Radioactiva es un potente trío instrumental. Está compuesto por músicos de sesión de primer nivel con una trayectoria impresionante: Miguel Pino como guitarrista y productor – Exceso, El Niño de la Hipoteca, Fundación Tony Manero, Hotel Cochambre, Traffic… –, Javi Martín como bajista – Ojos de Brujo, Chicuelo… – y David Simó en la batería, músico que acumula más de 250 grabaciones – Joan Manuel Serrat, Santiago Auseron, David Bisbal, Manuel Carrasco…-.
Radioactiva es considerado un auténtico supergrupo de culto dentro de la escena musical nacional. La banda nació a principios de los años 2000 como un espacio de total libertad creativa. Su propuesta es meramente instrumental y se caracteriza por una potente fusión de rock, prog-rock, jazz, funk e influencias flamencas, priorizando la improvisación compleja y la fuerza técnica en directo.
Curiosamente, la banda dejó de funcionar hace ahora veinte años, pero por diversas circunstancias han decidido reaparecer, y el próximo miércoles 30 de septiembre se presentan en concierto en la sala Laut de Barcelona.
Nos pusimos en contacto con Miguel Pino e intentamos averiguar todo lo posible y más sobre Radioactiva, pasado, presente y futuro.
Aquí tenéis la entrevista.

¿Cuándo, cómo y por qué nació Radioactiva con su fusión rock americano-flamenco?

Nació precisamente por el hecho de que yo y algunos compañeros estábamos ya dedicándonos profesionalmente a la música y, al final de acabar montando diferentes formaciones, pasa muchas veces en músicos el hecho de que montas formaciones como muy arriesgadas sabiendo que posiblemente no tengan especial salida, pero lo que no quieres es verte siempre haciendo versiones y tocando lo mismo con aquel afán de únicamente ganarte la vida; quieres dejar salir la cuestión compositiva y lo que tú puedas sentir, además de que en el caso de Radioactiva, que es un grupo de rock fusión donde yo que soy el guitarrista, improviso y hago solos tan largos como me apetece, toco lo que me apetece más o menos. Tocando en una orquesta o tocando con un artista, no te pasa, no puedes dejarte llevar a ese nivel. Entonces, un poco nace de esa inquietud de poder ser libre tocando y tocar lo que estás oyendo y lo que te apetece.

Tres músicos de diferentes procedencias que congenian en un único proyecto; eso, ¿cómo se estructura a la hora de crear un sonido propio?

Precisamente esa podría ser una de las gracias de esta formación, el que tengamos los tres de alguna manera, formas diferentes de ver la música y que, por ejemplo, en el caso de David Simó, la última vez que tocamos, que fue recientemente en el festival de guitarra de Benicarló, me decía: «Es que yo, yo no soy un músico muy…, no conozco mucho la cosa del metal o este sonido tipo Korn o este sonido de estos baterías tan metidos en el metal y más duros”. Mi respuesta es precisamente que ahí está la gracia: que tú toques de esa manera esa fusión, ese funk y ese groove y ese sonido que tienes acompañando mis riffs, que a lo mejor son más duros, y la manera bastante más flamenca de Javi Martín de tocar el bajo, es algo diferente que podemos ofrecer, que cada uno es de un padre y una madre.

¿De qué estilos procede cada uno de los tres músicos y qué es lo que define cada una de vuestras aportaciones al grupo?

Javi y yo sí que tenemos el gusto bastante parecido. A él le gusta mucho el flamenco, a mí también. Él empezó de chaval en Viladecans tocando la guitarra eléctrica y escuchando los Metallica; hablas con él de ellos y los conoce perfectamente y el rock, le encanta Audioslave y todo lo que suene a Seattle. Es medio grunge, pero especialmente ese movimiento de Rage Against the Machine y el rock duro le encanta, pero le fascina la fusión; le encanta Mike Stern, Pat Metheny, todo este tipo de música jazz fusionado, que a mí también, y Simó, pues igual, oye menos rock, puede ser más jazzie, quizás escuchar más funk, pero más o menos estamos ahí todos y esos serían nuestros gustos musicales.

En la primera etapa de Radioactiva, ¿qué crees que conseguisteis a nivel personal y sobre todo profesional?

