
NAT SIMONS
La Nau, Barcelona
12.04.26
Fin de semana de conciertos en horario de vermut; el sábado, Jonnathan Herrero en los Vermuts del Rocksound y, el domingo en La Nau, concierto a la Hora del Ángelus, en nuestra misa particular con Nat Simons, que presentaba en Barcelona su último trabajo, Pregúntale a Sarah Connors.
Más de media entrada en la estupenda sala de conciertos que es La Nau, con un sonido y visibilidad perfectos para poder disfrutar de la música en vivo; con el aliciente positivo añadido de la asistencia de menores de edad. Precisamente la misma Simons lo reflejó en uno de sus comentarios entre temas: «Hay que promover que los menores puedan entrar en los conciertos de rock, porque nos estamos quedando solos, como una especie en extinción».
Unos pensamientos ciertos y muy dignos; de hecho, en los conciertos que organiza Bad Music Radio, siempre entran gratis los menores de 16 años acompañados, pero igual que nos pasa a nosotros el próximo 10 de mayo en La Deskomunal, que se celebra el concierto anual de Purple Night, pero como Purple Day al mediodía, pues es imposible conseguir una sala para programar en esta ciudad muerta culturalmente, donde los vermuts parece que son una solución aceptable, por el momento.

El concierto estaba enmarcado en la programación de Artistas en Ruta, y con Aurora Beltrán en un cartel compartido, pero Aurora no pudo estar por enfermedad; le deseamos pronta recuperación, lo que provocó algún despiste en la cola de entrada. Hubiera sido fantástico en tándem Nat-Aurora; otra vez será, nos la deben.
Pregúntale a Sarah Connor es un gran disco y Nat se ha reivindicado como una estupenda frontwoman en directo, por lo que era de esperar un gran show. Sorpresa total fue la calidad de la banda que la acompaña, que la sostiene y lleva en volandas durante todo el set: Paco Rodas al bajo, Mariana Pérez a la batería y coros, Jaime Hortelano a la guitarra, teclados y coros, más la gran Laura Solla a la guitarra solista y coros.

De entrada, la cita era para la presentación del nuevo álbum y lo hizo a conciencia; se interpretaron todos los temas del disco, intercalados con clásicos de su repertorio. Comenzaron arriba del todo con «Delorean», uno de los temas más rockeros del trabajo, donde rápidamente nos dimos cuenta del potencial de la propuesta en escena, con una Laura que se nos mostraba como una estupenda guitarrista, rol que no abandonó en todo el show. La propuesta en directo gana mucho por el trabajo de segundas voces que llevan a cabo, que dotan de una nueva magnitud a unos temas que de por sí son muy buenos.
Otro detalle de categoría es la contundente base rítmica que consiguen, con una Mariana omnipresente con su tajante y rotunda pegada, más el levantar de cuerdas de Pablo, que profundiza en los estómagos de los que estábamos en primeras filas, algo que para este reportero dicharacherio es vital, escuchar por las orejas y sentir en el pecho y estómago.

La incorporación de tres guitarras en numerosos temas pone la guinda del pastel, con un sonido envolvente, limpio y brillante que, siendo en ocasiones áspero, como el rock demanda, se vuelve accesible a un público no demasiado rockerizado y que disfruta de esta droga tan excitante llamada rock’n’roll. Ahí el papel de Jaime, sobre todo cuando se calza la Rickenbaker, es esencial para que Laura brillara toda la noche con su preciosa Paleotti 127 Loft, de diseño parecido a las Fender, pero semejando caja hueca. Laura, además de poseer una formidable digitación y muy melódica, maneja el trémolo con maestría, consiguiendo vibratos sutiles, alargando notas y cambiando de afinación en los solos, expulsados por un pequeño ampli Peavey que perforaba las entrañas.
De esta forma, Nat Simons está en la gloria, y se puede desenvolver como una auténtica Queen of Noise, y desplegar su estupenda voz, que posee un tono que la hace muy familiar y cercana, además de apoderarse de todas las miradas con su poderío escénico, con guitarra eléctrica o electroacústica, con megáfono o bailando, donde sus movimientos en ocasiones pueden llevarle a situaciones de riesgo, como que se le salte la bandolera de la guitarra o que salgan volando los botones de la chaqueta… Una auténtica frontwoman.
Tan solo nos falta reflejar el repertorio, que en algo más de ochenta minutos nos dejó un domingo perfecto en el alma. Una entrada a muerte con «Delorean», «Los ojos del peligro», donde la base rítmica te lleva a una jungla salvaje, y «Quién lo impide», que podéis ver en el video y que sonó muy stoniana; dejó paso a un periodo más reposado con «Haces que mi mundo sea mejor» y «Nieve en el desierto», dos temas que te descongelan el alma.
El primer tema fuera del contorno de Sarah Connor fue el rabioso «Extraña religión», tras el cual Nat agradeció a Lapido el haberle dicho: «Tengo una canción para ti», «Efímero», que en disco me produce una bajona sensiblera y terrible, pero en directo me pareció una letra increíble. «Tan extraño para mí» fue un punto de inflexión en el show, porque a partir de él, dio la sensación de que la consigna era no hacer prisioneros: «Alain Delon», sustituyendo el saxo del vinilo por las guitarras, «Ley animal», «Llamas de Dragón», la extraordinaria «Especie en Extinción», sobre la que sobrevoló la denuncia que implica que Barcelona y Madrid son dos urbes que nos están extinguiendo; un gran cover castellanizado de Blondie, «Llámame», dando paso a uno de los mejores temas de Felina, «Déjalo ser», y anunciar la fatídica despedida con «Más que todo lo demás», que lejos de amodorrarnos y conformarnos, provocó que reivindicáramos mucho más, aunque el arroz de la comida se nos pasara; daba igual pasar hambre.

El bis no se hizo esperar y fue demoledor, configurado por la explosiva «Big Bang» y terminar por todo lo alto con otro cover castellanizado, la formidable «Because The Night» de Bruce Springsteen, pero más cercana a la popular versión que hizo Patti Smith, «La noche es», que cantamos como posesos y recordamos que ahí debía estar Aurora Beltrán. Nat Simons y su formidable banda se despidieron de nosotros; Nat recordó que se hacía extraño que no fuera de noche, pero que le encantó haber podido volver a Barcelona; a nosotros también. Salimos a un exterior nublado, frente a la cárcel de mujeres de Wad-Ras, y recordé las palabras de Aurora Beltrán al final del tema que cantaba con Nat Simons en 7 Vidas y una más, y pensé que no encontraría mejor manera de despedir la crónica: «En los tiempos que corren es muy difícil que surjan cosas así. Hay que hacer caso a las cosas que son de verdad, y ella es absolutamente de verdad».
Texto y fotos: BM


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