
CORROSION OF CONFORMITY
Razzmatazz 2, Barcelona
16.06.26
Dos días antes de su concierto en el Azkena Rock Festival, previsto para esta noche, los de Carolina del Norte se dejaron caer por Barcelona para dejarnos un concierto generoso en intensidad y potencia.
Más de cuatro décadas en el candelero y con numerosas entradas y salidas, Corrosion Of Conformity ha ido mutando de formación y de estilo constantemente, desde aquel lejano 1982 que emergió como un grupo de hardcore punk hasta la actualidad, con una libertad total de sonoridades que se sumergen en el sludge, stoner y el southern metal.
De los originales miembros tan solo queda Woody Weatherman y su guitarra, quien hace tiempo cedió el liderazgo de la banda a Pepper Keenan, guitarra y voz. Estos dos pilares básicos se apoyan en el bajista Bobby Landgraf, que sustituyó al bajista original Mike Dean hace dos años, más el recién incorporado para la gira, Nick Shabatura, que no llegó a participar en la grabación de su último álbum, el aclamado Good God/Baad Man.




Resulta curioso que, habiendo recibido estupendas críticas Good God/Baad Man, no fuera la columna vertebral del show, compartiendo privilegio con el que posiblemente sea su mejor disco, Deliverance, pero que se firmó en 1994. Para los amantes de las estadísticas, fueron cinco temas del álbum de este año y seis del Deliverance.
La banda comenzó con un volumen atronador, desatando un torbellino sonoro que no cesó en todo el repertorio, y aunque es cierto que al inicio el sonido no estaba del todo ajustado, poco a poco se fue colocando en su lugar y pudimos disfrutar de todo el groove abrumador que gastan, y que parece un muro sonoro que se te viene encima sin remisión.

El show comenzó con dos piezas a degüello, «Asleep On The Killer Floor» y acto seguido, «My Grain», que sin pausa alguna nos colocó dentro del universo Corrosion, porque estos veteranos sureños no quieren que te aisles ni un solo segundo, y que bailes al son que ellos dictan.
Sonidos más crossover con «Who’s Got The Fire», para recaer en un ápice de relax con «Seven Days», uno de los temas que los han hecho grandes. Retoman el último disco con «Lose Yourself» y «You Or Me», con un Keenan cómodo en la voz y como líder indiscutible en escena, aunque es bueno apuntar que Landgraf es un elemento visual impactante en escena.

La guitarra solista de Weatherman camina con total libertad y se reivindica en otros dos temas de Deliverence, «Shake Like You» y «Señor Limpio», antes de ofrecer la calma que precede a la tormenta con «13 Angels».
Efectivamente, nada más sonar los primeros riffs de «Baad Man» se desatan los primeros mosh pits en el centro de la pista e incluso algún valiente se decidió por hacer crowd surfing, pero sin saltar desde el escenario, que el foso era insalvable.
De esta forma llegó el bis con dos de las piezas más emblemáticas de la banda, «Albatross» y «Clean My Wounds», que puso el broche perfecto a un show muy sólido, contundente, generoso en actitud y demostrando que la banda se encuentra en una forma envidiable.
Texto: JL Bad
Fotos: K Wojtyla






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