THE DATSUNS
THE VIL VEINS
Razz 3
, Barcelona
22.07.26
Único concierto en nuestro país de los neozelandeses The Datsuns, que, estando de gira por Europa, les quedaban tres días libres y aprovecharon la cercanía de Barcelona para arrancar una noche más al tour. Afortunados los que pudimos asistir al concierto, pues no solamente The Datsuns, la banda que abrió la noche, The Vil Veins, fue toda una sorpresa, con un show estupendo.

Nada más comenzar el show de The Vil Veins con «Paradise», me di cuenta de que la cosa iba en serio, un sonido que al tercer tema, «Alarm», me tenía completamente despistado a la vez que enganchado en las primeras filas de la sala pequeña del Razz. No cabe duda de que parte importante de su personalidad se afianza en el grunge elaborado, léase Soundgarden o Temple Of The Dog, pero son excesivamente ruidosos y hardrockeros para terminar encasillados en un rock alternativo que los limitaría en exceso. The Vil Veins cambian de registro en cada tema, incluso en medio del tema, pudiendo comenzar con una melodía asequible y acabar con un stoner desértico y arenoso; pero lo más importante de todo es que, si rascas en la superficie, encontrarás mucho blues, sin miedo ni limitaciones, con desgarradores solos de guitarra southern.
No pude evitar contactar con ellos al final del concierto y darme cuenta de que esa mezcolanza de sonoridades viene dada por la variable procedencia de sus componentes: Max Campos es un bajista duro de narices que proviene de Brasil y confesó que creció y le encanta el grunge. Dylan Cloud, a quien creo haber visto en alguna jam de blues, es neozelandés y aporta todos los sonidos bluseros, hard y southern desde su guitarra y la atroz voz, que alcanza cuotas de numerosos decibelios; mientras que el batería es Toni Capó de Mallorca, contundente, y reparte redobles como los bastardos uniformados que ayer apalearon a sus conciudadanos en la protesta por la masificación turística.


Su concierto fue muy intenso y, si bien comenzó con poco público en la sala, algo que desgraciadamente suele ser habitual y te priva de encontrar joyas como esta banda, terminaron por todo lo alto, con un público entregado y rindiéndose a tu propuesta musical. En las plataformas de streaming puedes encontrar algunos temas que sonaron en el show, pero en diciembre publicarán su primer largo, bajo el nombre de The Vil Veins Vol. 1.
Temas como «R u Satisface?», que cerró el bolo con todo un guiño a Black Sabbath, o «All My Friends Love Alcohol», pueden ayudarte a descubrir lo que tienen que aportar al panorama musical, que es mucho.

Nosotros ya les hemos cursado una invitación para que pasen por el infierno de Bad Music Radio en cuanto esté publicado el álbum. No te los pierdas.



Lo de esta noche en el Razz 3 fue una explosión de hard rock y garage exquisita y demoledora por parte de The Datsuns, con los que me reconcilié tras la última visita a nuestra ciudad, en la cual los italianos Small Jackets les pasaron por encima; tal y como me contaron, en esa visita estaban reventados de cansancio. (Puedes leer la crónica aquí)
Nada que ver; en esta ocasión desplegaron toda su magia y, aunque la sala mostraba algo más de media entrada, su bolo fue de energía pura, sin hacer prisioneros, como diría el gran Wilco Johnson. Venían con temas nuevos debajo del brazo, pues el próximo 13 de noviembre se publicará Moonstruck Man, su nuevo álbum, a través de los sellos Hellsquad Records y V2 Records. Visto lo visto y oído lo oído, pinta muy bien el disco, tras cinco años del Eye To Eye.

Precisamente empezó el show con uno de los temas nuevos, «Electric Highs», contundente, cargado de high energy y unos riffs muy efectivos, que para abrir la Caja de Pandora, unieron sorpresivamente con el mejor tema de su carrera, «Sittin’ Pretty», que enloqueció al respetable. Desde ese momento fue un no parar; muchos de los temas se empalmaron, como ocurrió con «Bulleye» con otro nuevo dardo, «Ugly Leather».
Christian Livingstone, con su impasible cara de «paso de todo», ofreció un recital de solos espeluznantes, mientras que su compañero en las guitarras, Phil Somervell, machacaba riffs y acoples de todo tipo, jugaba con la pandereta o se calzaba el bajo, para que su propietario, el carismático Rudolf «Dolf» de Borst, líder absoluto del cuarteto, se dedicara, micro en mano, a acosar y asaltar el público de primera fila, o a buscar el acople interminable en el amplificador de Livingtone. Mención especial al trabajo de Adam Lindmark en la batería, además de su simpatía con el público, que no paró de arengar y provocarnos.

Sonaron cuatro temas de Moonstruck Man, los dos mencionados con antelación, más «Glide Like A Ghost» y el que da nombre al álbum; dejando para el final una batería de cañonazos superlativos: «Dehumanise», «MF From Hell» y «Gods Are Bored», con el que cerraron un show de cerca de hora y veinte minutos que nos dejó completamente noqueados; The Datsuns nos dieron lo que necesitábamos esa noche, al menos a mí, sí. ¡Vaya bolazo! Uno de los mejores del verano.
Texto y Fotos: JL Bad

Reacciones en fediverso

Descubre más desde BAD MUSIC RADIO

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Tendencias

Descubre más desde BAD MUSIC RADIO

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo