Marky Ramone’s Blitzkrieg
Salamandra

13.08.26
Cuando asistimos a un concierto, se supone que vamos con toda la predisposición a pasarlo bien, porque de lo contrario es tontería. Si realmente conoces el repertorio de la banda y te sumerges en él de cabeza, es probable que la euforia te obligue a decir aquello de «bolazo», definición que pienso que se utiliza con demasiada alegría, puesto que no es lo mismo haberlo disfrutado al máximo y divertirse a lo grande que haber asistido a un extraordinario concierto, a un «bolazo», tal y como es la actuación que nos atañe ahora mismo.
Lástima no haber podido ver la actuación de Klandestino, porque los dos temas que pudimos disfrutar nos mostraban una formación aguerrida y con talento, pero los horarios en ocasiones son demasiado pronto.

Marky Ramone, como en su anterior visita a la sala Salamandra, vino acompañado de los Blitzkrieg, con dos músicos de la escena punk argentina como son Marcelo Gallo en la guitarra y Martín Blitz al bajo; siempre dominando el frente de conexión con el público el vocalista Iñaki Urbizo «Pela», militante de La Excavadora y Sumisión City Blues.


Ya lo anunciaban en la promo de la gira, serían 40 temas de Ramones y así fue, casi sin descanso para reponer el aliento, uno detrás de otro y todos coreados por el público, donde había una buena mezcolanza de veteranos y gente muy joven, lo que es de vital importancia para el futuro del rock.
Con un sonido que siempre es envidiable en Salamandra, sea el género que sea el que esté encima del escenario, la banda salió, como se suele decir, a degüello, sin demasiadas concesiones a la galería, pero todo hay que decirlo; vi a Ramones en ocho ocasiones, pero no recuerdo ninguna de ellas que sonara tan bien como esa noche. No engañamos a nadie si afirmamos que son un icono de la cultura rock universal, pero como músicos dejaban mucho que desear; ya no hablemos de posturas políticas o simplemente de su complicada relación personal.
Esta noche los 40 temas sonaron de maravilla; los tres músicos arropan de tal forma a Marky que al cuarto de hora no te acuerdas de que está presente y es el protagonista, rol que lo arrebata totalmente Iñaki, que salta, corre, se avalanza sobre el público, es explosivo y cautivador.
Revivir la música de Ramones de esta forma es muy divertido, y terminas extasiado de bailar, sudar y beber, pero declararlo como «bolazo», se lo dejaremos a otros más entusiastas.
Texto y fotos: JL Bad


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