
THE WHISPER
THE SLEEPING CIRCUS
Razz 3, Barcelona
4.09.26
Llega septiembre y la agenda de conciertos de cualquier calendario melómano se va llenando a pasos agigantados. La primera cita obligada en Bad Music Radio era la presentación del primer álbum del trío catalán The Whisper, formado por James Vieco en la voz principal y guitarra, Juan García al bajo y coros, más Arturo Zayas en la batería y coros. Una banda a la que venimos siguiendo la pista desde septiembre del año pasado, cuando la pudimos ver en la misma sala pequeña de Razzmatazz. Desde entonces han crecido muchísimo, han moldeado su sonido, lo han mutado, pero sin perder la esencia y, tras lo demostrado esta noche encima del entarimado, han llegado para quedarse.




Abrieron la noche The Sleeping Circus, con su disco homónimo, que es una estupenda tarjeta de presentación en el panorama nacional, sobre todo en la escena del southern rock, que, no vamos a engañarnos, anda algo escasa de representación.
Apuntadas las virtudes del disco, y con un repertorio basado en el mismo, el concierto circuló con demasiado volumen de guitarras que escondían sobre todo la voz de Ian Altarriba, que poco a poco fue castigando su garganta. Con las tres primeras canciones, «Red Cherry Corvette», el himno «Horse» y «Find Myself Again», parecía todo controlado, pero la euforia, la intensidad del concierto o la conexión con el público provocó un aumento de volumen, sobre todo de la guitarra principal, que creó la pelota sonora que les acompañó hasta el final de la actuación. Una joven banda que debe encontrar un mejor balance de su sonido de directo, sobre todo para poder mostrar una mejor cohesión de su potencial como grupo y seguir la estela de buenas sensaciones que proporciona su disco y el estilo que profesan.

Llegó el turno de la presentación de Find A Way In, el primer álbum de The Whisper, editado conjuntamente por Acaraperro-Rocksound, Discos Macarras y Nimaya Records; siendo una auténtica pena que no hubiese copias físicas del mismo en el merchand.
La nutrida parroquia que se reunió en Razz 3, desde el principio se introdujo en la liturgia del sonido The Whisper, con grandes dosis setenteras, algo de stoner y psicodelia, unido a nutridas influencias de soul y grunge que van desapareciendo poco a poco, a medida que se alejan del primer EP, Silence.
Sus nuevos temas son más duros, energéticos, con cadencias grunge; el bajo de Juan suena demasiado elaborado para que la cosa se quede solo en una banda de hard soul, Arturo practica una contundente pegada en la batería y Vieco vuela con su guitarra y desgarra su voz, sin miedo a adentrarse en terrenos más pantanosos.
El viernes nos brindaron una demostración de libertad sonora aplastante; son tres músicos con mentes inquietas y ciertamente curtidas en los desarrollos, y no sabéis cómo se agradece encima del escenario.










Temas como «Spell In Out», que inició el show, fueron todo un acierto, un tema incluido en su primer EP que media sala se conocía y les introdujo en el universo sonoro de The Whispersin ningún problema.
«Ghost» realizó el mismo cometido: meter al respetable en el concierto y no dejarlo escapar. «Scream» seguía en guion, enseñando lo que todos conocíamos, pero más endurecido para la ocasión. El protocolo de “estos somos, esto hemos hecho y ahora viene lo mejor” se cerró con «Silence»; y se metieron al público en el bolsillo con «Stone Free» de Hendrix. La banda estaba crecida y ya nadie la podía parar. Vieco se lanzaba delante de los monitores, Juan se adentraba como un poseso en sus líneas de bajo marcando por la contundencia de Arturo y el público simplemente se dejaba llevar.
Siguió «What Did I Know», uno de los temas de más rock setentero del álbum y cuyo estribillo todo el mundo cantaba, o por lo menos, ya movía los labios a la segunda ronda. «Nothing To Hold Me» dio algo de calma a un concierto que iba in crescendo. «Find a Way» nos recordó a Saturna, pegadizo, que también todos coreaban, como si el disco fuera un tema familiar siendo nuevo de trinca. Es un tema de lucimiento de los tres y donde el espíritu jamband es más evidente.
Guiño cariñoso y emotivo fue interpretar «Oh Sweet Nothin’» de la Velvet Underground con las dos bandas encima del escenario. The Whisper, como buenos anfitriones, dejaron que el protagonismo lo tuviera The Sleeping Circus, que se posicionaron en primera fila. Sonó limpio y recordaba sobre todo al cover de Rick Robinson en el directo Woodstock Sessions, Vol.3 de 2014, pero, como confirmaba el propio James Vieco, fue más una jam que otra cosa; muy divertida de disfrutar.
El show terminó como en las buenas fiestas, con un tema que todos sabían cantar y que forma parte de nuestro ADN, un extenso y desarrollado «Voodoo Child» de Hendrix, por si había duda de una de las piedras angulares que inspiran a The Whisper.
The Whisper han llegado para quedarse y proporcionarnos muchos buenos ratos. No perdáis la ocasión de disfrutar de su trabajo en cualquiera de los formatos.
Texto y fotos: Bad Music






Deja un comentario