LUCIFER
Sala Upload, Barcelona
13.04.26

Único concierto de Lucifer en nuestro país con una nueva formación y como preparación a su inminente gira latinoamericana que, en la segunda quincena de abril, les llevará por Colombia, Brasil, Argentina y Chile con una docena de conciertos antes de dar comienzo a su gira europea —con posible visita a Catalunya en septiembre—.
Anunciado como The Third Coming of Lucifer, la banda ha sufrido cambios para esta actuación y el consiguiente tour latino; Rosalie Cunningham no viajará al otro lado del charco, siendo sustituida por Max ErikssonThe Mothercrow, Saturna—. El resto de la formación sigue idéntico a la Nueva Venida de Lucifer  —tras la separación del matrimonio Johanna Platow-Nicke Andersson—, con Kevin Khun a la batería, Coralie Bayer a la guitarra rítmica y Claudia Haze al bajo, acompañando a Johanna, que ciertamente, vimos mucho más suelta y dinámica que en otras ocasiones.


La expectación era máxima, alcanzando el privilegiado sold out la misma tarde del concierto que no consiguieron en sus dos anteriores visitas a la ciudad en junio del 2023, en la misma sala Upload, y mucho menos en noviembre de 2015 en la Salamandra 1, que se les quedó algo grande. Pero no nos engañemos, el mayor reclamo de esta visita era comprobar cómo cambiaba el sonido de la banda sin la fuerte personalidad de Andersson, y que, dicho sea de paso, impregnó durante su estancia un cierto aroma Hellacopters que escondió la impronta con la que emergió el grupo en 2015 con aquel prometedor Lucifer I.

Pudimos comprobar que la cosa ha cambiado bastante; tan solo el tema «California Son» recordó al The Second Coming of Lucifer y su sonido hellacopteriano, el resto del concierto brilló de otra forma. 

Quizás uno de los puntos débiles del grupo era la ausencia de armonías vocales que dejaban desprotegida a Johanna, quien imprime a su voz un aura en letanía, casi ceremonial, que en ocasiones podría recordar, salvando las evidentes distancias, a Jinx Dawson, vocalista de los americanos Coven.
Eso ha cambiado, y sin ánimo de barrer para casa, probablemente una de las mayores responsables sea Claudia Haze, multiinstrumentista y maestra en segundas voces para todo lo que toca: Cachemira, The Mothercrow, Rosalie Cunningham, Foscant.


Ahora mismo, esas segundas voces son identitarias en el nuevo sonido Lucifer, aportando una solidez, amplitud y poderío al resultado final que permite que Johanna realice su liturgia más cómodamente. Eso se tradujo en una frontwoman más activa y comunicativa que en anteriores ocasiones y mucho más respaldada a nivel vocal gracias a los juegos de voces de amplio abanico de Claudia, más grave el de Kevin Kunn y, en término medio, el de Coraline Bayer, aunque en «At The Mortuary», la guitarrista sorprendió con una voz casi gutural que dio enteros al tema. 

El otro cambio lo aportó Max Eriksson con su forma de leer los temas de Lucifer y reinterpretarlos a su estilo, y es que Max destila un sonido hard rock que acerca a la formación a pasajes setenteros, en los que se adivinan los guiños a Sabbath que casan a la perfección con la propuesta de la banda e incluso su imagen junto a Claudia, de perfecta cohesión en el escenario, fue un innegable foco de atención. 

Nos queda por comprobar cómo suena este The Third Coming cuando regrese Rosalie Cunningham, aunque adivinamos que se conjugarán más armonías vocales y arrope a la voz principal. 

El concierto fue corto, pero en las dos ocasiones anteriores también rondó la hora, no más, y esta noche no fue diferente. Faltó algo más de repertorio, sobre todo de su primer trabajo, Lucifer I, del que solo interpretaron «Anubis», su primera publicación en formato single, y hubiese encajado de lujo «Abracadabra», una pieza que podría haber alcanzado una magnitud especial esa noche con quienes había encima del escenario, pero casi la mitad lo volcaron en su último trabajo Lucifer V. En el bis recurrieron a la pegadiza «Bring Me His Head» y al cover de Kiss, «Goin’ Blind», para finalizar con el potente himno de la actual etapa, «Fallen Angel».


Lo negativo del show fue la ausencia de volumen de la voz de Johanna, que quedó bastante apagada por momentos y ni siquiera sus comentarios entre tema y tema se entendían. Tampoco las segundas voces se oyeron como nos habría gustado. 

Quizás lo de Johanna fuese por la elección de un micrófono superdireccional de estudio, que si es cierto que realza los medios pero ahoga los graves, dejándola bastante escondida ante la fuerza sonora del concierto, o quizás fuese un problema técnico. En cualquier caso, las características del registro de Johanna requieren una mayor y mejor atención en sonorización para dotarla de mayor profundidad y potencial y no descafeinar los temas.
Por lo demás, bienvenida sea esta reencarnación del The Third Coming of Lucifer, que en el próximo encuentro, esperamos que nos arrastre a las verdaderas entrañas de la mejor cripta y el mejor sonido para La Nueva Venida de Lucifer.
Texto: Lady P. / JLBad
Fotos: Mercè Carbonell


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