ÓSCAR AVENDAÑO & REPOSADO
El Huevo de la Serpiente

Autoproducción 10.08.26

Puntuación: 5 de 5.


Nuevo álbum de Óscar Avendaño & Reposado, o lo que es lo mismo, Óscar Avendaño, Mauro Comesaña y Andrés Cunha, bajo la producción de Hendrik Röver en GuitarTown Recordings de Cantabria. Dicho así, nos puede parecer otra novedad que, apareciendo en plena etapa estival, podría pasar de largo, pero ni mucho menos; la calidad que atesora la banda, las ganas que teníamos de escucharlo, no en vano nos lo recomendó Hendrik en el programa Bad Music Radio #544 allá por enero, y volvíamos a saber del disco cuando Avendaño visitó nuestro báratro particular en el Bad Music Radio #548 para hablar de The Bo Dereck’s, debemos sumar la alineación de los astros, estado de gracia o que cuando pasaron las musas les pillaron trabajando, porque El Huevo de la Serpiente es probablemente el mejor álbum cantando en castellano de este loco y atormentado 2026.

El disco rezuma poderío, rabia, tristeza, en algún caso resignación o derrota, todo ello con una producción fantástica que lo eleva al mejor sonido de raíces americanas, con guitarras grasientas que reparten mandanga, o dulces que narran historias bellísimas, donde el country, folk y rock setentero se unen para hacer una colección de temas insuperables.
Todo ello, aderezado de un buen puñado de colaboraciones que aportan una corpulencia tal a los temas que lo aupan a la altura de los clásicos.

«Núremberg» abre el trabajo y es como un hachazo en toda la cabeza; defendido por el trío, que compone una reflexión cruel y desgarradora sobre el fascismo, poniendo los pelos de punta. Una guitarra eléctrica que recuerda inevitablemente a Neil Young y que aplasta la acústica que podría dar un toque de esperanza. «No nos queda ningún sitio a donde ir».

Inmediatamente salta «A todos mis amigos», una dulce canción folk con una bellísima acústica de Hendrik. Poco a poco, la canción ofrece un giro nostálgico hacia la pérdida de todos los que hemos dejado en el camino, donde entra la eléctrica de Marcos Montoto, que con los coros de Óscar te estrujan el corazón.

«Con el labio partido» es un chute de adrenalina, un canto de libertad e incertidumbre con un piano honky-tonk que invita a bailar locamente, a cargo de Pedro Gregorio, quien además añade un Hammond precioso, bajo los pitos de Miguel Herrero -trompeta- y Dani Herrero -saxo-. Un tema de carretera sureña y rock’n’roll que, por no faltarle, no le falta ni el cencerro de Javi Pardo.

«Estrella fugaz» me parece una de las canciones de amor más impresionantes que se han escrito en castellano. Sobre una base folk narra la historia de una derrota sentimental. La guitarra de Hendrik, genial y dolorosa, te clava la daga hasta lo más profundo, mientras que la voz de Avendaño sangra con cada estrofa.

Podríamos destacar uno a uno todos los temas del álbum, porque no hay nada que sobre o simplemente esté para rellenar; pero solo apuntaré algunas notas, adjuntando la advertencia de que debéis escuchar este álbum al completo. «Osos en la era espacial» podría ser la historia de cualquiera de nosotros durante el «apagón», con un Hammond de David Váquez impresionante. «Playas desiertas» vuelve a ser un tema nostálgico y de ausencia; con una letra magnífica y unos vientos que profundizan en la herida. «Muerto (y no lo sabes)» es otro rock poderoso de carretera polvorienta, donde la faceta gamberra de Avendaño se regodea a placer. «Cuervos» posee una letra fascinante; se trata de una «balada de muerte» o asesinato, con una construcción inteligente, que bien podría ser la banda sonora de una novela negra de calidad. «El último show del Increíble Hombre Voltereta», otro tema acústico con una guitarra resonadora de blues aplastante y de nuevo un HammondPedro Gregorio– creando una atmósfera propicia para otra historia de un adiós. «La caída de la Línea Maginot» podría perfectamente unirse a «Núremberg», rock potente, de corte pacifista, unificando la guerra externa con una más cruda interna; Hendrik coloca de nuevo otra estupenda guitarra. «Harry Dean» pone el broche de oro a esta estupenda obra, con un Óscar Avendaño en solitario, guitarra, armónica y su voz, para dejarnos de nuevo un sabor agridulce en la boca, pues, como afirmaba Edgar Allan Poe, la tristeza esconde una belleza inalcanzable.
El Huevo de la Serpiente es un álbum bello y triste a la par. Aunque mi opinión no es la tuya, y espero que no te influencie, porque es un trabajo para escuchar una y otra vez en bucle y alcanzar tus propias conclusiones, que dependerán mucho del estado de ánimo en el que te encuentres.
JL Bad


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