OPERATION: MINDCRIME 2026. THE FINAL CHAPTER
GEOFF TATE
OGMA
JAMES KEEGAN
Salamandra
, L’Hospitalet
13.06.26

Una de las citas más esperadas de este mes de junio, alimentada por la amenaza de que sería la última vez que Geoff Tate interpretaría en directo el mítico álbum de 1988, Operation: Mindcrime.
Apenas sin público en la sala, se presentó el cantautor irlandés James Keegan, amenizando con su folk la bienvenida del respetable.
Más acorde con la noche, en segundo lugar disfrutamos de Ogma, banda también irlandesa que cuenta con un Ep publicado y varios singles. Ogma, aunque no en su totalidad, es la banda de apoyo de Geoff Tate y se formó alrededor del legendario vocalista de Queenrÿche.


Los guitarristas DJ O’Sullivan y James Brown, más el bajista Jimmy Wynen, fueron contratados para la anterior gira europea y americana de Geoff Tate, por lo que, comprobando la buena química que existía entre ellos, decidieron lanzar el nuevo proyecto, reclutando a Colin Frecknall como batería y pasando DJ a ser el cantante oficial del grupo. El nombre hace referencia al dios celta de la elocuencia y, por lo que pudimos comprobar, es un grupo bastante elocuente en materia de hard rock y heavy melódico; demostrando su valía en temas como «Enslaved», su último single, o versiones atractivas de Thin Lizzy, «Jailbreak», así como el «All Right Now» de Free. Contundentes, melódicos y muy divertidos.

Tras un breve descanso, cambio de ropa de James Brown y DJ O’Sullivan y Jimmy Wynen, se sumó en el escenario un tercer guitarrista, Amaury Altmayer, más el batería Michele Panepinto y la teclista Clodagh McCarthy, quien tendría un peso muy importante en el show. Con ellos recolocando posiciones, se inició la grabación de «I Remember Now», que desató la histeria colectiva de una Salamandra a rebosar, enloquecida al sumarse Geoff Tate y empezar a interpretar «Anarchy-X», coreada por todo bicho viviente, e iniciando lo que considero mucho más que un concierto al uso; toda una experiencia.

Operation: Mindcrime es una de las obras más importantes del metal progresivo, creada por una banda en estado de gracia; pero al mismo tiempo se trata de una ópera rock en toda regla. Para interpretarla es necesario considerar varios factores: Rodearse de una serie de músicos competentes, que no obliguen a recordar a los originales; encontrarte en un estado de voz lo suficientemente aceptable para estar a la altura de la obra que vas a interpretar, tener en la recámara el personaje de Sister Mary, más añadir una base interesante de escenificación y teatralidad. Sin esto, puedes caer en la opereta o vodevil ligero de cascos.


La primera sinergia era perfecta, lo habíamos comprobado en el minishow de Ogma: las dos guitarras y el bajo de la formación irlandesa no pararon de correr, gritar, saltar, acaparar la atención del público cuando Tate descansaba o simplemente se quedaba petrificado por necesidades del guion. Añadir la tercera guitarra dotó al resultado de una contundencia aplastante y un dinamismo muy agradecido, intercambiando solos y diferentes dinámicas. La batería, que llevaba acoplado un set electrónico, entraba por los oídos y retumbaba en el estómago, pero el teclado de McCarthy elevaba el sonido a otra dimensión. Una banda perfecta para la ocasión.

La voz de Tate estaba en un estado enorme, y su actuación fue realmente inmensa. Quizás haya perdido algo de agudos, pero ha ganado en sobriedad y en tonalidades que favorecen el resultado.


Si antes destacábamos el aporte en teclado de Clodagh McCarthy, la sorpresa fue a la hora de escucharla cantar, realizando unas segundas voces junto al bajista, que arropaban en todo momento a Tate. Pero el gran momento de la noche, y a sabiendas de que era el más complicado, llegó con «Suite Sister Mary», que silenció toda la sala para estallar de júbilo una vez comprobado que ella es la perfecta Sister Mary.

Ya tenemos todos los elementos necesarios y tan solo falta la teatralización de la obra. Alguien del público gritó: «Me aburro»; seguramente no sabía a lo que venía, porque el resto disfrutamos desde el inicio del show de la interpretación corporal de Tate y McCarthy, que se enfundaron el mono de trabajo e interpretaron sus personajes a la perfección, llegando en ocasiones a un ficticio éxtasis, ofreciendo ese plus que no todos los conciertos pueden dar. Interpretaron Operation: Mindcrime completo, en el mismo orden del álbum y con grabaciones idénticas, más otras que adaptaron. A medida que transcurrían los temas, el dueto McCarthy-Tate se apoderó del centro del escenario para ejercer de actores, mientras que la banda se abría a los laterales, dejando paso a una virulencia escénica que necesitaban las canciones y que culminó con «Eyes Of A Stranger», y el fin de la ópera rock.

Todo lo que vino después fue un regalo añadido. Tras un brindis de agradecimiento al público, y para desprenderse de la presión, Tate atacó con «The Answer» de Operation: Mindcrime III, álbum recientemente publicado y del que también rescataron «Do You Still Believe?».
El colofón de la fiesta llegó al reivindicar el álbum de 1990, Empire, con himnos como el que le da título, «Jet City Woman» o «Silent Lucidity», pero como era una noche de esas que hay que enmarcar en la memoria, no faltaron dos dardos venenosos para dejarnos completamente noqueados: «Take Old Of The Flame» y cómo no; «Queen Of The Reich».
Sencillamente formidable.
Texto: JL Bad
Fotos: K Wojtyla

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