
Cheap Bliss
Jamboree, Barcelona
30.07.26
Todos los aficionados a la música blues, soul o jazz de Barcelona, saben el cambio de política de la mítica sala Jamboree, que desde el 1 de septiembre abandonó su programación propia, por insostenible, y se dedicará al alquiler o conciertos a taquilla y una comisión para la sala. Esto es un nuevo mazazo a la cultura en nuestra ciudad cosmopolita, donde, como siempre esgrime Jonathan de A Contra Blues, Rambalaya o Cheap Bliss entre otros grupos, no quedan espacios para la música y la ciudad está muerta; afirmación que mantiene y argumenta este reportero dicharachero. No en vano, hace poco más de década y media, teníamos más de una veintena de locales de música en directo en la ciudad y alrededores, de los cuales no quedan ni los cimientos en algunos casos, o en otros han mutado a pizzerías, panaderías, restaurantes de guiris o en algo tan ambiguo que no sabes si es un retrete público o la nueva sucursal de Apple.
Por todo ello, era obligado que Bad Music Radio se presentara en este último concierto de programación propia, y para más inri, con nuestros adorados Cheap Bliss, con Jonathan Herrero a la voz y guitarra, Héctor Martín a la guitarra solista, Matías Mínguez al bajo y Salvador Toscano en la batería. Una estupenda banda de versiones a la vieja usanza, con un repertorio que puede ir desde el blues más auténtico a la americana, desde el soul al rock setentero, o simplemente lo que les salga de las neuronas, bien sea funk o reggae.

Una noche especial, en la que acudimos al segundo y último pase, y donde disfrutamos como niños adultos y desenfrenados de un repertorio de lujo, con temas como «She Caught The Katy», recordando a The Blues Brothers y al desaparecido Steve Cropper, paliando los vientos del tema con las dos guitarras perfectamente hermanadas. Como también suplieron magistralmente el piano de «Big Legged Woman» de Freddie King, con el primer gran solo de la noche de Héctor «Duende Loco» Martín. En un concierto de Cheap Bliss, no hay tregua, ni se hacen prisioneros, porque van cayendo uno detrás de otro clásicos de todos conocidos, como el interpretado por una de las dos invitadas de la noche, alumnas de la escuela de Badalona donde imparte clases Jonathan: Marina García «Munly», que se decantó por un clásico de Amy Winehouse; o la segunda alumna, Anna Adavarde, que comenzó con Etta James y terminó con otro clásico, en esta ocasión de la recientemente desaparecida Dolly Parton, pero versión Whitney Houston, «I Will Always Love You». Dos chicas muy jóvenes que demuestran tener las bases para un buen futuro, el problema es si tendrán lugares donde demostrarlo y crecer. Visto lo visto, no, porque vamos al exterminio de la cultura de base en pro del negocio «sacar dinero a los guiris con cualquier bazofia».









El resto de la noche fue una fantástica velada para bailar, sin entender cómo la mayoría del público, que llenaba tres cuartos del aforo, permanecía sentado e impávido ante temas como «Queen Bee» de Taj Mahal, «Help Me Through the Day» de Leon Russell, pero desarrollado entre las covers de Whitesnake y Peter Green —de lo mejor de la noche—; «Guess Who» en el lado oscuro de B.B. King abrió la Caja de Pandora y Jambore se vino abajo con «Psycho» de Imelda May, «Cortez The Killer» del viejo y cascarrabias de Neil Young y, sobre todo y para acabar, con «Rockin’ All Over The World» de Fogerty, que a mí me sonó más a Status Quo.
Sonaron muchos más clásicos, pero cuando te encuentras al final de las filas de asientos, destrozándote las cervicales al bailar o algún sucedáneo parecido, no puedes apuntar. Gracias a Jamboree, en especial a Jordi Mas, por haber aguantado tanto tiempo con una programación estable. Esperemos que las aguas vuelvan a un cauce natural y no a trasvases que provocarán la más absoluta de las sequías culturales en una ciudad que camina a pasos agigantados hacia el analfabetismo musical.
Ojalá podamos seguir disfrutando de Cheap Bliss en otros espacios ganados al tedio. Pero lo que más deseo es estar equivocado, y que Barcelona no siga siendo el gran supermercado de todo a Low Cost en lo que se ha convertido.
Grande Cheap Bliss en The Last Waltz en Jamboree.
Texto y fotos: JL Bad






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