
THOMPSON SPRINGS & TOTA BLUES
Aclam Club, Barcelona
18.04.26
Segunda ocasión que Bad Music acudía a una cita musical en Aclam Club. Era una propuesta de formato muy diferente pero nos confirmó la opinión inicial, se trata de una sala con muy buena sonorización, aunque en esta ocasión echamos en falta algo más de potencia en el sonido.
Había muchas ganas de disfrutar de la banda de Chicago, Thompson Springs, autodefinidos como grupo de western rock, etiqueta que, a juzgar por esa noche, se les quedó muy limitada. La formación se sumerge en la música americana de raíces y camina con total confianza por el blues, southern rock o incluso coquetea con la onda más psicodélica de las jam bands.
Sabíamos desde hacía una semana que el armonicista titular, Ryan Suzuka, no viajaba con el resto de la banda: Matt Smith, guitarra, voz y líder indiscutible, rol que comparte con el batería y voz Jacob Bicknase; David Thrift al bajo y precisas segundas voces; Patrick Leary como pianista y teclista y el genuino Anthony Cook con su personal forma de tocar la guitarra.
La ausencia del armonicista original podría significar una variación evidente del sonido característico de la banda, algo que no echamos especialmente en falta por el reemplazo del gran Tota Blues, sin ensayos previos in person y que hizo una labor impecable.






Es habitual y lógico al mismo tiempo que el sonido en directo de una banda diste mucho de sus grabaciones en estudio, pero en el caso de Thompson Springs está a años luz y lo decimos en sentido más positivo. En directo se perciben absolutamente convincentes y muy cohesionados tras lo visto en Aclam esa noche.
Arrancaron con su faceta más rockerizada, «All I Wanna Do», imprimiendo un ritmo que no decayó en ningún momento y finalizaron con «Time You Tell», sonando menos pausados de lo que se percibe en su último single.
Es una banda joven, pero tienen un dominio de la técnica que les deja volar libremente por un show que va in crescendo, con paso ligero y planificado inteligentemente hasta el final, alternando un set list que no dejó espacios en ningún momento y que estuvo cimentado en su calidad instrumental, además de incorporar unas buenas armonías vocales que realzaban el atractivo registro de Smith y esa actitud discreta de Cook, perdido en su rincón y sin querer acaparar más atención por su condición de solista que la que le proporcionaba cualquier solo que inmediatamente concentraba las miradas en él. A nosotros nos fue literalmente imposible mantenernos sentados y, a la segunda canción, estábamos bailando en uno de los laterales, rompiendo el protocolo previsto por la sala pero que imitó más de uno de los asistentes.

Tota Blues entró en acción con «Highway Butterfly», un tema que sale de su zona de confort, pero que bordó; un tema que en disco suena muy country rock pero que, con la inclusión del piano y la armónica, fue tomando un tinte barrelhouse humeante y pantanoso. Ahí se palpó la complicidad espontánea entre Smith y Tota, dándole turno para una vuelta más de armónica al argentino-catalán.
Esa dinámica se repitió en «Out of Ranger» con la entrada de la armónica para adentrarnos rápidamente en un southern rock que, como no podía ser de otra forma, cedió protagonismo a la guitarra de Cook desgranando uno de los solos más bonitos de la noche.
Pero estos tipos pueden salir de un southern rock y zambullirse en el blues clásico sin despeinarse y fue así como nos adentraron en un poderoso «Call It Stormy Monday» del gran T-Bone Walker, donde las sinergias entre armónica y piano honky se medían con las dos guitarras del escenario en otro de los momentos más agradecidos por el público.

La parte más folkie llegaba con la bonita «Fayetteville Hotline», con un slide que nos transportaba a un viejo antro de Nashville, destacando de nuevo las voces del batería Bicknase —más grave— y el bajista Thrift, que domina a su antojo su registro. De hecho, cada uno de ellos aportó un tema como vocalista principal, demostrando la diversidad de registros y colores con los que juega la banda y que proporcionan una parte muy importante de su personalidad. Thompson Springs se mueven con pasmosa facilidad y tornan débil cualquier posible frontera entre géneros. Es definitivamente una banda de canciones donde sus composiciones caminan con identidad propia por cualquier estilo que elijan.
Como cierre del show y con el público totalmente entregado, subió de nuevo Tota para atacar un «Dimples» que hubiese levantado de su silla de mimbre al propio autor, John Lee Hooker. Otro punto a destacar es su descaro para adentrarse en el espíritu jamming y que, por fortuna para todos nosotros, se manifestó en ese cover de Hooker. Smith finiquitó un largo tema con su señal a golpe de mástil, pero al girarse hacia la batería se topó de cara con Tota, y sin más indicaciones, ordenó una nueva vuelta y señas para que se dejara ir… Ahí se desató la magia durante unos minutos con el auténtico significado de lo que significa una jam, almas encontradas y sincronizadas encima de un escenario que rubricaron un final perfecto.

Era imposible no hacer un bis, y aunque el tiempo jugaba en contra nuestra, la banda regresó para hacer el último single, «Time Will Tell», un medio tiempo southern que nos supo a poco, pero ni un reproche a lo que ofrecieron esa noche.
Deseando volver a reencontrarnos con Thompson Springs. En noviembre del año pasado suspendieron su gira europea que tenía que pasar por el Ciclo Blues & Boogie de L’Hospitalet, pero esperamos y deseamos que el año que viene regresen para resarcirnos de aquella cancelación.
Texto: Lady P./ JL Bad
Fotos: Mercè Carbonell
Nota de redacción: La gira de Thompson Springs por nuestro país estaba organizada por la nueva promotora catalana The Owl Booking Agency, que promete aportar buenas sorpresas al panorama de música en vivo.


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