SHERYL YOUNGBLOOD
Jamboree
, Barcelona
28.02.26

Tarde de gala en el Jamboree.  Sheryl Youngblood, dama del blues de Chicago, se presentaba en Barcelona acompañada del armonicista Tota Blues y sus camaradas. Sala llena a reventar y público rendido desde el primer minuto.

La banda calentó motores con Next Time You See Me, un fantástico shuffle que pesaba como el oro.  Marc Dino a la batería y Paco Ramírez al bajo llevaron el ritmo con intensidad y aplomo.  Sheryl estremeció al público con una entrada espectacular, micrófono inalámbrico en mano, cruzando la sala entre los arcos del club. Vestida de un rojo fuego e intenso, incendió la sala 1 del Jamboree solo con su hermosa voz clara, su imponente presencia, simpatía y una energía contagiosa.
I Just Want to Make Love to You fue la canción que abrió formalmente la interpretación de la cantante de Chicago. Una mujer que viene de las raíces del gospel y que, con una sonrisa, evangelizó a los presentes recordando que en su país necesitaban más amor. Era el día en que Estados Unidos atacaba Irán. Siguió con Last Two Dollars, jugando constantemente con el público. Y esa es la sensación que te acompaña durante todo el concierto: la de formar parte del invento.

Un show bien construido y nada fácil para la banda, que tuvo que aplicarse a fondo en las transiciones entre temas y en los distintos palos —blues, funk, gospel o sonido Motown—. Todo se resolvió de la mano de Tota Blues, que ejerció de director de escena, y de la gran actuación de José Luis Pardo a la guitarra. Este último brilló con un sonido de Stratocaster espectacular y un repertorio de riffs y solos de mucha calidad y originalidad. Importante también señalar el trabajo de los técnicos de la sala, responsables de un sonido perfecto, con todo en su sitio.

El concierto se alargó más de lo habitual para el clásico doblete de tarde, pero es que Sheryl Youngblood es incansable. Con pocos temas en el setlist, se construyeron pequeñas piezas donde siempre había espacio para la interacción con el público. Un medley fantástico con Tennessee WhiskeyI’d Rather Go Blind y Cupid dio paso a uno de los momentos álgidos del show con una versión de In the Midnight Hour. El cierre llegó con una bella interpretación de The Thrill Is Gone, que el grupo alargó desplegando un sinfín de recursos magníficos.

Todavía regresaron al escenario para un bis obligado en el que regalaron Stand by Me.  Sheryl Youngblood enamora. Lo da todo. También fuera del escenario, donde no tiene prisa para atender a los fans y hacerse fotos con todo el que se lo pide. A mí me robó el corazón por su voz, su arte, su sonrisa, su entrega y su humanidad.
Texto y fotos. Xavi Malacara


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