechazos o Simon Bartholomew, de Brand New Heavies; entre centenares de otros.
A su alrededor, logró concitar una escena amplia y diversa de punters que no se perdían ninguna cita, provenientes de diversos ámbitos del underground barcelonés, aunque logrando atraer a menudo a visitantes de fuera.






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