A nivel personal, pasarlo bien, que es de lo que se trata, pasarlo muy bien tocando. Yo fui montando esos temas porque quería tener algo instrumental y que la gente me viera. y lo que particularmente conseguí, no sé qué dirían el Javi y el David, pero a nivel personal lo que conseguí fue tocar con ellos, que es un gusto desde luego. Esto nos llevó a hacer música juntos y a no preocuparnos demasiado por el asunto, es decir, intentar ir haciendo bolos, grabaciones, pasarlo bien. A nivel profesional, el hecho de que nos juntáramos los tres, provocó que empezaran a salir cosas, especialmente con las marcas; hicimos demos en tiendas, hicimos algún bolo interesante. En una ocasión tocamos en el Salamandra  con Cindy Blackman, la batería de Lenny Kravitz. Eso fue una demo para Music Man; las guitarras y las baterías Gretsch y los platos Zildjian y se hicieron demos por España. Hicimos bastantes demos, yo y Javi especialmente con Music Man, y salió a raíz de montar el trío. Tres tíos que más o menos tocan decentemente; fue más el hecho de darte a conocer porque nosotros estuvimos funcionando especialmente a principios del 2000; las redes en aquel momento eran hacer bolos; el viralizar era que hicieras un bolo y que viniera un músico que le molara y que al siguiente bolo viniera con su colega y con su prima y que al siguiente viniera su prima, su colega el tío de Coria del Río. Era como funcionaban las cosas, y eso fue algo que nos dio este proyecto: el hecho de que se hablara, el boca a boca hiciese que se hablara de nosotros.

¿El cierre de la primera etapa de Radioactiva tiene que ver con el desánimo y el desarrollo de otros proyectos paralelos?, esos que os dan de comer todos los días.

Sí, absolutamente sí. El desánimo, sin entrar en cabreos ni mucho menos. El ver que cuesta el poder ponernos de acuerdo con las fechas y con el calendario porque todos tenemos de alguna manera que llenar la nevera y, en este caso, Javi estaba en el momento más fuerte de Ojos de Brujo, que no paraban de girar, y era que se iba un mes a Estados Unidos y luego a China y luego a Australia y luego no había forma. David Simó ya había empezado con David Bisbal y estaba un poco en una situación parecida, entonces coincidir era muy complicado. Podíamos haber seguido grabando y podíamos haber tirado para adelante el proyecto, pero pasó otra cosa, que es que yo monté este estudio de grabación donde estamos, con la intención de grabar nuestros propios proyectos y, menos nuestros propios proyectos, lo grabamos casi todo. Hostia, tendremos nuestro estudio, estaremos aquí grabándonos nuestros temas, como hemos hecho ahora, veinte años después, pero empezamos a grabarnos y aparecieron cosas. Yo especialmente me involucré en el proyecto de El niño de la hipoteca, de Exceso; comenzaron a venir muchas bandas, empecé a producir, a… muy liado. Años después, ya empecé con lo de Hotel Cochambre, grupo de versiones con el que estoy desde hace ya unos cuantos años y entre el estudio y si estás a tantas cosas, es complicado.

¿Por qué ahora un retorno cuando tenéis unas agendas tan comprometidas? ¿Qué ha cambiado en la escena y en vuestras carreras profesionales para querer volver?

La edad te lleva a verte en una situación, posiblemente por las cosas que te hayan ido ocurriendo. En este caso sí que hay un porqué y es que me llamaron del festival de guitarra de Benicarló, que les encantaría que reuniéramos el proyecto y llevo mucho tiempo sopesándolo: ¿por qué no me lío con esto y lo retomo? Era complicado, pero este ha sido el momento y todos nos encontramos en una situación que nos apetece de verdad hacerlo; que nos sentimos para nada forzados, al revés, como muy contentos de hacerlo. Años atrás era siempre notar que nos costaba a los tres, que lo estás haciendo, pero que te resulta más engorroso que otra cosa; entonces tampoco acabas de ser feliz del todo. Se ha dado así y posiblemente sea la edad la que nos haga verlo con este punto de tranquilidad.

¿Crees que Radioactiva tiene en la actualidad un discurso que pueda gustar aunque  sea solo a cierto público? ¿O es una necesidad de sacar algo que lleváis dentro o que se os quedó pendiente en la etapa anterior?

