
UNCLE ACID & THE DEADBEATS
DIRTY SOUND MAGNET
Razzmatazz 2, Barcelona
14.06.26
Tras celebrar uno de los conciertos del 30 aniversario de Bad Music Radio en La Deskomunal, con The Whisper & Friends, por la tarde-noche era una cita obligada la que se ofrecía en el Razzmatazz 2 de Poble Nou. Dos bandas muy diferentes, pero complementarias en sonido.
Antes de comenzar, declaro que esa noche iba predispuesto a disfrutar sobre todo de la actuación de Dirty Sound Magnet, ya que su música me hipnotiza desde hace años, y su directo jamás me ha defraudado. El trío suizo formado por Stavros Dzodzos como guitarra, voz, chamán y hechicero, Marco Mottolini, al bajo y coros, más el estridente y simpático Maxime Cosandey en la batería, coros y efectos especiales pregrabados, no eran simples teloneros, pues el cartel era compartido, lo que nos permitió disfrutar de casi hora y media de show.
Arrancaron sin contemplaciones, marcando el pulso de la noche con «Pandora’s Dream» del álbum DMS III, que compartió protagonismo con Me And My Shadow, del que emanó el segundo tema, «Dead Inside», en el cual los desarrollos se vuelven más repetitivos y la voz de Dzodzos me volvía a recordar en tramos a Ozzy. Se movía como un duende de un lado a otro del escenario, para regresar a su posición cuando el wha-wha lo reclamaba para pisarlo.
Poco público al inicio, que a medida que se adentraba en el universo de los DSM, se enganchaba a la primera fila, donde los más apasionados teníamos tomadas posiciones. El sonido psicodélico de sus composiciones, a base de riffs afilados, bajos repetitivos y juegos casi imposibles de percusiones que no se reducen a patrones convencionales, sobrevoló la sala mediana del Razz. «Dance and Die» nos ofrece la posibilidad de descubrir la parte más bailable de la banda, que también la tiene, pero que rápidamente nos recuerda que la pócima está basada en la década de los setenta, a base de bandas clásicas.
Llegamos a la parte más iniciática del congreso de herejes con «Me and My Shadow», que da nombre a su último trabajo; embrujo hipnótico con aires árabes en fraseos casi litúrgicos.
«Social Media Boy» rezuma Black Sabbath por los cuatro costados, pero la batería es muy zeppeliana y los coros parecen extraídos de una ceremonia de brujería. De ese momento hasta el final, el embrujo solo hizo que crecer con un Stavros Dzodzos que no paraba de saltar, correr y en ocasiones entraba en trance. Pero fue con «Power Of This Song», con la sala casi llena, cuando el público entró sin miramientos en el akelarre de DSM, que repartió el elixir psicodélico con «Mr. Robert», «Body In Mind» o el último tema de su repertorio, «Sunday Drama».
Un concierto perfecto, con un sonido envidiable y una comunicación extrasensorial entre banda y, al menos, las primeras filas. Deseando que llegue noviembre y regresen en concierto.







Cambiamos de tercio, sonido y de ambientación. Uncle Acid & The Deadbeats son una auténtica apisonadora de stoner rock, sonidos setenteros y melódicas voces que contrastan con la potencia de su sonido. El cuarteto formado en Cambridge, y liderado por Kevin Starrs y su voz principal casi angelical en ocasiones, acompañada por una guitarra solista que mama de las fuentes de Tony Iommi directamente, es el centro de gravitación del grupo y alrededor de él orbita Vaughn Stokes llenando el espacio de riffs con su guitarra rítmica y coros, con Jon Rice arriba en la batería, que marca la pesadez de los temas junto a Justin Smith y su bajo. En esta ocasión se hicieron acompañar en el teclado, sintetizadores y saxofón de Raquel Burnett, más otro saxo se apareció de esquinilla en un par de ocasiones y no pude reconocer.
Aunque en principio parecía que todo indicaba que iban a presentar el álbum Nell’ Ora Blu, banda sonora de una ficticia película de cine negro italiano, la banda nos deleitó con una buena colección de clásicos de su discografía y tan solo interpretó «Solo La Morte Ti Ammanetta» de dicho álbum; el resultado fue un concierto que contó con un repertorio excelente y que, salvo por algunos detalles, podría haber sido inolvidable.

Que la iluminación fuera tétrica y contrapicada es un elemento más de su propuesta, cargada de historias de terror, asesinatos y lúgubres relatos de la miseria humana; dotando de una carga de personalidad fuerte a la ya de por sí sólida propuesta musical. Sin embargo, la guitarra de Stokes desaparecía por momentos, haciéndose invisible, así como el teclado de Raquel, y sobre todo cuando soplaba el saxofón, hechos que bajaron mucho en ocasiones el nivel de las interpretaciones.
No obstante, temas oscuros como «Mt. Abraxas», «Waiting for Blood» y «Death’s Door», que abrieron su show, consiguieron enloquecer al público asistente, que creó un mar de cabezas flotantes al ritmo del bajo durante todo el bolo.
La parte más psicodélica llegaba con «Melody Lane», «Slow Death» o los más de diez minutos de «No Return», una suite psicotrópica, cargada de riffs pesados y una voz maravillosa que pone el contraste. El show acabó con «Withered Hand Of Devil», que personalmente creo que es uno de los mejores temas de la banda; cerrando un concierto en el que pudimos dejar escapar nuestra parte más alucinógena.
Texto y fotos: JL Bad













Deja un comentario