GHOST
SKELETÁ
Loma Vista Recordings
 
25.04.25

Puntuación: 4.5 de 5.


La espera ha terminado. Sexto álbum de estudio el de una banda con una misión, llenar estadios.
Cada paso que ha dado su creador, líder indiscutible, compositor y voz, Tobias Forge, ha estado encaminado a convertirse en la banda más grande del mundo. Sobre todo tras el salto de calidad y de popularidad alcanzado después de «Meliora» (2015). Tercer disco, pues, desde que alcanzaran el estatus de banda de pabellón. Pero anhelan más, es muy significativo el episodio vivido hace poco, digno de SPÏNAL TÄP, o de Mortadelo y Filemón, si prefieren un referente más patrio, de la cancelación del concierto anunciado para la semana que viene en Madrid, aduciendo que el enorme montaje de la gira  era imposible de montar en el Palacio de Vistalegre. Vamos, como el cuñao que se compra un coche tan grande que no le entra por la puerta del garaje. Lo mismo.
El disco, que es de lo que nos ocupa, es magnífico, está genialmente producido y Tobias, encarnando al nuevo Papa Perpetua V, canta mejor que nunca, en unas canciones que exigen bastante. Da sensación de coherencia cuando se escucha del tirón, y las composiciones están a la altura. Es el disco de la banda en el que los teclados tienen más protagonismo, aunque no faltan los grandes riffs y solos de guitarra. Otra cosa es si lo analizas canción por canción. Encuentro tres bloques diferenciados en los diez cortes del disco, dos que no me convencen, tres que me parecen grandes canciones y ya, y, por último, cinco clasicazos de GHOST desde ahora mismo.
Las más flojas serían «Ghiding lights», que aunque empieza muy bien con un teclado a lo John Carpenter, deriva en una balada épica, territorio que ya han explotado con anterioridad con mejores resultados. No es un mal tema, pero es que el nivel es muy alto en un disco de GHOST. «Excelsis», que cierra el disco, no me termina de atrapar, me suena mucho a «He is» del «Meliora». Aun así, es muy posible que me terminen enganchando, como me ha pasado a veces con canciones de la banda. Llevo solo un día y medio escuchando el disco, compulsivamente, eso sí, por lo que habrá que darles más tiempo.
En el segundo grupo situaría el primer single del disco, «Satanized», muy cachonda, en la línea de las canciones más irónicas y festivas de los GHOST más clásicos, algo facilona, pero en directo puede dar mucho juego. «Missilia amori» y «Marks of the evil one» completarían la terna, dos muy buenas canciones, con grandes estribillos y geniales guitarras y teclados, pero no tan buenas como las cinco que faltan, ahí van, ordenadas de mejor a más mejor:

«Cenotaph». Un riff thrashero y un teclado ochenterísimo se funden de manera maravillosa mientras Tobias desarrolla su canto con autoridad, una batería in crescendo termina de completar el cuadro en una canción que no para de crecer en intensidad. AOR puro por momentos y un solo de guitarra estupendo redondean este temazo.

«Umbra». Un principio que recuerda mucho a los VAN HALEN del «1984» da paso a un alucinante riff hardrockero, mientras la batería a golpe de cencerro hace que nos acordemos del bueno de Steven Adler de GUNS N’ ROSES, pero en cuanto entra la voz es GHOST puro. Gran melodía y un estribillo que se te queda grabado. Quizá el tema más roquero del disco.

«Peacefield». Todos los discos de GHOST comienzan de manera brillante, y este no es una excepción. Tercer single del disco, una canción memorable que empieza con un coro angelical, y que es cantada después con insultante autoridad. Otra genialidad del amigo Tobías y otro clásico desde ya.

«De profundis borealis». Tremenda desde ese comienzo de piano clásico que se convierte en una tormenta de riffs que te deja sin aliento hasta el fade out final con canto gregoriano incluido. Un viaje.

«Lachryma». Mi favorita lo tiene todo, el comienzo recuerda a las maravillosas bandas sonoras compuestas por John Carpenter, un riff que firmarían METALLICA y un estribillo que se te mete en la sesera y no sale de ahí. El punto justo de épica, pero también de potencia e intensidad. Un tema absolutamente perfecto, acompañado de un videoclip en el que pudimos descubrir la impactante nueva imagen de la banda.
¿Conseguirán GHOST su propósito de dominar el mundo?, el tiempo lo dirá, pero lo cierto es que «Skeletá» es un paso firme en el camino para lograrlo.

Nico García 


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