Necesidad de sacar cosas; se quedaron pendientes temas por sacar que molaban mucho, que los tocábamos y nunca se grabaron, molaría grabarlos. Necesidad de sacar cosas siempre tienes. Vas tocando y de repente dices: «Hostia, esto qué guapo, molaría grabarlo y desarrollarlo e intentar hacer unos temas y que la gente los oiga”.
Y sí, sí va dirigido a cierto público, como pasa con la música instrumental. Va dirigido a cierto público; sería la hostia que fuera mainstream y que le gustara a todo el mundo, pero entendemos que, como está yendo la situación musical, que es cada vez la música más sencilla y más aborregada, la gente no está acostumbrada a escuchar ciertas estructuras rítmicas o armónicas que parece que estás tocando una marcianada. Entonces, va a cierto público; no quiero que suene pretencioso, pero con una cierta cultura musical. Tú oyes la música que ponen en la radio y dices: «Sí, esto es lo que oye la peña; es imposible que te puedan entender a John Coltrane o a Rory Gallagher”. Me da igual que sea imposible, no pueden entenderlo.

Ahora se os considera un supergrupo. ¿Cómo lo ves? Porque para nosotros sería muchísima presión a pesar de vuestro background.

Se ha dicho por ahí, pero yo creo que lo de supergrupo será porque somos más viejos que el patín. Lo que tenemos es que, como hemos tocado con mucha gente, tiene que ser por eso supergrupo, por veteranos más bien. Hombre, desde luego, David Simó creo que es de los mejores baterías con los que yo he tocado, sin duda de los mejores baterías de este país, y a Javi Martín le pasa exactamente lo mismo, un bajista único, con un lenguaje único. Son dos músicos excepcionales, pero tiene mucho que ver con que llevamos mucho tiempo y somos un supergrupo porque nos conoce todo el mundo, más bien, ja, ja.

Creo que habéis grabado un tema llamado 20 años después. ¿Se quedará solo en eso o estáis preparando algo más?

No se quedará solo en eso; hemos grabado ese tema y la intención de grabar dos temas en realidad, y el siguiente tema intentaremos sacarlo en estos días en la mayor brevedad posible y la intención es antes de que acabe el año, a ver si somos capaces de haber grabado un disco, como mucho para la primavera. Es que David Simó recientemente me mandó dos o tres temas: «Mira lo que tengo aquí, a ver si te gusta», y el Javi igual, dos o tres temas, y yo tengo dos o tres temas más, o sea, material tenemos para sacar un disco; lo que hay es que ponerse. Vamos a ver si las agendas, en este caso de David Simó especialmente, que está girando con David Bisbal, a ver si encontramos el momento y lo vamos haciendo, pero la idea es sí, sacar unos temas y colgarlos y a ver qué pasa, si le gusta a la gente.

Radioactiva actuó en el Auditorio Pedro Mercader de Benicarló dentro del festival de guitarra 2026, ¿Cómo fue reencontrarse con el público después de dos décadas? Me refiero como banda porque los tres sois carne del escenario y cómo fue la acogida del público?.

Fue un día muy maravilloso y muy emotivo. Desde el festival se curraron mucho toda la producción del bolo y fue muy cómodo; una maravilla tocar allí. Por parte del público, respuesta fantástica, la acogida del público fantástica, porque vinieron amigos de Barcelona, de Madrid y de muchos sitios a vernos y, además, en Benicarló, un pueblo con mucha afición musical de la que han salido compañeros, músicos muy buenos, pero unos cuantos además. Una localidad de veinticinco mil personas, me parece que son, y es increíble la cantidad de músicos que salen; eso viene por la cuestión de las bandas valencianas. Hay mucha afición musical y mucha cultura musical y son muy buenos músicos; fue un placer tocar allí.

El 30 de septiembre actuáis en la sala Laud. ¿Qué vamos a poder ver?

Estos temas nuevos que estamos grabando y aquellos que tocábamos hace 20 o 25 años, pero interpretados bajo el paraguas de la madurez que tenemos ya. Más o menos suenan con una energía parecida y bastante flipante, pero justo hablando de este bolo que hicimos el mes pasado en Benicarló, que nos reencontramos después de 20 años, el primer ensayo que hicimos y el único —risas— fue bastante alucinante, porque nos pusimos a tocar y era como si hubiésemos tocado el mes pasado, alucinante, o sea, como si no hubiese pasado nada, todos los arreglos, todas las marcas. La cuestión del bolo del día 30 es intentar disfrutar, tocar como hemos tocado más o menos siempre y este repertorio, lo que hay básicamente es mucho de improvisación y entonces a ver si tenemos suerte y nos van quedando bien las improvisaciones. Siempre sales pensando: «Vamos a ver, vamos a ver si tengo suerte», pero sí, sí, yo creo que le gustará a la gente y lo pasaremos muy bien.

