C. Bone
Festival de Blues de Cerdanyola
Carpa Parc Xarau
, Cerdanyola
6.10.24

En un fin de semana de infarto, sacamos tiempo de debajo de las piedras para asistir a la primera visita de C. Bone a nuestro país. Una banda de blues, rock, rhythm & blues británica, recomendada por una amiga, cuyo criterio pesa.
Escuchado el disco, North Sea BreezeAnother Planet Music Limited, julio 2023—, no cabía sitio a la duda, así que pusimos rumbo a Cerdanyola, sabiendo que no tendríamos tiempo de disfrutar de Michelle David & The True-Tones
¡Lástima!

Tal y como apuntaba, nuestro compañero y, sin embargo, amigo, Nico García, en su crónica de la actuación de Josh Hoyer, pudimos comprobar la enorme carpa, entre circense y extraterrestre, que dominaba la fisonomía del Parc Xarau. Situada justo en la parte trasera de un polideportivo, donde antaño, hemos podido disfrutar de actuaciones legendarias como Iker Turner, Ten Years After o Mike Farris, entre muchos otros. Los precios populares de la barra son otro dato, por el que no podemos dejar de felicitar a la organización del festival más longevo de Catalunya y, posiblemente, de todo el estado.


Pero vamos a meternos en faena. La presencia en escena del grupo C. Bone, fue con puntualidad británica. Por si no hubiéramos recibido recomendaciones, Jordi Booty Hunters, que estaba con ellos de backliner, nos advertía que la banda era buenísima, así que nos anclamos en la valla que delimitaba el foso de cocodrilos, léase fotógrafos con cariño o no, y de allí no nos movimos en toda la actuación.

El grupo suena muy compacto y enérgico, con todo el show milimétricamente preparado y la puesta en escena delimitada. Atrás, parapetado por los tambores, Darren Hurworth, austero, pero contundente en método y acción, tanto que partes de la batería debieron ser recolocadas, varias veces, durante el bolo. A nuestra derecha, dejando un enorme vacío en el centro del escenario, bailaban, saltaban y realizaban coreografías simpáticas, Craig Lliffe con su Gibson, y el divertido Ben Fletcher, con las cuatro cuerdas. Al otro extremo, es decir, a nuestra izquierda, se sitúa Christopher Hogg, guitarra, vocalista y líder de C. Bone. Él es el encargado de rellenar ese grandioso hueco del centro del entarimado.


Los dos primeros temas, casi de calentamiento, sirvieron para que los que estábamos enclaustrados en primera fila, supiéramos que no nos habíamos equivocado, y para que el gentío que cacareaba y mamaba, en el resto de la carpa, dejara de hacerlo y se vinieran hacia nosotros, con su calor, su presencia y su aliento.
Al tercer tema, el grupo ya tenía al público en el bolsillo, entregado y entusiasmado con descubrir una banda, a la que no hay que perderle la pista. El repertorio se basó en su álbum debut, North Sea Breeze, pero si bien el directo siempre cambia del estudio, en esta ocasión los temas se volvieron más complejos y sólidos, tanto en duración como en calidad, lo que demuestra, entre otras cosas, que la banda está rodada y en un gran momento.

Su estilo es muy multidisciplinar, y aunque se mueven en las delimitaciones del nuevo blues británico, que de por sí, elimina cualquier tipo de complejos, se decantan en ocasiones por el soul, el funk —que parece entusiasmar a Ben Fletcher—, rock and roll y, sobre todo por un rhythm and blues ágil y muy electrizante.

La voz de Christopher Hogg, se nos presentó muchísimo más poderosa que en el álbum, llevando los temas hacia unos derroteros, donde los exprimía y exhibía poderío. La muestra la tenéis en el video de la parte superior, «I’ve Got To Know», que posee un quejido más vigoroso que en la Lp.
Posiblemente, lo que más entusiasmó al respetable, fue la destreza de Hogg con la guitarra, ofreciendo una demostración de buen gusto, nada zalamero y egoísta con el mástil y muy versátil y dinámico. Sufrió de una ligera inclinación a nuestra izquierda, huyendo de los focos y quedando en penumbra, más de lo deseado por los cazadores de instantáneas, pero supo en todo momento compensar la balanza escénica, para que el bajo entarimado no se desnivelara.
Curioso es que, cuando comienza a dar pasitos cortos y rápidos, como «Las Muñecas de Famosa», anuncia un terremoto musical con sus seis cuerdas, cosa que se produjo en casi todos los temas, «North Sea Breeze», «Comin´On Through», «I’m Going», que fue de los mejores de la noche, así como el rocking blues «Rockin’ Chair», fantástico tema que provoco una polvareda en la carpa, por los pies desenfrenados del ya desvergonzado público.

Y por eso, porque cuando el público pierde la vergüenza, es el momento de rematarlo, así se hizo. Ya anteriormente, por si quedaba algún escéptico en el recinto, interpretaron un soberbio «I’d Rather Go Blind» de Etta James, que nos quitó el hipo, pero la traca final la pusieron dos versiones más, un extraordinario «Clod Shot» de Stevie Ray Vaughan, si mi memoria y el entusiasmo no me han dejado colgado, y un no menos aclamado «Little Wing» del zurdo maravilloso, Jimi Hendrix.

Un bis obligado, y complicado en estos festivales, dieron fin a una gran velada de música afroamericana, destilada con buen gusto, gran calidad y una atractiva actitud escénica.
C. Bone, en un activo valioso para los festivales veraniegos… ¡Ahí lo dejo caer!
Texto y Fotos: JL Bad


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Una respuesta a «LLEGARON, CONVENCIERON… VOLVERÁN»

  1. Totalmente de acuerdo. Buenísimo.

    Me encantó, me lo pasé pipa.

    Me gusta

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