BARTS FESTIVAL
THE BIG ONE! TOUR
ZZ TOP

Poble Espanyol, Barcelona
19.07.26

El Barts Festival nos aportó grandes conciertos en esta edición, como el de Beat, pero uno de los más esperados era el de la banda tejana ZZ Top. Sin embargo, a medida que se acercaba la fecha, se iba desinflando la burbuja del concierto, acusando la ausencia anunciada de Frank Beard en la batería, dejando solo a Billy Gibbons como representante original de la formación, pero además, la coincidencia con la final del mundial de futbol parecía un lastre muy pesado de superar. Internet echaba humo de gente que vendía sus entradas, y en los alrededores del recinto las ofrecían a 10 €. De una forma u otra, la Plaza del Pueblo estaba abarrotada de aficionados al sonido de los barbudos de Texas, y es que su background discográfico forma parte de la vida de muchos de los que estábamos allí; y por qué no decirlo claro, posiblemente ese concierto podría ser una despedida.


La formación en trío, encabezada por Billy Gibbons como amo y señor del producto ofrecido, estaba complementada por Elwood Francis o, como le presentó Gibbons, «El Gringo Peligroso», que siendo el técnico de guitarras de la banda, pasó a sustituir a Dusty Hill hace cinco años, poco antes de fallecer, más el joven Michael Monahan en la batería, que se ha unido al grupo para sustituir en esta gira europea al queridísimo Frank Beard, quien padece lesiones recurrentes en pie y tobillos, que de momento le impiden abordar un tour de estas características en los tambores.
Un telón de fondo que más bien parecía de cultura hip hop que de una banda de southern rock y blues rock, un decorado modesto pero muy efectivo, cargado de amplificadores y skates, que dejaban limpio la mayor parte del mismo, para que Elwood y Gibbons se pudieran mover a sus anchas, empezó el concierto con un entusiasmo especial, gracias a «Got Me Under Pressure», que sonó atronador, tanto que la voz de Gibbons apenas se escuchó. Planeó el fantasma de la pelota de sonido a lo largo de los primeros temas del bolo: «I Thank You», «Waitin’ For The Bus» y «Jesus Left Chicago» no terminaron de sonar bien, aunque el público inició el ritual del cabeceo, pues se trata de clásicos que nos sabemos de memoria.

Aquí hay que hacer un punto y aparte con Elwood, porque lo que al final del primer tema podría parecer positivo y llamativo, terminar con un subgrave saturado –Sub-Bass Boom– hasta tal punto que te estremecía el pecho y sobre todo los tímpanos, comenzó a ser desagradable por la cantidad de ocasiones que se repitió, siendo una fábrica de tinnitus sin gracia alguna.


Poco a poco se fue arreglando el sonido, sin llegar a ser perfecto en ningún momento, pero la colección de clásicos era tremenda; eso nadie lo podía negar. El peso del concierto recae sobre Gibbons, quien a nivel instrumental está en una forma envidiable a sus 76 años; su guitarra sigue echando humo y ese sonido tan característico que les hizo inimitables; ofreciendo grasa de la buena, y ese crujido marca de la casa. No podemos decir lo mismo de su voz, que ha perdido sobre todo tono y fuerza; es por eso que en temas como «Legs» y «Sharp Dressed Man», se apoya firmemente en pistas de voz pregrabadas, notándose mucho en la primera de ellas que su lip-syncing no era muy bueno.

El público agradecía con vítores cada movimiento estudiado de la pareja delantera, siendo Elwood de una ayuda muy cómica para Gibbons: saltos, pasos sincronizados, ahora agachándose, ahora levantándose… Forma parte del espectáculo de ZZ Top y de su magia.


Supongo que como a muchos de los asistentes, me pareció que se quedaron fuera algunos clásicos, dos de ellos de forma sorprendente: «Tush» y «Beer Drinkers & Hell Raisers», mientras que se coló un tema de Billy Gibbons en solitario, «Brown Paper Bag». De este tercero no tengo mucho que opinar; de todos es sabido que Gibbons hace y deshace a su antojo y la mayoría de temas son suyos; no sonó mal y punto. Sin embargo, los dos primeros tienen su explicación: Son dos temas donde la presencia vocal de Dusty Hill era imprescindible: «Tush» la cantaba íntegramente él, mientras que en «Beer Drinkers & Hell Raisers» intercambiaban una frase cada uno. Al parecer, tras la muerte de Hill decidieron retirarlas del repertorio por respeto, aunque creo que ni Billy ni Elwood tienen la voz de Dusty y es imposible que quedaran bien. También hay que apuntar que en algunos conciertos estadounidenses hicieron un «queen», tocaron los temas con la voz de Dusty cantando en la pantalla de video, pero lo retiraron porque entonces era más remarcable la pérdida de voz de Gibbons.

No podemos quejarnos; en bandas con tanta trayectoria e importante repertorio, siempre se nos quedarán fuera temas especiales para cada uno; el mío, por ejemplo, es «Blue Jean Blues» o, como ponía en el single que me compré hace décadas, «El Blues del Pangtalón Tejano». Cuando regresaron para hacer un encore muy generoso, sonaron el maravilloso «Brown Sugar», «Tube Snake Boogie», «Thunderbird» y la que todos estábamos esperando, «La Grange».
Un repertorio que incidió de forma especial en Eliminator, Tres Hombres y Deguello.
Un reencuentro con uno de los grupos de mi vida, que forma parte muy importante de mi banda sonora personal, igual que la de muchos que estuvieron allí en una noche brutalmente calurosa, pero daba igual el calor, el mal sonido, la final del balompié; tocaban ZZ Top, sabían lo que queríamos y nos lo dieron.
¡El rock’n’roll cura la tontería! ¡Qué gran verdad!
Texto: JL Bad
Fotos: DBruc McOkie

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