
BURNING
Salamandra, L’Hospitalet
3.01.26
Este concierto se debería haber celebrado el pasado 13 de diciembre, pero una fuerte gripe del vocalista y único miembro de los originales Burning, Johnny Cifuentes, obligó a desplazarlo al nuevo año. Si el espectáculo no se hubiera aplazado en su día, estoy convencido de que estaría en las listas de los mejores conciertos nacionales de numerosas webs y revistas, porque lo vivido este 3 de enero fue, como diría Pepe Risi: “Una larga noche de rock’n’roll”.
Con un sold out tremendo en Salamandra, poco importó la lluvia y el futbol de esa noche, que al parecer era de categoría superior, el rock macarra de Burning se desplegó en L’Hospitalet durante algo más de dos horas, ante un público que pertenecía a diferentes generaciones, pero que se unieron en la gran ceremonia del rock’n’roll.

Lo primero que me sorprendió es la vitalidad y buena forma que despachaba Johnny, ejerciendo de maestro de ceremonia tal y como cabía imaginar, pero sin sobreponerse al resto de la banda, ni un atisbo de petulancia o prepotencia, siendo como es, una leyenda del rock nacional.
También es digno de mencionar el hecho que no haya querido mutar en una banda de auto tributo, que resultaría patético; Johnny ha sabido remodelar el presente, al mismo tiempo que mantiene un pie en su propio legado, con sumo gusto y respeto, manejando un repertorio con muchos temas de esta última etapa, que podríamos marcar con fecha de 2013 y esos dos álbumes que le devolvieron a este circo del rock’n’roll: Dulces dieciséis, donde reinterpretaba clásicos de su catálogo, más Pura Sangre, que como su nombre indica fue una estupenda transfusión de energía.

Pero este cambio de la nave nodriza solo se puede mantener a flote con la cuadrilla de marineros que ha reclutado para la gran travesía que parece ser que les queda por delante. Johnny en el centro con su piano y desplazándose entre dos micrófonos sin descanso; a su lado, el capitán del navío llevando el timón, un Nico Álvarez que se ha convertido en el bucanero perfecto para el jefe. La otra guitarra, más blusera, pertenece a Dani Álvarez que sin ser familia de Nico es hermano, igual que de Nico Roca, encargado de la percusión; los tres comparten destino y música en el grupo de southern y rock fronterizo llamado Los Álvarez. Esa química que desprenden es esencial para cohesionar la solidez de la embarcación. Con una potente sección rítmica a cargo del gigante Miquel Ferrer a la batería y Josete Blanco al bajo, que dominan el tiempo y arrastran a la banda a través de vientos y tempestades, alejando los cantos de sirena con el precioso saxo de David Pérez… Una auténtica bandaza de rock’n’roll.

Con esas premisas, acompañadas de un audio perfecto -no me canso de repetir que Salamandra es la mejor sala de conciertos de Catalunya-, en el que se podía diferenciar cualquier sonido, instrumento, hasta el más leve golpe de baqueta en el aro de la caja, tan solo era necesario un buen set list.
Y aquí se jugó con la experiencia y el buen gusto por mezclar el pasado rebozado y el sonido actual, es decir, Burning no han perdido el componente pendenciero y ese aroma de camorrista de antaño, pero han crecido como grupo de rock a unos niveles envidiables. Era la sexta o séptima ocasión que me cruzaba con Burning en directo, porque siempre me han gustado; hasta esta noche guardaba como un recuerdo de mi mejor noche con ellos, el día 29 de junio de 1991, cuando actuaron junto a Rosendo en La Farga de L’Hospitalet, pero cuando era todavía las ruinas de la antigua fábrica, y este reportero dicharachero trabajó en la producción, pero es que el concierto de este sábado es el mejor sin lugar a dudas.

Comenzar con «No pares de gritar» y «Jim Dinamita» puede parecer una osadía o ramalazos de inconsciencia, pero para nada, fue como obligar a levitar al público que no volvió a tocar suelo, hasta que se encendieron las luces de la sala y se soltó por los altavoces música enlatada.
Tuvimos de todo y todo bueno, canciones del disco Hagámoslo de Johnny en solitario, «Sé Como Vivir (No Cómo Morir)», «Coge La Onda» o «Tú y Yo». Nuevos singles editados estos últimos años, «Un duro invierno» o «El Diablo en el Hoyo». Del álbum Pura Sangre, el de la resurrección, «Bestia Azul», «Demasiado Sucio», «Tú Te Lo Llevas Todo», «Corre conmigo».
Johnny se estaba divirtiendo y no se cortaba en transmitir al público su agradecimiento y sorpresa; obligado a dejar de cantar en más de una ocasión, pues sus letras ya nos pertenecen a todos. Y está claro que no se puede entender un concierto de los nuevos Burning sin rendir un homenaje a su historia, más cuando esta gira es para celebrar el medio siglo de la banda, una celebración por todo lo alto.

Sonidos intensos de gran banda de rock, solos agradecidos, donde los Álvarez se explayaban en primera fila, saxos que nos erizaban el cabello, y percusiones limpias que flotaban como un regalo para los oídos.
Recuerdos a los que ya no están, especialmente a Pepe Risi y Toño Martín, para los que cantamos, ellos y nosotros, «No Mires Atrás»; regalando temas que no tocaban en muchos años, según contó Johnny, ahí van dos clásicos, «Es Decisión» y «Ginebra Seca».
La batería de clásicos fue tremenda, con un sonido acoplado a la actualidad y una generosidad musical que, desgraciadamente, los originales no poseían. Temas que destrozaron gargantas como «Las Chicas del Drugstore», «Dieron Las Diez», «Mueve Tus Caderas», «Esto Es Un Atraco», «¿Qué Hace una Chica Como Tú en un Sitio Como Este?», y que de por sí, solas configuran un extraordinario repertorio, solo vinieron a afirmar que los Burning actuales están en estado de gracia y tienen madera suficiente como para mantener la hoguera encendida durante mucho tiempo.

Durante todo el show fueron apareciendo aromas de sus amados Stones, y el colofón fue el final del mismo, acunado por una maravillosa reinterpretación de «Una noche sin ti».
Vaya manera de comenzar el año, a un nivel estratosférico, de allí salimos todos felices, tanto los fans de la eternidad pasada y los que sin prestar mucha atención a los recuerdos se acercaron a descubrir estos nuevos Burning.
Estoy seguro de que allá dónde estén Toño y Risi, si pudieran ver esta reconversión de su banda, estarían orgullosos de Johnny Cifuentes y sus muchachos.
Hay que joderse, esto sí que es una laaaarga noche de rock’n’roll.
Texto: JL Bad
Fotos: Mercè Carbonell


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