Además de las improvisaciones que has dicho, ¿habéis hecho algunos arreglos sobre los temas antiguos?

La verdad es que no, no se han arreglado esos temas porque esos temas, precisamente por la cuestión de la improvisación, siempre tenían partes muy abiertas y todas las marcas o estructuras armónicas que pudieran haber en los temas siguen sonando, a nuestro parecer, bastante interesantes y actuales. Como el tema ya te da para que vayas arreglando al vuelo, no hemos visto la necesidad de rearmonizarlos o reestructurar cambios o cambiar marcas en las canciones; nos mola como está. Luego, el hecho de que yo en aquel momento los tocaba en este pasaje, pues igual ponía este efecto, ponía un chorus de esta manera; ahora se lleva otra cosa y pongo lo que ahora se lleva más, el Leslie imitando al Hammond… nos lo vamos a encontrar que el lenguaje de cada uno se ha ido actualizando y la suma de esos factores nuevos: cada uno está tocando con otro backline, está entendiendo los diferentes pasajes de los temas, los estás tocando igual, pero entiendes que tu producción de efectos o si tocas más con notas largas o más cortas o más picadas o más tal, pues ahora lo estás entendiendo de otra manera veinte años después. Ese es el cambio que puede haber.

¿Qué esperáis de este retorno y con qué os quedaríais satisfechos?

Esperamos desde luego disfrutarlo; sobre todo tenemos ganas de grabar temas y puede ser que un disco completo y que lo acabemos haciendo básicamente por quitarte esa espina de decir: «Hombre, tío, pues estaría muy bien que hicierais esto. Pues venga, vamos a intentar hacerlo”. Del concierto en sí, que la gente lo disfrute y nosotros también.
Y del retorno, lo que esperamos del retorno es poder seguir, no como el Guadiana, sino con un poco más de continuidad y, mientras se pueda, pues seguir disfrutando de la música porque todos empezamos por eso. Cuando empiezas de chaval, no estás pensando si te vas a ganar un sueldo porque no sabes ni lo que es eso.
Cuando empecé a tocar la guitarra no pensé en un sueldo porque no sabía lo que era; entonces lo que te movía era tocar y tocar horas, disfrutar y disfrutar. Me gustaría volver a sentirte un poco en eso si puede ser. Volver a sentir eso tan auténtico que sentías cuando eras chaval, que era tocar horas y horas y horas y horas por gusto.

Danos un buen motivo para los que os conozcan y para los que no os conozcan para no faltar a la cita del próximo 30 de septiembre de la sala Laut.

Pues hay un motivo con mucho peso: es que son 20 años sin tocar; solo por eso está bien. Alguien me comparó con Andy Timmons; tú el año que viene lo puedes ver y el siguiente también, pero nosotros vamos a ver cómo va la cosa porque después de este último lapso no sé qué decirte. Ese sería un motivo principal, que llevamos 20 años sin tocar, motivo más que suficiente. Creo que estará muy chulo, seguro, y si eres músico, te vas a encontrar a mucha gente también como tú. Llevamos mucho tiempo sin tocar y que vamos a salir ahí a darlo todo, pero vamos, seguro, porque después de 20 años, ese es el motivo principal.


El próximo miércoles 30 de septiembre en la sala Laut sonarán temas como «Ácaros», «Déjame que te diga», «Beginnings» o «Hipando», entre otros, que pertenecen al álbum debut de la banda, Radioactiva -2000, autoproducción-. Disco que, con el paso de los años, se ha convertido en una pieza de coleccionista que recoge la esencia pura de su sonido: extensas e intrincadas composiciones instrumentales donde Miguel Pino, Javi Martín y David Simó entrelazan el rock progresivo, el funk experimental, el jazz-fusión y pinceladas de raíces flamencas.
Al mismo tiempo podremos disfrutar de «20 años después», tema que han compuesto y grabado recientemente y que irá acompañado de buenas piezas de creación propia.
Una noche para disfrutar de la técnica al servicio de la imaginación, para divertirse, para crear esa comunión perfecta entre público y músico, y para improvisar, como mandan los cánones de Radioactiva.
Lady P./ JL Bad


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