
ULI JON ROTH
Razzmatazz 2, Barcelona
31.05.26
Pocas veces se puede disfrutar de un concierto como el de este domingo de final de mayo, pero para ello es necesario contar con un anfitrión de prestigio mayúsculo, humildad y sencillez exquisitas y mente privilegiada; es decir, Uli Jon Roth, una leyenda viva de la guitarra.
Su anterior visita fue hace nueve años, el 17 de abril de 2017, en la sala Bóveda de Poble Nou. De esta forma, sus incondicionales, fans de Scorpions y aficionados a la buena música, se citaron en un horario tempranero en la sala mediana del Razz, rozando el sold out del aforo. Era mucha la expectación despertada ante una nueva lección del maestro, más si cabe sabiéndose de antemano que los shows estaban diseñados en dos partes muy diferentes y que una de ellas era para celebrar el medio siglo del cuarto álbum de Scorpions, Virgin Killer.
Con esa emoción expectante recibimos de la mano del Lion Rock Fest de noviembre al legendario guitarrista, compositor y productor discográfico Uli Jon Roth, que a sus casi 72 años apareció con su atuendo semimedieval, su poderosa Excalibur de las fascinantes Galaxy Dragon Sky Guitar Series.
El concierto se dispuso en dos partes y ahora nos centraremos en la primera de ellas. Con un repertorio que mezclaba la música clásica con la guitarra rock, no en vano se considera que Uli es uno de los padres del rock neoclásico. En este primer set, Roth se encuentra solo en el escenario, acompañado por grabaciones musicales que él mismo dispara con uno de los pedales. Esto que para cierto público no es muy ortodoxo, se entiende cuando pensamos que las pistas musicales que el guitarrista dispara y debe seguir son de una complejidad extrema y se necesitaría una orquesta sinfónica muy numerosa para poder presentarlas en vivo. Es de entender que hubiera un sector del respetable que no comulgara con ese formato; sin embargo, teniendo en cuenta que después vendría el repertorio rock, fue de agradecer tener una verdadera master class de rock neoclásico.
La magia apareció con «Amadeus», pieza de composición propia dedicada a Wolfgang Amadeus Mozart, donde despliega de entrada un buen repertorio de sostenidos de corte clásico y bendings casi extraterrestres. Una gran pantalla de video nos invitaba a viajar por universos psicodélicos, pero a decir verdad todas las miradas estaban depositadas en las manos de Uli, tan solo distraídas por el volar del atrapasueños que colgaba del mástil.
Si comenzó rindiendo homenaje al músico alemán, acto seguido se sumergió en su obra con «Rondo Alla Turca» y la maravillosa adaptación de la aria «Queen Of The Night», que nos acercaba a uno de los momentos culminantes de esta primera parte, «The Cry», de nuevo una composición propia sobre la cual se refleja perfectamente el sonido de violín y violonchelo de la Sky Guitar, mientras que en la grabación se escucha a Martin Luther King y su famoso discurso «I Have a Dream».

Con «Spirit of the Heart» nos presenta su libro «Search of the Alpha Law (En busca de la ley alfa)», en el cual Uli Jon Roth habla de la filosofía y la metafísica en su música, para terminar este recital con «Sky Overture» del álbum Transcendental Sky Guitar: The Phoenix & The Dragon, dejándonos para el recuerdo tres cuartos de hora inolvidables, repletos de imaginación y destreza, de innovación y tradición, de una belleza pocas veces difundida en un concierto de rock.

Tras un breve descanso, que aprovechamos para digerir lo visto anteriormente y recabar opiniones, algunas contrarias al formato y a la propuesta, pero mayoritariamente positivas y entusiastas, salió a escena la banda que acompañaría a Uli Jon Roth en la segunda parte: Jamie Little, en la batería, casi escondido, porque las imágenes seguirían teniendo protagonismo; David Klosinski a la segunda guitarra y quien se echó a la espalda la mayor parte de los riffs de bolo; dos coristas al fondo, Célia Ramos y Akasha Dawn Roth (hija de Uli), quien además introducía las aportaciones de teclados; más Niklas Turmann como vocalista y bajista, que sin llegar a los agudos del Klaus Meine de hace medio siglo, fue una muy agradable sorpresa y su registro sobrevoló por el Razz con emotivo recuerdo a la voz de Scorpions.
En esta numerosa formación se arropó Uli para volver a desplegar parte de su personalidad musical; abandonando la Sky Guitar de siete cuerdas y acogiendo entre brazos otro modelo de la serie llamado Sky Super Strat una guitarra con cuerpo Strat con toda la potencia y elegancia de las Sky Master Series.
Como era de esperar, la banda interpretó completo y en el mismo orden de temas el álbum de 1976, sin faltar a los derechos adquiridos por la nostalgia, pero con reformulaciones mucho más generosas e innovadoras.
Destacar auténticos misiles nucleares como «Catch Your Train», voceados hasta la afonía por el gentío; «Backstage Queen», con ese riff tan característico de la época en Scorpions, pero mucho más acelerada; naturalmente, «Virgin Killer», en el cual Roth volvió a desplegar su recital de malabarismos a una rapidez inalcanzable y dejando que Klosinski tuviera un momento de protagonismo.





Uli se pasó todo el concierto sonriendo, se lo estaba pasando en grande y en ocasiones se sorprendía por la respuesta de la grada, que estaba insultante y feliz, disfrutando de lo que se nos venía encima desde el entarimado.
Una vez finalizada la interpretación del álbum que servía de excusa para la celebración, volvió a hacer el que sería el último cambio de guitarra; esta vez le tocó el turno a la no menos sorprendente Rembrant Sky, con la que desgranó los temas: «Sun In My Hand», la emotiva «We’ll Burn The Sky», «The Sails Of Charon» y la apoteosis final con «In Trance», una de las mejores canciones de Scorpions de todos los tiempos. Todavía no me puedo quitar de la cabeza cómo toda la sala coreaba el estribillo y la melodía del tema, incluso mientras Uli Jon Roth realizaba otro solo estratosférico y que a la postre sería el último; fue sin duda la más increíble versión que realizaron en el Razz ese domingo final de mayo.
Un concierto para enmarcar, con dos partes muy diferenciadas, donde el virtuosismo y la genialidad de un músico se ponen a disposición de la música, y nunca al contrario.
¡Bravo, maestro!
¡Gracias por el regalo!
Texto: JL Bad
Fotos: K Wojtyla / McOkie







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